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    La crianza de ratas de bambú, considerada en su día el negocio más rentable para los granjeros pobres de China, ahora amenaza con hundirles en la miseria debido a la expansión del brote de coronavirus.

    Hace un tiempo muchos gobiernos provinciales de China ofrecieron incentivos financieros a los ciudadanos empodrecidos para que se dedicasen a la cría de estos roedores. Ahora, Pekín ha restringido el comercio de la carne de los animales salvajes, lo que implica terminar con la fuente de ingresos de miles de granjeros. Lo hizo porque se cree que la actual pandemia de coronavirus se originó en un mercado de animales salvajes y de pescado de Wuhan.

    "Muchos criadores de ratas de bambú son granjeros que viven en áreas montañosas y que no tienen otros ingresos. Algunos de ellos son discapacitados de edad avanzada, por lo que no pueden encontrar otro trabajo en las ciudades", cita Bloomberg a Cheng Bujun, quien mantiene una granja de ratas en la región de Guangxi.

    Su empresa compra crías de ratas de bambú a los granjeros que reciben sus ejemplares gratis de las autoridades locales. La crianza de estos animales es la única fuente de ingresos para muchas personas procedentes de los pueblos pobres del suroeste de la provincia de Guizhou, y el veto impuesto a su venta hace que su situación vuelva a ser precaria, según Bujun.

    China busca mejorar la calidad de vida de unos cinco millones de personas que viven en las áreas rurales del país para finales de 2020, pero la epidemia amenaza con frustrar estos planes.

    La posible paralización del comercio de ratas de bambú amenaza con acabar con un negocio cuyos beneficios podrían ascender a unos 1.400 millones de dólares. La crianza de estos roedores genera rápidos ingresos y no requiere costos de inversión elevados, dado que esta especie de ratas come solo bambú y cañas de azúcar y puede criarse en áreas pequeñas. Una familia que produzca 20 pares de ratas es capaz de ingresar entre 1.430 y 2.150 dólares al año siguiente. Esta suma supera el umbral de pobreza en China y es suficiente para mantener a una familia, calculó el experto.

    El Ministerio de Agricultura compiló una lista de las especies exentas del veto después de que el país asiático prohibiese consumir la carne de animales salvajes. Liu envió junto con otros granjeros una propuesta a las autoridades centrales para que Pekín incluyese a las ratas de bambú en esta lista.

    Actualmente la respectiva industria produce unos 60 millones de estos ejemplares. Su valor alcanza más de 399 millones de dólares solo en la región de Guangxi. Con todo eso, 180.000 granjeros de la región —o un 20% de los que se dedican a su crianza— proceden de familias pobres.

    Etiquetas:
    China, ratas
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