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    Máslenitsa

    Afrodisíacos, suegras y yernos para despedir el invierno

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    Zulma Mesa
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    A finales de febrero, en los últimos días del invierno y para celebrar la llegada de la primavera, en Rusia se celebra la Máslenitsa, una de muchas tradiciones agrarias que se han convertido en parte intrínseca y símbolo de la cultura rusa.

    Siendo una fiesta de origen pagano, la Máslenitsa era celebrada especialmente por los campesinos, por lo que a diferencia de los carnavales europeos que tenían lugar en las ciudades, esta fiesta rusa era de carácter rural. 

    Igualmente, entre los muchos rituales de esta fiesta, los más importantes tenían que ver con el futuro de la cosecha y de la familia, dos aspectos esenciales en la vida de las sociedades agrícolas. Y uno de los temas más interesantes de esta celebración es el relacionado con las suegras y sus yernos. 

    Una visita muy esperada

    En el inicio de la Máslenitsa, el yerno debía invitar a los padres de su esposa a su casa y organizar un banquete en su honor. Se trataba de un gran festín, con platos y bebidas en grandes cantidades: sopas, diferentes variedades de pescado, blinis, cerveza casera y vodka.

    Blinis
    © Sputnik / Alexsei Malgavko
    Blinis

    Asimismo, los suegros tenían que invitar a la joven pareja de casados a su hogar. Por eso, la calidad del banquete del yerno determinaba la manera en que los suegros recibirían a la pareja. 

    Desde el tercer día de la Máslenitsa, los yernos y sus esposas empezaban a viajar a los pueblos donde vivían los padres de estas últimas. Tradicionalmente, los hombres rusos debían buscar esposa no en su pueblo de origen sino en los poblados cercanos. De esta manera, las jóvenes esposas se mudaban a la casa de los padres de sus esposos, abandonando así su lugar de origen, al que regresaban de nuevo solamente durante las fiestas o en ocasiones especiales.

    La barrera de lo permitido 

    Desde el momento en que el yerno llegaba a la casa materna de su esposa se convertía en el invitado de honor: su suegra debía encargarse de cumplir todas sus peticiones, darle de beber y de comer. 

    Esa atención desmedida de la suegra hacia su yerno fue vertida en canciones y dichos populares en los que la relación entre ellos cruza la barrera de lo permitido. Por ejemplo, en algunas canciones tradicionales, que aún a finales del siglo XX eran interpretadas en regiones rurales de Rusia, se cuenta la historia de una suegra que lleva a tal extremo su preocupación por el esposo de su hija que satisface inclusive sus necesidades carnales. 

    Esta inesperada situación tiene, por supuesto, una explicación: con sus atenciones la suegra buscaba garantizar la armonía de la relación entre su familia y la familia de su yerno, asegurándose así de que su hija recibiera un buen trato en reciprocidad por su amabilidad y generosidad. 

    Afrodisíacos para el porvenir

    La connotación sexual de los textos folclóricos, por otro lado, debemos entenderla en el contexto de lo mágico y lo simbólico. Uno de los alimentos que se ofrecía al joven esposo en las regiones del norte de Rusia se llamaba Solomat —avena cocida en leche— que según la creencia tenía propiedades afrodisíacas. Del yerno se esperaba que comiera y bebiera en abundancia, demostrando así su virilidad y fuerza. A través de la comida, de su abundancia y sus características, la suegra busca incentivar la virilidad y fertilidad del yerno, asegurando así el porvenir de la familia de su hija. 

    Es en ese contexto en el que la suegra se encuentra de alguna manera relacionada con la sexualidad de su yerno, pero en el folclor esta relación se exagera y se satiriza. En el mundo hispanohablante sucede algo parecido: no en vano existen cientos de chistes y bromas que incluyen a los protagonistas de nuestra historia sobre la Máslenitsa: las suegras y sus yernos.

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    Hoy en día, la fiesta ya no tiene la importancia que le caracterizaba todavía a principios del siglo XX y el contenido mágico de los rituales se ha transformado en uno simbólico. Sin embargo, la Máslenitsa sigue siendo una de las fiestas de origen pagano que todavía se celebra en Rusia.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK Y LOS TEXTOS ESTÁN AUTOEDITADOS POR LOS PROPIOS BLOGUEROS 

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    El tercer día de la Máslenitsa: el mejor para comer muchos, pero muchos blinis
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    El quinto día de la Máslenitsa: una jornada para complacer a la suegra
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    Etiquetas:
    Máslenitsa 2017, Rusia
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