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    Andrés Manuel López Obrador, presidente de México

    Las diferencias entre AMLO, la Cuarta Transformación y Morena

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    Hay una gran confusión sobre los tres elementos que dominan por el momento la política en México: el presidente Andrés Manuel López Obrador, su proyecto la 'Cuarta Transformación' y su partido político Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Es tiempo de aclarar que representan cada uno de estos elementos.

    La enorme politización que ha experimentado la población mexicana desde la victoria de AMLO no ha sido correspondida con el análisis que merece. Es por eso que entre las distintas platicas, discusiones y paneles seguimos escuchando comentarios verdaderamente aberrantes inclusive de personas que son bastante activas en la política. Pero como siempre no hay praxis sin teoría, ni teoría sin praxis.

    Hagamos un esfuerzo serio en desentrañar las características de estos tres componentes de la política mexicana:

    Podemos definir a AMLO como un político y líder social que emana del ala más progresista y nacionalista del PRI. Uno de los últimos de su especie. Una especie que empezó a extinguirse aceleradamente a partir de los años 80 como consecuencia del advenimiento de los tecnócratas neoliberales.

    En repudio a esta ideología, López Obrador desarrolló un proyecto de nación alterno, regresando a los principios de la república juarista y al espíritu de la revolución de 1910, agregándole influencias antimperialistas, social demócratas, anticorrupción y de redistribución de la riqueza. Esto es lo que se ha llamado como la Cuarta Transformación (después de la independencia, reforma y revolución).

    La burguesía mexicana viendo en peligro sus intereses, sobre todo por los elementos anticorrupción y de nacionalización de bienes de la cuarta, se propuso cerrarle el camino. Como resultado de su labor se dieron dos fraudes electorales contra AMLO que llevaron a la presidencia a dos de los más corruptos y nefastos personajes en la historia nacional: Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, alias el borolas, y Enrique Peña Nieto. Este último fraude inclusive con la cooperación del Partido que postuló a López Obrador para esa elección, el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

    Ante todo esto, Morena nació al calor de la necesidad de tener un instrumento electoral con registro federal capaz de poner a AMLO en la boleta de 2018. Esto como directa consecuencia de la debacle del PRD como partido de izquierda, que ya venía en decadencia desde hace bastante tiempo, pero con el acaparamiento de los llamados chuchos de su dirigencia tuvo lugar un rompimiento final con el actual presidente y la completa y definitiva transformación del PRD en un partido neoliberal de derechas.

    Las circunstancias apresuradas en las que Morena se formó jugaron un papel decisivo en su conformación y su funcionamiento. En las zonas del país con una mayor tradición combativa o donde existían organizaciones de masas afines al programa de López Obrador, Morena se conformó más o menos apegada a este programa o por lo menos bajo una mirada mucho más atenta de AMLO. Sin embargo, en otros estados donde la izquierda se encontraba diezmada y desorganizada, la dirigencia estatal de Morena pasó a ser copada por elementos en franca contradicción con el proyecto del mandatario mexicano. Cómo ocurrió esto y que grado de responsabilidad recae sobre el actual presidente es materia para otro artículo.

    Por último, como todo partido que alcanza un grado tan grande de éxito electoral, Morena también se convirtió en el objetivo de muchos oportunistas, expriistas, expanistas, experredistas y toda suerte de ex, que como sanguijuelas se pegaron a la piel de este partido para mantener o alcanzar puestos dentro del Gobierno. Esto es un hecho común en la política que no debe sorprender, más sin embargo debe ser combatido.

    Y aquí llegamos al punto débil de morena. El hecho de que el partido surgió en las circunstancias descritas impidió la creación de un programa homogéneo y en consecuencia Morena es un partido multiclasista con una mezcla de ideologías, muchas veces contradictorias entre sí.

    En consecuencia del análisis de estos tres elementos podemos afirmar que:

    1. AMLO es un social demócrata de izquierda, con un programa nacionalista, anticorrupción, antimperialista y de redistribución de la riqueza. Pero de ninguna forma es un socialista ni mucho menos un comunista. Él es el núcleo alrededor del cual se han reunido distintos actores, incluidos muchos de los anteriores, que luchan por los ideales de la Cuarta Transformación y se ha convertido para esta en su líder moral.

    Sin embargo, la Cuarta cobra cada día mayor vida propia y se alza como proyecto de nación con independencia de AMLO como individuo. López Obrador es además sin dudas el arquitecto y jefe tras bambalinas de Morena, pero también aquí cada día este partido se independiza de él lentamente.

    2. La Cuarta Transformación es un proyecto de izquierda, un corolario de ideas y objetivos de corte nacionalista, independentista y antimperialista que pretende democratizar el país por la vía de la elevación de las condiciones de vida de la población, haciendo uso de una mayor intervención del Estado en la economía. En líneas generales, pudiésemos hablar de una república popular, que dentro de la democracia burguesa y de un capitalismo paternalista pretende sentar las bases socio económicas para un país distinto a largo y mediano plazo.

    La Cuarta Transformación comparte en general las ideas de López Obrador, pero va más allá en muchos sentidos que rebasan las concepciones o intenciones políticas del mandatario mexicano. Un ejemplo sería la discrepancia personal de Andrés Manuel de juzgar a los expresidentes. Importante es que AMLO siga sin representar un freno para la Cuarta, como lo ha dicho, "si el pueblo así lo decide", estaría dispuesto a juzgarlos.

    3. Morena es un instrumento electoral de variada naturaleza, que es el campo de batalla de las aspiraciones personales de muchos individuos. En sus filas encontramos tanto partidarios de AMLO y de la Cuarta Transformación, como también abiertos enemigos de alguno de los dos, o de ambos. Aún más, algunos lugartenientes de López Obrador se hacen fuertes y crean sus clanes y con esto menoscaban lento, pero seguro la autoridad absoluta del presidente sobre su partido. Sirvan de ejemplo el senador Monreal y el virtual gobernador Bonilla en Baja California.

    En conclusión, se debe analizar con profundidad y sobre todo distinguir entre estos tres elementos, que hoy por hoy detentan el mayor poder político en México. Importante sobre todo es que la Cuarta Transformación es un proyecto que debe, no solo sobrevivir tanto a AMLO y a Morena, sino que debe profundizarse y evolucionar hasta el punto en que haga imposible para la derecha su retorno al poder y empezar una cacería al estilo del Brasil de Bolsonaro, el Ecuador de Moreno y la Argentina de Macri.

    Si Morena o AMLO en algún momento se convierten en un impedimento para este proceso, deberá el pueblo dotarse de un nuevo líder y de un nuevo instrumento político. De preferencia un partido realmente revolucionario que eduque a sus cuadros políticamente y actué eficientemente como punta de lanza de la transformación del país y no como trampolín de mezquinas aspiraciones personales y/o del gansterismo político al estilo de Bonilla, Monreal y muchos otros.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK Y LOS TEXTOS ESTÁN AUTOEDITADOS POR LOS PROPIOS BLOGUEROS

    Etiquetas:
    Morena, México, Andrés Manuel López Obrador
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