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    La brusca caída de los precios del petróleo causada por la crisis del coronavirus, y agravada por el hecho de que el barril WTI tuvo por primera vez precios negativos, sólo empezará a solventarse cuando China empiece a recuperarse, dijo Fernanda Delgado, una especialista en petróleo, gas y energía de la Fundación Getúlio Vargas de Río de Janeiro.

    "Hay una destrucción de la demanda muy grande y recomponerla costará un poco; necesitamos una locomotora muy fuerte, y la única que existe hoy en la economía mundial es China, ni siquiera EEUU es tan fuerte, no tiene las inversiones en infraestructuras del porte de China", estimó Delgado, que resaltó que hay que mirar a China todo el rato.

    La especialista destacó, no obstante, que el episodio de la caída histórica del precio del barril WTI, referencia en el mercado norteamericano, se debe a a un hecho coyuntural, por un contrato específico y por la falta de capacidad de almacenamiento en EEUU: "La situación es horrible, pero no es que el mercado esté horrible", precisó.

    Además, recordó que los contratos en Brasil no se rigen por los precios del barril WTI, sino por los del Brent, que se negocia en Londres, que aunque también cayó (casi un 60% en lo que va de año) no lo hizo de forma tan estrepitosa; ahora ronda los 25 dólares.

    En cualquier caso, dice la especialista, el clima negativo "contamina el ánimo del inversor y la percepción de riesgo en el mercado queda muy alta".

    A nivel nacional, considera que este nuevo episodio en la crisis de precios reforzará la línea de desinversiones de la semiestatal Petrobras, la mayor empresa del país, que desde hace tiempo viene anunciado cortes en la producción, en inversiones y la cancelación de las grandes subastas de campos petrolíferos.

    La salud de la empresa, que esta semana anunció que bajará los precios de la gasolina y el diesel en refinerías un 8 y un 4%, respectivamente, no está en riesgo, según Delgado.

    "Petrobras ha dejado muy claro que consigue operar a precios de 20-35 dólares el barril, es robusta y saludable para administrar ese nivel de precios; la transparencia que se instauró en los últimos años, después de la Operación Lava Jato, nos lleva a creer que si la empresa dice esto en público hay ciertos niveles de confianza", asegura.

    La actual crisis en el mercado petrolífero conllevará un grave problema para las arcas públicas brasileñas, muy dependientes del llamado oro negro.

    Lo notarán sobre todo los estados y municipios productores (Río de Janeiro, por ejemplo), ya una parte considerable de sus ingresos procede de los "royalties"; con la producción bajo mínimos y los precios en caída libre, la recaudación bajará a niveles históricos justo cuando el Estado más necesitado está de liquidez.

    "La cadena petrolífera en Brasil ya empieza a parar, hay una reverberación muy negativa en un sector que aún no había superado del todo la crisis de 2014; a principios de 2020 empezamos a respirar un poco, después de una crisis de seis años pero ahora imagina cuánto tardaremos en recuperarnos", lamenta la especialista.

    Por otro lado, Delgado también observa algunos puntos positivos que pueden ayudar al sector a largo plazo: las promesas del Gobierno de mucha disponibilidad de crédito, la inflación controlada y los tipos de interés bastante bajos, lo que puede estimular las inversiones.

    Etiquetas:
    China, petróleo
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