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    ¿Otro 'fake' sobre Siria?

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    Alejandra Loucau
    Alejandra Loucau
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    ¿Otra vez el Washington Post participó en la reproducción de un informe sobre Siria de dudosa verificación? ¿Otra vez la fuente del reporte es una ONG fantasma vinculada, aunque su autora no lo diga, al Gobierno británico?

    Según un artículo publicado el pasado 11 de marzo por el Washington Post, el "perverso régimen de Bashar Asad" está utilizando "la violencia sexual generalizada para humillar y silenciar a los presos" que mantiene en sus cárceles.

    Se sabe que los crímenes y abusos son moneda corriente en contextos de guerra y no pueden negarse en términos absolutos. Pero cierto rigor periodístico debe poder separar la propaganda bélica de los medios que defienden una política invasora respecto de la información real.

    Veamos…

    1. La fuente del informe, 'Lawyers & Doctors for Human Rights' o 'LDHR', es una ONG creada no se sabe cuándo (su web no lo dice), ni dónde (aparentemente, en Turquía), además de estar integrada por no se sabe quiénes (sus miembros no son mencionados en ninguna de sus plataformas oficiales).

    2. Sus pocas investigaciones están basadas en testimonios anónimos, algo común en trabajos relacionados con casos de abusos y torturas. Lo que resulta inusual es la ausencia de referencias a procesos de validación que, para este tipo de cuestiones, utilizan las organizaciones reconocidas internacionalmente, como la Cruz Roja, la CIDH, etc.

    3. El portal periodístico MintPress News, asociado a Occupy.com y Media Roots, ya había cuestionado la primera investigación emitida por la supuesta ONG afirmando que "si bien las historias contenidas en el informe son desgarradoras, las preguntas sobre cómo se financió, el tiempo que llevó crearlo y las conexiones del LDHR con otras personas y organizaciones son motivo de preocupación".

    4. Como se puede observar, el reporte que se adjunta en la web de LDHR no incluye la documentación médica respaldatoria de los testimonios en cuestión, ni se mencionan los nombres de los profesionales que intervinieron en el cotejo de los mismos.

    5. La única información relevante sobre la organización, que no es mencionada ni en su página, ni en sus documentos públicos, se hallan ocultas, sorprendentemente, en los recovecos de la web de publicaciones del Gobierno británico: https://www.gov.uk/government/publications

    6. En el documento titulado 'Syria Cross Cutting' se detallan diversos ítems sobre un programa de financiamiento cuyo principal beneficiario es LDHR. La fecha que figura en el proyecto coincide con la fecha de creación de varias de sus plataformas de comunicación, incluyendo su cuenta de Twitter.

    Paradójicamente, la función de tal programa no parece estar relacionada con la recopilación de información sobre presuntas violaciones de los derechos humanos por parte del Gobierno de Asad, sino con el apoyo al mejoramiento de la imagen y la comunicación de la oposición moderada en Siria. El documento sostiene que "las estrategias comunicacionales bien diseñadas e implementadas, en apoyo de nuestro programa más amplio, pueden ser altamente efectivas para amplificar sus efectos a través del estímulo y el empoderamiento de voces sirias creíbles y moderadas", al tiempo que tienen el potencial de "exponer a los ciudadanos sirios a los productos emitidos por medios de comunicación", con el fin de "reforzar los valores y la reputación de la oposición moderada siria". Vale aclarar que organizaciones como Al Nusra (filial de Al Qaeda en Siria) están incluidas, para los Gobiernos de Reino Unido, Estados Unidos, Francia, etc., en la categoría de moderada.

    7. El documento publicado por el Gobierno británico también plantea que este tipo de informes está destinado a que las voces moderadas se preparen para la 'transición' en Siria. Desde el comienzo de la guerra que atraviesa este país, Inglaterra ha pugnado por el derrocamiento de su presidente en favor de un Gobierno de transición que asegure su acceso a los múltiples intereses neocoloniales en una Siria post Asad.

    8. Resulta curioso que ninguna otra plataforma oficial de la ONG Lawyers & Doctors for Human Rights publique cuáles son sus fuentes de financiamiento. No obstante, el documento elaborado por las dependencias británicas arroja luz sobre este asunto. Según indica el apartado que se halla en el sumario del mismo bajo el título 'Total Budget', es posible dilucidar que la suma destinada por el Gobierno del Reino Unido a esta operación de propaganda disfrazada de inquietud humanitaria es de nada menos que de 6,5 millones de libras esterlinas, lo que equivale a 8,5 millones de dólares.

    9. En la misma publicación también están detallados los patrocinadores específicos de esta tutela. Bajo la categoría de 'Partners' se encuentran el Foreign and Commonwealth Office o FCO (Ministerio de Relaciones Exteriores de la Commonwealth), el Department for International Development o DFID (Ministerio de Desarrollo Internacional u órgano del Gobierno del Reino Unido responsable de administrar la ayuda exterior) y el Ministry of Defence o MOD (Ministerio de Defensa).

    10. Como si esto fuera poco, en otro documento publicado por la misma web de archivos del Gobierno británico, también figura, con cierto disimulo, el nombre de quien parece ser el único miembro encontrado de la ONG LDHR: un tal Yahya Rahhal.

    Yahya Rahhal en la web de archivos del Gobierno británico
    © Foto : Alejandra Loucau
    Yahya Rahhal en la web de archivos del Gobierno británico

    Al parecer se trata de una figura muy cercana al Gobierno del Reino Unido o, más propiamente, al FCO o Ministerio de Relaciones Exteriores del Commonwealth, tal como lo expresa esta imagen publicada por él mismo en Twitter.

    ​Lo inusual es que ninguna de las plataformas públicas de la ONG lo reconozcan como miembro, y ni siquiera él lo haga en sus perfiles públicos.

    Tal como se señala al comienzo de este artículo, no es la primera vez que la periodista del Washington Post, Louisa Loveluck, reproduce informes sospechosos sobre la situación en Siria. Aun así, siguen sorprendiendo las fórmulas ocultas tras las investigaciones pretendidamente imparciales que atañen a Gobiernos hostiles a la hegemonía dominante.

    Quizás resulte lógico que se intenten ocultar conexiones tan espurias, que se evite exponer el hecho de que una parte interesada en sacar provecho de una guerra que, a su vez, ya ha participado en distintas operaciones de propaganda destinadas a promover el 'cambio de régimen' en un país como Siria, sea la 'mano invisible' detrás de una noticia cuya parcialidad malintencionada estaba destinada a recorrer el mundo.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK Y LOS TEXTOS ESTÁN AUTOEDITADOS POR LOS PROPIOS BLOGUEROS

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    Etiquetas:
    fake news, falsificaciones, documentos, Siria