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    La asediada y bloqueada nación debe por Constitución realizar elecciones cada 5 años para renovar los diputados de la Asamblea Nacional. Sin embargo, existe un reticencia por parte de EEUU. ¿Podrá EEUU torcer el brazo a la Revolución Bolivariana? ¿O seguirá Nicolás Maduro dando cátedra y 'jogo bonito' en política interna e internacional?

    En Venezuela hay varias sectores de la oposición, que van desde el espectro radical y recalcitrante pro-Washington, hasta algunos grupos con indicios democráticos y de proyecto que simplemente son contrarios a la manera en la que se ha llevado el país estos últimos 21 años.

    Todos tienen un común denominador, no tienen liderazgo político y una desconexión con la realidad social y política que llega hasta el punto de la disociación psicótica.

    El sector apoyado por Washington ha despilfarrado o simplemente robado cientos de millones de dólares en ayuda por parte de los contribuyentes de EEUU, ha saqueado como hordas oclocráticas los activos de Venezuela en el exterior y, lo que es peor, ha tirado a la basura todo un capital político logrado en las elecciones de 2015.

    Estos son los que han apoyado la guerra de agresión contra Venezuela y no quieren ninguna solución democrática al conflicto, por la razón obvia que perderían y avalarían con su participación una pronosticada derrota electoral.

    Existe un sector, que si bien estuvo años anteriores apoyando los fracasados intentos de defenestrar a Nicolás Maduro por la fuerza, fueron parias del botín y de los dólares de la ayuda humanitaria, sus diferencias con los primeros son simplemente gansteriles, cuentas entre bandidos; estos están dispuestos a participar en unos comicios por cuanto no tienen nada que perder, nunca le han dado algo EEUU y no pueden coaccionarlos con sanciones personales.

    Y está el tercer sector, que llamo opositor propiamente dicho (mayoría en el abanico opositor) que adversan a la Revolución Bolivariana, no comparten el socialismo a pesar de beneficiarse, en su mayoría son aporofóbicos y prepotentes y tienen alguna idea de interés nacional entendido a su manera, válido. Sin embargo, no digerible por las clases populares y profundamente ideologizadas del chavismo. Este grupo opositor participaría en su mayoría si se logra un acuerdo para designar un CNE.

    Ahora bien, designar un CNE nuevo por parte de la actual Asamblea Nacional es una decisión política para que participen al menos el tercer y segundo sector opositor, no es un imperativo legal o constitucional, debido a que a la actual directiva del Consejo Nacional Electoral se le vence su mandato a finales de 2020 tal como lo establece el artículo 8 de la Ley Orgánica del Poder Electoral (LOPE), es decir, quedaría para el nuevo órgano legislativo su designación.

    Sin embargo, el CNE ha sido nombrado por el Tribunal Supremo de Justicia desde la sentencia número 1556 del 09 de julio de 2002, interpretando el numeral 7 del artículo 336 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el cual establece el procedimiento a seguir en caso de omisión legislativa, previendo la Carta Magna que no haya la mayoría de 2/3 en el órgano legislativo, tal como sucede en la actualidad, no hay una facción política que por sí aglutine dicha mayoría.

    Por ello, el TSJ podría nombrar un nuevo CNE en razón de no llegar a un acuerdo en la Asamblea Nacional y que se tome una decisión política en la Mesa de Diálogo, así como pudiera ratificar el que está hasta fin de año, en razón que no haber impedimento constitucional para ello. Por ende, antes del 31 de diciembre del año en curso deben hacerse las elecciones, inclusive con el CNE que ha regido desde el año 2006.

    Sí, el mismo CNE que le dijo al mismísimo Chávez 'no' a una reforma constitucional, el mismo que dijo en el 2015 que ganó la oposición la Asamblea Nacional, el mismo que dijo Jimmy Carter que era el mejor sistema electoral del mundo, el mismo que ha avalado más de una veintena de elecciones, orgullo institucional y legado de la Revolución para el mundo libre, democrático y republicano.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK Y LOS TEXTOS ESTÁN AUTOEDITADOS POR LOS PROPIOS BLOGUEROS

    Etiquetas:
    Nicolás Maduro, elecciones, Venezuela
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