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    Elecciones primarias en Argentina

    Las Primarias de la Posverdad

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    Sebastián Tapia
    Sebastián Tapia
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    Las elecciones primarias para el parlamento argentino tuvieron un resultado diferente, dependiendo de cuándo uno se haya informado.

    El pasado domingo 13 de Agosto, en Argentina, se realizaron las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) para la elección de los candidatos a senadores, diputados y otros cargos legislativos. Los tres distritos más importantes son la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Santa Fe, debido a que cuentan con la mayor población.

    La Ciudad de Buenos Aires es un bastión de la alianza gobernante, Cambiemos, por lo que la elección no fue reñida. Sin embargo, en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe la competencia sería más fuerte. Encabezando la lista de Senadores de la Provincia de Buenos Aires, se enfrentaban Esteban Bullrich (ex ministro de educación del gobierno de Cambiemos) y Cristina Fernández de Kirchner (la ex presidenta, por Unidad Ciudadana).

    Las PASO surgieron como un mecanismo para resolver las luchas internas de los partidos para presentar listas de candidatos a las elecciones. Cada partido o alianza, en cada distrito, presenta cuantas listas crea necesario, a menos que ya se haya decidido por una lista única. Luego, la lista que se conforma para las elecciones generales está compuesta por los candidatos de todas las listas presentadas por el partido, según la distribución D'Hont de acuerdo a los votos alcanzados. Al ser en simultáneo con todos los partidos, y de participación obligatoria, funciona como una gran encuesta muy fiable del apoyo que tiene cada partido unos meses antes de las elecciones generales.

    La jornada electoral transcurrió sin grandes sobresaltos. El sistema argentino utiliza boletas de papel de cada partido que ingresan a la urna en un sobre. El control del proceso electoral lo lleva un presidente de mesa y su suplente, junto a fiscales partidarios. Tras el recuento en el lugar de votación, se envían los sobres con las boletas y un certificado de escrutinio en la urna, un acta de escrutiño y un telegrama. Este último es el que se utiliza para el recuento provisorio que se realiza esa noche, el resto se utiliza en el recuento final que lleva varios días.

    El gobierno había prometido presentar los datos del recuento provisorio lo más rápido posible, por lo que a las 21hs ya se daban las primeras cifras. Entre las 22 y las 23 horas, la alianza Cambiemos se daba por ganadora indiscutida. Alardeaban de ganar 12 de los 24 distritos, incluyendo la Ciudad de Buenos Aires, la Provincia de Buenos Aires y la Provincia de Santa Fe. Con el 25% de los votos escrutados, E. Bullrich obtenía 37% y C. Fernández un 30%. La tendencia era irreversible, decían. Tras el baile, los globos, el discurso de la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y del Presidente, Mauricio Macri, la mayoría de la población se fue a dormir para encarar el día de trabajo a la mañana siguiente.

    La idea estaba implantada. El triunfo fue total, el gobierno está en su mejor momento. Pero ¿era ésta la verdad?

    A medida que transcurría la noche y el escrutinio provisorio avanzaba, los candidatos de Unidad Ciudadana se acercaban a los triunfadores de Cambiemos. En la Provincia de Santa Fe, el candidato de Unidad Ciudadana, Agustín Rossi, iba perdiendo por 5% cuando el Presidente hablaba en la televisión y terminó ganando por 0,7%.

    Intencionalmente se había relegado la carga de votos de la ciudad de Rosario en el sistema de conteo, dado que era la zona de mayor influencia de Unidad Ciudadana. En la mañana, Cambiemos ya ganaba en 11 distritos, no 12. 

    En la Provincia de Buenos Aires la situación fue similar, aunque más grave. Dada la carga selectiva de los votos, donde los municipios en que Cambiemos sabía que tenía una mayor diferencia fueron cargados primeros, la diferencia de 7% se redujo a 0,08%. Bullrich seguía ganando el recuento provisorio, pero éste fue detenenido al 95% cuando la diferencia entre ambos candidatos era de 6.000 votos y faltaban cargar municipios ampliamente favorables a Unidad Ciudadana, como La Matanza, por ejemplo.Para saber el resultado final había que esperar los resultados del escrutinio definitivo, dos semanas después.

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    Al martes siguiente, Bullrich abrió el paraguas diciendo que "podría quedar unos puntitos por debajo". Al acercarse el final del escrutino, el jueves pasado, el gobierno reconoció que Cristina Fernández ganó por "un puñado de votos". Ese puñado, en las elecciones generales, le permitiría entrar a ella y a su compañero de fórmula, Jorge Taiana, como senadores.

    El escrutinio final, que se hace en base al acta y no a los telegramas, da una diferencia a favor de Cristina de unos 20.000 votos, o sea un 0,4%. Durante el recuento se encontraron muchas diferencias entre los telegramas y las actas, siendo casi todas a favor de Unidad Ciudadana. En verdad, Cambiemos ganó en 10 de los 24 distritos.

    Entonces, ¿por qué simular un triunfo si el dato real estaría en dos semanas?

    Para el gobierno es fundamental mantener la ilusión de que continúa con el apoyo del pueblo para el proceso de ajuste que está llevando adelante. Por eso necesitaba mostrar que ganaba en al menos la mitad de los distritos, en especial en los más poblados.

    La mayoría de la gente se iría a dormir con la idea del triunfo de la alianza gobernante, el resultado real llega cuando ya las PASO están fuera del flujo de noticias de los medios. Siendo que estas elecciones no son definitivas, todavía faltan las elecciones generales en Octubre, muchos han calificado el sistema de carga selectiva de los datos como una "avivada" del gobierno, una picardía. Pero es mucho más serio que eso, siendo que puede repetirse en Octubre.

    La sensación de triunfo durante estas dos semanas le permitió al gobierno recibir la visita del vice-presidente estadounidense, Mike Pence, con un aura de victoria, emitir más deuda con el mercado a su favor y establecer en la opinión pública explicaciones alternativas a la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

    En la película Videodrome de 1983, el Profesor O'Blivion decía:"… lo que aparezca en la pantalla de televisión emergerá como una experiencia nueva para quien lo vea. Por lo tanto, la televisión es la realidad y la realidad es menos que la televisión." Parece ser que el gobierno de Mauricio Macri se rige por este principio para mantener la gobernabilidad y hasta para la definición de los representantes del pueblo.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK Y LOS TEXTOS ESTÁN AUTOEDITADOS POR LOS PROPIOS BLOGUEROS

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