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    El ballet 'Giselle' por Akram Khan

    Cómo bailar la 'vida y muerte' de los migrantes detrás de un muro

    © Sputnik / Vladimir Vyatkin
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    Arina Iliná
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    Akram Khan, el coreógrafo inglés de origen bangladesí, se mostró preocupado por las condiciones de vida de los migrantes en Europa. Para hacer más socialmente aguda la historia clásica de Giselle, una campesina que muere por traición de su querido, Khan puso a los personajes detrás de un muro de hormigón y los convirtió en marginados.

    Colores oscuros. Vestidos deslavazados. Dolor de ojos. Sonidos huecos de una fábrica abandonada. Aunque el contexto sea deprimente, en él todavía queda espacio para el amor y la esperanza. En estas condiciones se desarrolla el drama interpretado por el English National Ballet (el Ballet Nacional de Inglaterra), aunque las condiciones se parecen más a las de los barrios pobres de cualquier país que aloje a refugiados, sea México, España o Alemania.

    Este julio, el ballet de Akram Khan —que se estrenó en 2016 en Londres y fue galardonado con el Premio Laurence Olivier, el premio teatral más prestigioso del Reino Unido— llegó a Moscú en el marco del festival teatral de Chéjov y volvió loco al público ruso que hasta el momento estaba más acostumbrado a la versión clásica del año 1841.

    La evolución de una estética habitual

    El ballet original fue creado en París en el siglo XIX y después 'se mudó' a San Petersburgo y luego a Moscú. Desde entonces casi nada cambió en este espectáculo que se considera una obra maestra del romanticismo: en el repertorio de cada teatro musical en el mundo está presente su Giselle donde no hay ni rastro del drama social.

    El ballet clásico 'Giselle' en el teatro Stanislavski en Moscú
    © Foto : Cortesía Karina Zhitkova
    El ballet clásico 'Giselle' en el teatro Stanislavski en Moscú

    Es una historia simple del amor de una campesina por un duque, Albrecht, que oculta su título y en su mundo de ricos ya está comprometido. Giselle muere de amor y se levanta de la tumba para incorporarse al grupo de las Wilis —los espíritus de las novias muertas que matan a los hombres que las traicionaron. Sin embargo, al llegar el duque Albrecht al cementerio, Giselle lo perdona.

    Cuando la directora del English National Ballet, la bailarina española Tamara Rojo, invitó a Khan a rediseñar el viejo ballet conforme a su experiencia artística, el coreógrafo empezó a pensar en ello yendo más allá de la manera de bailar.

    "No soy parte del ballet clásico", dijo Khan durante la reunión con el público moscovita. "Mi estilo de coreografía es bastante rápido y abrupto. Mientras los bailarines clásicos apuntan hacia arriba, yo apunto hacia abajo, hacia el suelo."

    Akram Khan, coreógrafo y bailador inglés del orígen bangladesí
    © Sputnik / Alexey Danichev
    Akram Khan, coreógrafo y bailarín inglés de origen bangladesí

    Además de su destacada coreografía que siempre recuerda a los bailes tradicionales de la India  —tributo a la educación de Khan—, el autor se concentró en una historia que no debe entretener al público, sino hacerlo pensar.  Así, convirtió a los campesinos en marginados que habitan una fabrica de confección cerrada, con un muro de hormigón como el símbolo de la división social.

    "A mí me disturba mucho la política migratoria de la Unión Europea", se sincera Khan. "Lo que veo yo, es que no hay nada humano, ni compasión en el trato a las personas que buscan auxilio".

    Isaac Hernández, bailarín mexicano, en el ballet 'Giselle' por Akram Khan
    © Sputnik / Vladimir Vyatkin
    Isaac Hernández, bailarín mexicano, en el ballet 'Giselle' por Akram Khan

    Influencia familiar

    Según el coreógrafo, lo crio su madre con la que comparte ideas feministas, por eso la heroína clásica le parece demasiado frágil y vulnerable, lo que no corresponde con el retrato de una mujer moderna.

    "Mi madre es muy fuerte. Mi mujer, que es japonesa, también tiene un gran carácter: como todas las japonesas, es muy tranquila por fuera, pero por dentro es un volcán. Nuestra hija de seis años se parece mucho a su madre. Con tres mujeres tan fuertes en mi vida, ¿cómo puedo yo recurrir a la imagen de un personaje débil?".

    El coreógrafo y bailador Akram Khan en la reunión con el público en Moscú
    © Sputnik / Arina Iliná
    El coreógrafo y bailarín Akram Khan en la reunión con el público en Moscú

    En la segunda parte del espectáculo, Giselle también se convierte en una de las Wilis, pero gracias a la dirección de Khan, estos espíritus ya no se ven como princesas, sino como espantosos cadáveres de las mujeres reales.

    • Las Wilis en el ballet 'Giselle' por Akram Khan
      Las Wilis en el ballet 'Giselle' por Akram Khan
      © Sputnik / Vladimir Vyatkin
    • Las Wilis en el ballet 'Giselle' por Akram Khan
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    Las Wilis en el ballet 'Giselle' por Akram Khan

    "Hice a mi Giselle más oscura que en la versión tradicional, y esto también viene de mi infancia. Mi madre fue una experta en literatura, y antes de dormir, siempre me leía historias de la cultura hindú, griega y rusa incluida. Imagínense a un niño escuchando el relato de los libros de Dostoevski o la historia de El maestro  y Margarita de Bulgákov," se ríe Khan.

    De lo humano

    La línea de la historia permanece casi igual, con el amor, la traición y el perdón todavía presentes, ya que son sentimientos y valores universales e intemporales.

    "El personaje de Hilarión me atrae particularmente porque su comportamiento está más cerca del de todos los seres humanos", explicó Khan al público. "La complejidad de su carácter es muy comprensible: por un lado, quiere ser parte de su comunidad, su familia; y por otra parte, busca beneficiarse colaborando con la nobleza."

    Además, destacó la actuación de Tamara Rojo que fue la primera en interpretar a Giselle.

    "Tamara es española, y es literalmente la fuerza de la naturaleza. Está muy conectada a la tierra".

    La bailarina Tamara Rojo en la alfombra roja antes de la ceremonia de entrega del premio teatral Olivier
    © AFP 2019 / Niklas Halle'n
    La bailarina Tamara Rojo en la alfombra roja antes de la ceremonia de entrega del premio teatral Olivier

    Para muchos la versión clásica de Giselle es sagrada. Pero el éxito del espectáculo inglés muestra que una dirección profesional puede transformar completamente la forma habitual de pensar.

    "Para que los bailarines pudieran interpretar todo lo que les pedí, les dije que pensaran en su propia experiencia. No quiero que actúen con tristeza o violencia, quiero que recuerden algo personal de su vida que les haga sentirse tristes o enfadados", concluyó Khan.

    El ballet 'Giselle' por Akram Khan
    © Sputnik / Vladimir Vyatkin
    El ballet 'Giselle' por Akram Khan

    En octubre de 2019 el espectáculo se espera en el Teatro Real de Madrid, y en abril de 2020 en el Grand Teatre del Liceu, en Barcelona.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK Y LOS TEXTOS ESTÁN AUTOEDITADOS POR LOS PROPIOS BLOGUEROS

    Etiquetas:
    danza, cultura, ballet
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