02:43 GMT22 Septiembre 2020
En directo
    URL corto
    Por
    0 267
    Síguenos en

    El Partido Demócrata confirmó el binomio final que competirá en las próximas elecciones presidenciales a desarrollarse el próximo noviembre en Estados Unidos. El pasado martes 11 de agosto se conoció que Joe Biden sería acompañado por Kamala Harris como candidata a vicepresidenta para enfrentar la fórmula encabezada por Donald Trump.

    El hecho de que Kamala Harris, una mujer de ascendencia india-jamaiquina, pueda convertirse en vicepresidenta significa mucho desde el punto de vista simbólico y constituye, de hecho, un avance en términos de representación. Pero la cuestión fundamental tiene que ver con la dudosa probabilidad de que Harris personifique una defensa de los reclamos contra el racismo y la opresión policial, estandartes de las protestas masivas que pusieron en vilo al país durante los últimos meses.

    El creciente descontento entre las minorías raciales, principalmente la negra, hacia el sistema ultra-punitivista que impera en la nación norteamericana parecen estar ejerciendo presión en la agenda del establishment, lo cual genera expectativas sobre la posibilidad de reformas. No obstante, los antecedentes de quienes participan en la dupla presidencial demócrata dejan más incertidumbres que certezas acerca de la posibilidad de un cambio significativo.

    Joe Biden y "el primer afroamericano limpio"

    A pesar de promover "la necesidad de reformar el sistema penal estadounidense", el candidato a presidente por el Partido Demócrata es uno de los máximos responsables de las políticas segregacionistas y de "mano dura" que lo caracterizan. Como senador fue artífice de leyes que resultaron ser factores fundamentales para el crecimiento exponencial de los encarcelamientos (se estima que de 24.000 personas encerradas en 1980 se llegó a casi 216.000 en 2013), particularmente entre la comunidad negra.

    Joe Biden fue autor de la Ley del Crimen de 1994 por la cual se le dio al Estado el poder de aplicar la pena de muerte en más de 60 delitos, extendió la aplicación de la cadena perpetua, puso a 100.000 policías en las calles y financió la construcción de cárceles en todo el país. Esta ley es la causa principal del "encarcelamiento masivo" imperante en EEUU desde hace más de tres décadas: EEUU tiene el 25% de la población carcelaria del mundo, según Prision Policy Initiative, y, pese a ser el 12,1% de la población total de EEUU, en el 2016 el 78,5 % de los condenados a cadena perpetua eran de raza negra.

    Biden también patrocinó y escribió la Ley de abuso de drogas de 1986 que fijó el aumento de penas para delitos relacionados a las drogas. Esta disposición creó la infame disparidad de sentencias entre el crack y la cocaína. A pesar de ser drogas farmacológicamente similares, la ley estableció que alguien necesitaría poseer 100 veces más cocaína que crack para ser pasible de una sentencia similar. Dado que el consumo de crack era mayor entre la comunidad negra, se considera que esta distinción ayudó a fomentar la enorme inequidad racial en el encarcelamiento.

    A través de declaraciones recientes y pasadas, Biden demostró no haber perdido el sesgo racista desplegado a lo largo de su carrera política. En el marco del debate organizado por una universidad de Texas en 2019, Biden emitió un duro comentario sobre "las formas de crianza por parte de las familias negras" cuando se le preguntó sobre el legado de esclavitud en EEUU.

    "¿No es este uno de los momentos más explícitamente racistas de todos los tiempos en un debate primario demócrata? Cuando se le preguntó sobre sus comentarios pasados negando la responsabilidad como hombre blanco por los pecados de EEUU, él responde insinuando que los padres negros no saben cómo criar a sus hijos", afirmó el escritor del semanario Time, Anand Giridharadas.

    En este mismo tono se refirió a quien luego fue su compañero de fórmula, Barak Obama: "Tienes al primer afroamericano convencional que es elocuente, brillante, limpio y un tipo agradable", dijo Biden en 2007.

    ¿Una fiscal en tiempos de 'Black Lives Matter'?

    Como si el historial de Joe Biden no fuera contrapeso suficiente para la credibilidad demócrata entre la sociedad estadounidense descontenta, Kamala Harris arrastra un cuestionado historial como fiscal de distrito (2004-2011) y fiscal general (2011-2017).

    Su trabajo como defensora de un sistema estatal profundamente injusto y racista está lleno de claroscuros. Harris se presenta así misma como una fiscal "progresista" que "promete cambiar el sistema desde adentro", pero, según un importante sector de la opinión pública, simplemente "no lo es".

    Según publicó el New York Times, la candidata a vicepresidenta se ha encargado de impedir reformas en el sistema judicial, no en una, sino en numerosas ocasiones a lo largo de su carrera:

    • Encubrió actos de corrupción que involucraron falsificación de testimonios, racismo, destrucción y manipulación de pruebas exculpatorias de acusados, incluso en casos con pena de muerte.
    • Defendió la criminalización de padres "que no enviarán a sus hijos a la escuela, a pesar de las preocupaciones de que [esta medida] afectaría de manera desproporcionada a las personas de color de bajos ingresos".
    • Se negó a aceptar la reducción de penas por delitos menores (aunque en 2018, ya en pleno estrellato político, cambió su posición al pronunciarse a favor de la legalización de la marihuana).
    • En 2015, se opuso a un proyecto de ley que requería que su oficina investigara tiroteos en los cuales hubiera oficiales involucrados y se negó a apoyar las normas estatales que regulan el uso de cámaras corporales por parte de los agentes (las regulaciones locales se han mostrado impotentes ante la impunidad policial).

    Un asunto que merece especial atención es el que involucra al banquero y actual Secretario del Tesoro de la Administración Trump, Steven Mnuchin, y a la entonces fiscal Kamala Harris. Cuando estalló la crisis inmobiliaria en EEUU (2008-2009) y muchas familias se quedaron sin hogar, Mnuchin, como director del OneWest Bank, no dudó en aprovecharse del caos e impulsar ejecuciones hipotecarias masivas, en numerosos casos, de manera ilegal (violó los estatutos de notificación de desalojo y los períodos de espera, por ejemplo).

    Cuando el caso llegó a la fiscalía dirigida por Harris el mismo fue desestimado a pesar de las "22 páginas" con "más de 1.000 violaciones legales" encontradas por su equipo de expertos.

    Esta información se pudo conocer a través de la filtración de un memorándum judicial de 2013, el cual también plantea ¿por qué Kamala Harris no aprovechó la oportunidad de enfrentarse a un banco que, según sus propios investigadores, estaba expulsando ilegalmente a los californianos de sus hogares? ¿por qué rechazó un caso en el que su oficina ya había gastado importantes recursos durante un año de investigación?

    Si no fuera porque Harris estableció en 2011 una "Fuerza de ataque contra el fraude hipotecario" (…) dedicada a "proteger a los propietarios inocentes y hacer justicia con quienes los defraudan", se podría contemplar la debilidad aislada de una fiscal ante un poderoso banquero.

    La incógnita es si la reciente serie de "políticas favorables a los sectores más vulnerables" impulsada por la candidata demócrata y la propaganda de campaña que la declara una mujer "inteligente contra el crimen" (ser "duro contra el crimen" ya no es tan eficaz) podrán eclipsar su vasto y sombrío historial como fiscal.

    Quizás el establishment de Estados Unidos se encuentre lejos de permitirse una opción democrática que represente a los sectores desfavorecidos. Quizás todo dependa de la persistencia y la movilización...

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK Y LOS TEXTOS ESTÁN AUTOEDITADOS POR LOS PROPIOS BLOGUEROS

    Etiquetas:
    Kamala Harris, Joe Biden, EEUU
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook