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    ¿Está firme la recuperación de PEMEX?

    © CC BY 2.0 / Matthew Rutledge / Pemex
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    El Gobierno de López Obrador se puso la meta de recuperar a Petróleos Mexicanos (PEMEX) como una empresa productiva, que pueda mejorar las condiciones de vida de los mexicanos.

    Para realizar esta labor, Octavio Romero, el director general de PEMEX, indicó que la producción de petróleo continuará aumentando en la presentación del plan de negocios. Además, una verdadera transformación debe involucrar la erradicación de la corrupción, la concreción de nuevos términos en los contratos con las empresas extranjeras y la reducción del elevado endeudamiento.  

    Por un lado, la caída de la producción petrolera pudo detenerse al mantenerse en 1,7 millones de barriles diarios en el año en curso. Con el cambio de estrategia, PEMEX comenzó a explotar nuevos yacimientos como el gran campo Ixachi; aparte de que aumentó la inversión en la exploración de campos petroleros en el sureste del país para explotar nuevos yacimientos en el futuro. El objetivo es alcanzar una producción de 2,4 millones de barriles de crudo diarios para el final de la administración de López Obrador de acuerdo con el plan de nación.

    Por lo tanto, la importación de petróleo proveniente de Estados Unidos desapareció en un corto tiempo. La compra de petróleo puso en riesgo la seguridad nacional pues el abastecimiento de crudo a las gasolineras habría dependido de la provisión por parte de las compañías petroleras de Estados Unidos. Además, el costo del crudo habría estado determinado por los precios establecidos por las empresas trasnacionales donde el Gobierno mexicano habría perdido su margen de maniobra para estabilizar las alzas del precio del crudo que impactan fuertemente sobre el poder adquisitivo de las familias.   

    Por otro lado, la empresa destinaba alrededor de la mitad de sus ingresos para el presupuesto federal, factor que había imposibilitado apuntalar la inversión durante varias décadas. Con el fin de cambiar esta situación, el Gobierno reducirá la carga fiscal de la compañía estatal por un monto de 128.000 millones de pesos en los dos próximos años; aparte de que incrementará sus recursos por medio del aumento de su presupuesto y la venta de gasolina con la construcción de la refinería Dos Bocas. Así la empresa petrolera tendrá un balance financiero positivo en tres años; con lo cual, tendrá recursos suficientes para pagar su deuda y financiar programas de desarrollo.

    Entre los objetivos de incrementar la producción petrolera está apuntalar la soberanía energética en cuanto a la producción de gasolina, pues la gasolina proviene principalmente de Estados Unidos. Para el final del sexenio, PEMEX producirá un 70% de la gasolina consumida a nivel nacional; que implicará ahorrar una parte del gasto de 18.966 millones de dólares para la compra de gasolina cada año. Esta pérdida de divisas ha impedido ocupar esa cantidad de dólares para programas de inversión que apoyen la industrialización. En lugar de comprar gasolina, la compañía ahora generará ingresos para convertirse en una palanca de desarrollo. 

    En caso de conseguir esta producción de gasolina, las gasolineras de PEMEX competirán con las estaciones establecidas por varias compañías como Shell, British Petroleum y Exxon Mobil. En los próximos años, las gasolineras de estas compañías continuarían abasteciéndose del petróleo refinado de sus plantas en Estados Unidos, mientras que las gasolineras de PEMEX comprarán la gasolina producida por ella misma. Por lo tanto, la recuperación de la empresa depende de la producción de gasolina a precios competitivos que de forma inevitable afectará los negocios de las compañías multinacionales.

    Por otra parte, el incremento de la producción de petróleo requiere que las empresas trasnacionales exploten los yacimientos otorgados por el Gobierno precedente. Después de la aprobación de la reforma energética en 2013, las compañías recibieron 107 contratos para la extracción de petróleo; con lo cual, la inversión llegaría a raudales para explotar los yacimientos. Asimismo, estos contratos otorgaban la mayor parte de la renta petrolera a las empresas extranjeras; incluían la explotación de yacimientos por medio de la técnica de fracking; y permitían demandar al Gobierno en tribunales internacionales en caso de incumplir los compromisos

    Con la justificación de que la inversión nunca llegó, el presidente López Obrador anunció que cancelaría las rondas de licitación que habrían entregado más campos petroleros en el inicio de este año. En respuesta, la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos, compuesta por las empresas extranjeras, anunció que el Gobierno debía reconsiderar la decisión de suspender las rondas de licitación de los campos petroleros. En un comunicado, la asociación expresó el compromiso de las empresas de incrementar la producción de petróleo, que pasaría de 31.000 a 280.000 barriles diarios entre 2019 y 2027.

    Cabe destacar que los pozos que están siendo explotados tienen reservas petroleras disponibles para los próximos ocho años. Esta administración acertó en incrementar los recursos de PEMEX para la exploración de campos que aumentarán la cantidad de reservas disponibles para satisfacer el consumo nacional y la exportación de crudo en el futuro. Al cabo de esos ocho años, la empresa podrá quitarse el yugo de las compañías extranjeras porque tendrá la posibilidad de explotar los yacimientos bajo nuevos contratos con la iniciativa privada, que maximicen la renta petrolera para el presupuesto federal.

    El incremento de la producción petrolera resulta crucial para que la empresa pueda hacer frente a los pagos de deuda. Para dar algunas cifras de esta pesada carga financiera, PEMEX pagará alrededor de 100.000 millones de pesos de forma anual durante cinco años; en el cual la mayor parte del excedente del ingreso se destinará para el pago de la deuda. A partir de 2025, los pagos de deuda comenzarán a disminuir gradualmente por lo que la empresa tendrá más recursos para aumentar la inversión con sus propios recursos. Como el Gobierno reducirá únicamente la carga fiscal por dos años, el incremento de la producción petrolera apuntalará los ingresos de la compañía para que pueda cumplir con sus obligaciones financieras.

    Las calificadoras internacionales como Fitch bajaron la nota de PEMEX de BBB- a BB a mediados de este año, situación que desalentará la inversión extranjera en el sector petrolero. Según las calificadoras, la reducción de la nota se debió a que los planes del Gobierno no son creíbles para llevar a cabo la recuperación de la empresa. Sin embargo, las calificadoras no redujeron la nota cuando la producción de petróleo tocó mínimos históricos durante la Administración de Enrique Peña Nieto. De lo anterior concluimos que la reducción de la calificación más bien representó un ataque en contra del cambio de la política en el sector energético.

    En cuanto a otros sectores, el Gobierno planea apoyar la petroquímica considerando que produce una variedad de compuestos químicos para la producción de ropa, plástico, fertilizantes, llantas, entre otros productos. Por elaborar productos con mayor valor agregado, la recuperación de esta industria generaría una gran cantidad de empleos bien remunerados ya que se articularía con empresas de sectores importantes como el automotriz, el textil y los electrónicos. Para rehabilitar la petroquímica, la inversión tendría que impulsarse de forma significativa con el objetivo de levantar las plantas abandonadas que ya dejaron de producir para el consumo nacional.

    El pasado mes de julio, el presidente López Obrador sostuvo una reunión con empresarios con quienes pactó la exclusividad de la petroquímica para el sector privado, pero reservando los complejos de Cangrejera y Pajaritos para la inversión pública. Por el momento, el Gobierno apoyará únicamente la inversión para la producción de amoniaco, etileno y aromáticos. Con el elevado endeudamiento, PEMEX no podrá levantar la industria petroquímica en el corto plazo ya que no tiene los recursos necesarios para reactivar la operación de las plantas instaladas.

    En conclusión, el Gobierno de la cuarta transformación está tratando de recuperar la soberanía energética en un contexto adverso con un mal funcionamiento de la empresa, una deuda colosal y una montaña de contratos impregnados de corrupción. Al término del sexenio, los cambios del funcionamiento de PEMEX deben poner los cimientos para que el sector energético se convierta en una palanca para la industrialización.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK Y LOS TEXTOS ESTÁN AUTOEDITADOS POR LOS PROPIOS BLOGUEROS

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    Etiquetas:
    política interna, economía, Pemex, México
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