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    El gigante asiático comienza una nueva era en Asía-Pacífico tras el desplome del comercio mundial como resultado de la pandemia. El Gobierno chino enfrenta grandes desafíos entre ellos el impago de préstamos, la continuidad de los proyectos de infraestructura y el reforzamiento de la integración económica en el continente asiático.

    El número de contagios en la región del sureste asiático alcanzó cifras preocupantes a finales de 2020: India (10 millones), Indonesia (735.000), Bangladés (512.000), Filipinas (472.000), Nepal (260.000) y Birmania (123.000). La marginación económica aceleró el número de contagios en esas naciones pues en las regiones rezagadas la velocidad de contagio es elevada considerando la falta de acceso a medicamentos, consultas médicas, alimentos, agua potable y vivienda, entre otros servicios básicos.

    El presidente Xi Jinping ha mantenido su compromiso en invertir a escala masiva en los proyectos de infraestructura que involucran a los países miembros de la Ruta de la Seda. Sin embargo, los Gobiernos asiáticos están enfrentando dificultades para continuar con la construcción de los proyectos de infraestructura. Por mencionar algunos casos, el Gobierno egipcio pospuso la construcción de una importante planta de generación de energía en Hamrawein. También una planta de energía fue cancelada en Bangladés. Otro caso fue la cancelación de la construcción de un puerto en la ciudad de Bagamoyo en Tanzania.

    El monto acumulado de préstamos otorgados por las instituciones financieras chinas alcanzó una cantidad considerable (461.000 millones de dólares) en la Ruta de la Seda entre 2013 y 2020. Las naciones de bajos ingresos están ya en una suspensión de pagos de su deuda pública con China como resultado de la iniciativa del G20 aprobada el año pasado. Asimismo, varios Gobiernos asiáticos están negociando una reestructuración de su deuda externa con el gigante asiático por ejemplo Pakistán, Laos y Mozambique, entre otros. Los préstamos proporcionados por el Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportaciones e Importaciones de China llegaron a un mínimo histórico hace dos años de acuerdo con una base de datos de la Universidad de Boston.

    Por otra parte, la crisis económica suscitó cambios importantes en el comercio mundial puesto que las exportaciones asiáticas representaron ya casi cerca de la mitad (41.8%) del comercio mundial en 2020. No obstante, el comercio regional está crecientemente dominado por los países más desarrollados en el continente asiático. Esto es así puesto que las potencias industriales tuvieron la capacidad de resistir las secuelas económicas de la pandemia dominando el comercio de productos digitales y equipo médico. Por el contrario, los países rezagados experimentaron una drástica caída de la producción que se tradujo en un aumento de la pobreza.

    De esta manera los países asiáticos con tecnología de punta pudieron aplicar programas de envergadura para relanzar la actividad económica entre los cuales se encuentran China, Corea del Sur y Japón. También se adaptaron a las necesidades de la pandemia expandiendo sus ventas de dispositivos electrónicos y equipo médico. Por último, muchas actividades no se paralizaron considerando que varios negocios ya se han unido a la digitalización, con lo cual, los trabajadores continuaron trabajando en su casa y con ello sus ingresos no fueron afectados de manera sustancial.

    En contraste, los países asiáticos de menores ingresos no pudieron expandir con creces el gasto público como Indonesia, Filipinas y Maldivas, entre otros. Cabe recalcar que las exportaciones de esas naciones dependen en gran medida de materias primas como petróleo, minerales, carbón y alimentos por lo que no compensaron su caída de ventas con otros productos con un mayor valor tecnológico. Además, las familias tuvieron una drástica reducción de sus ingresos con la caída de las remesas, el colapso de los servicios turísticos y el cierre de fábricas que se dedican a la producción de bienes que no fueron prioritarios en la pandemia como el calzado y los textiles. Por último, el nivel salarial promedio en varias naciones se ubica en alrededor de un dólar por hora.

    Si el Gobierno chino pretende impulsar una iniciativa de integración económica que tenga como objetivo eliminar las disparidades de ingresos en el continente asiático, es vital crear un fondo regional que se encargue de apuntalar el desarrollo tecnológico en los países más rezagados. De lo contrario, el progreso económico se concentrará en un pequeño grupo de naciones manteniendo los niveles de pobreza y desigualdad en el resto de los países asiáticos. El desarrollo tecnológico de los países rezagados es crucial para crear una clase media importante que continúe impulsando las transacciones comerciales a nivel regional, con lo cual, apoyará la inversión y generación de empleos.

    En este sentido, el Gobierno chino tomó una decisión correcta en empezar a brindar asistencia económica y técnica a los países de menores ingresos que fueron más afectados por el coronavirus en el continente asiático. Entre esas acciones, se encuentran la donación de equipo médico como cubrebocas, alcohol y ventiladores; el envío de alimentos de primera necesidad; y el traslado de médicos chinos a las naciones afectadas para atender a las personas contagiadas. Con esa asistencia, las personas han recibido atención médica en donde no se contaba con el personal médico ni la infraestructura para erradicar la pandemia. También el otorgamiento de una vacuna en proporciones importantes el próximo año es una buena noticia.

    Asimismo, el presidente Xi Jinping reafirmó su compromiso en crear el Fondo de Respuesta de la ASEAN para el COVID-19 que proporcionará financiamiento para la adquisición de equipo médico e investigación en virología e inmunología. También apoyó la iniciativa de formar una reserva regional de equipos médicos para emergencias sanitarias aparte de implementar una capacitación profesional del personal médico en los países miembros de la Ruta de la Seda. Todas esas iniciativas contribuirán a conformar una ruta de salud en el continente asiático que fortalecerá el sector médico para erradicar el coronavirus pero aún los montos de financiamiento que involucrarán dichas iniciativas permanecen desconocidos.

    Sin embargo, el Gobierno chino debe redefinir la cartera de proyectos de la Ruta de la Seda tomando en cuenta las restricciones financieras de los países asiáticos. El punto débil de la ruta es que los proyectos de infraestructura consisten principalmente en la construcción de vías de transporte —ferrocarriles, carreteras, puertos y aeropuertos— con el fin de impulsar la venta de los productos chinos. En la iniciativa están ausentes propuestas que incluyan la construcción de viviendas, centros de salud y escuelas. También brillan por su ausencia la construcción de infraestructura que apuntale la autonomía en la producción de medicamentos, equipo médico, vacunas y alimentos de primera necesidad en los países miembros de la ruta.

    El cambio de las prioridades de las iniciativas con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de las comunidades locales ofrece varias ventajas. Primero, el comercio regional continuaría aumentando pues atendería las necesidades urgentes de la población que exigen grandes montos de inversión. También, los Gobiernos estarían dispuestos a invertir en proyectos que mejoren las condiciones de vida de la población que sufrió una reducción drástica de sus ingresos en la pandemia. Finalmente, las iniciativas tendrían una finalidad social en lugar de centrarse solamente en la construcción de grandes vías de transporte.

    El coronavirus volvió más visibles los problemas de los países más pobres en Asia-Pacífico en donde existe una gran necesidad de empleos. Los Gobiernos asiáticos necesitan reformular las prioridades de las iniciativas regionales para atender las necesidades urgentes de los habitantes. Paralelamente, los índices de pobreza deben ser reducidos principalmente en el sureste asiático en donde la informalidad laboral y los salarios han dejado en la marginación económica a un grupo importante de la población. 

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK Y LOS TEXTOS ESTÁN AUTOEDITADOS POR LOS PROPIOS BLOGUEROS

    Etiquetas:
    Ruta de la Seda, comercio, pandemia de coronavirus, Asia-Pacífico, China
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