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    El presidente filipino, Rodrigo Duterte, conocido por sus declaraciones controvertidas, ha vuelto a aconsejar que la gente desinfecte sus mascarillas con gasolina, insistiendo en que "no estaba bromeando" al decirlo.

    El político había realizado comentarios similares a finales de julio del 2020. 

    "Al final del día, cuelga [la máscara] en algún lugar y rociala con Lysol si puedes permitírtelo", declaró, refiriéndose a una popular marca de desinfectante. 

    Para la gente que no puede comprarlo, Duterte aconsejó que empape sus medios de protección individual contra el coronavirus en gasolina o en diésel

    La reacción de los altos funcionarios filipinos a estos comentarios no se hizo esperar. El portavoz presidencial Harry Roque le corrigió rápidamente.

    "No puedo creer que después de cuatro años como presidente, todavía no le conozcan. [Es solo una] broma. ¿Por qué usaríamos gasolina para lavar?", se preguntó con ironía.

    No obstante, el 31 de julio Duterte volvió a repetir su consejo. 

    "Ellos [los críticos] dijeron: 'Duterte está loco'. ¡Estúpidos! Si estoy loco, deberían ser el presidente, no yo. Lo que he dicho es verdad. Si no hay alcohol disponible, especialmente para los pobres, solo hay que ir a una gasolinera y usar [la gasolina] para desinfectar. No estoy bromeando", reiteró el presidente filipino citado por la cadena BBC.

    Con todo esto el medio británico advirtió que hasta la fecha no se ha encontrado ninguna evidencia de que la gasolina puede desinfectar las mascarillas. Al contrario, un contacto continuo con el combustible inflamable puede resultar peligroso y causar un incendio. 

    En febrero del 2020 —poco después de que Filipinas registrase la primera muerte por el COVID-19 fuera de China—, Duterte restó importancia al problema, asegurando que el virus finalmente "moriría".

    Al pasar un mes el número de contagios empezó a aumentar tras un periodo de calma relativa. Los críticos señalan que el político no aprovechó el momento para realizar pruebas médicas y buscar a las personas que podían haber contactado con los infectados. Como resultado, en marzo Duterte anunció el cierre de la principal isla del país, Luzón. 

    El 31 de julio el presidente anunció que las restricciones introducidas en Manila estarán vigentes hasta mediados de agosto. Las autoridades de la capital filipina limitaron el movimiento de los ancianos y los niños. Duterte también prometió vacunas gratuitas cuando se apruebe una, dando prioridad a los ciudadanos con ingresos bajos.

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