En directo
    Asia y Oceanía
    URL corto
    Por
    72055
    Síguenos en

    Es difícil ponderar el papel de los militares soviéticos en el surgimiento de Corea del Norte. Se puede decir con certeza que, sin sus esfuerzos, el Estado norcoreano no existiría. El Ejército Rojo estuvo presente en la península hasta finales de diciembre de 1948. Sputnik relata cómo la presencia militar de la URSS cambió el rostro de Corea.

    Después de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, la península se dividió entre las dos potencias mundiales de aquella época: la URSS y EEUU. La Unión Soviética luchó contra el Estado nipón durante casi un mes y lo hicieron rendirse en septiembre de 1945. En el marco de su ofensiva en Corea —que había sido ocupada por Japón—, el Ejército Rojo liberó la parte norte de la península. Después de la guerra se quedaron en ese territorio para establecer el orden en el país devastado.

    "La URSS salió victoriosa en el conflicto armado contra Japón y, como país vencedor, tenía derecho a estar presente en el territorio que antes ocupaba la parte derrotada. Los objetivos de la presencia de las fuerzas soviéticas fueron claramente políticos", declaró el analista especializado en Corea y director de la consultora Korea Risk Group, Andréi Lankov.

    En otoño de 1945, tras una serie de discusiones internas, Moscú decidió ocuparse de la creación de un Gobierno comunista en la parte norte de Corea. El nuevo país estaría encabezado por un exoficial del Ejército Rojo, Kim Il-sung, que había sido escogido por el mando militar soviético. La llegada al poder del nuevo Gobierno requería del apoyo por parte de los militares y ayuda económica. La Unión Soviética, como cualquier otro país, estaba interesada en la estabilidad de su país vecino.

    Moscú fomentó la creación de un país amigo y controló el proceso en cada fase. Parte considerable de la gestión del nuevo país recayó sobre los hombros de coreanos que habían nacido en la Unión Soviética. Les dieron nombres coreanos y los enviaron al norte de la península para que participasen en el proceso, explicó Lankov.

    Soldados del Ejército Rojo en Corea
    © Sputnik / Georgy Khomzor
    Soldados del Ejército Rojo en Corea

    Empieza la retirada

    Cuando la República Popular Democrática de Corea proclamó su independencia en septiembre de 1948, la necesidad de la presencia de las Fuerzas Armadas de la URSS en la península ya no era necesaria. Ya existía un régimen fuerte que seguía el modelo del Estado soviético y que contaba con un apoyo considerable de la población norcoreana, relató Lankov.

    Para finales de aquel año, las últimas unidades del Ejército Rojo abandonaron el territorio norcoreano —de acuerdo con diferentes fuentes, esto sucedió el 25 o el 26 de diciembre de 1948—.

    Muchos de los que estaban al mando de Corea del Norte en aquella época eran ciudadanos de la URSS de origen coreano, entre ellos militares. Muchos en Pyongyang tenían en gran medida una actitud bastante favorable hacia Moscú.

    "No hay que idealizar, sin embargo, la situación que había en aquella época, porque muchos comunistas norcoreanos eran nacionalistas, de manera que algunos de ellos sentían en el fondo cierto descontento con la presencia de soldados soviéticos", puso de relieve el entrevistado.

    Pese a todo lo dicho, nadie tenía la intención de poner en entredicho la presencia del Ejército Rojo. De todas formas, incluso si las tropas hubiesen sido retiradas más temprano, siempre existía la posibilidad de enviarlas de nuevo, porque la URSS estaba cerca y compartía frontera con Corea del Norte, recalcó.

    Los norcoreanos se despiden de unidades del Ejército Rojo en Pyongyang, 1948
    © Sputnik / Yakov Gudkov
    Los norcoreanos se despiden de unidades del Ejército Rojo en Pyongyang, 1948

    Se quedaron los mejores entre los mejores

    Después de la retirada de las unidades regulares de las Fuerzas Armadas soviéticas en la parte norte de la península, se quedaron asesores militares que prestaron ayuda a Pyongyang durante la guerra de Corea, que duró entre 1950 y 1953.

    "Los especialistas militares soviéticos fueron quienes crearon el plan de la guerra de Corea. Toda la planificación militar y el entrenamiento de las fuerzas locales los realizaron ellos. En otras palabras, la misión que desempeñaron los asesores fue ocuparse de todo el desarrollo militar de Corea de Norte", proclamó Lankov.

    La presencia del contingente limitado de militares soviéticos en la península llevaba consigo muchos riesgos, entre ellos una amenaza de confrontación directa entre la Unión Soviética y EEUU. La gente que estaba al mando de ambas naciones lo entendía bien e hizo todo lo posible para evitarlo, agregó.

    Los pilotos de ambos países estaban muy frustrados por el hecho de que sus gobiernos hubieran establecido limitaciones a su participación en el combate aéreo. Por ejemplo, a los aviadores soviéticos se les prohibía acercarse a la línea del frente.

    Pilotos soviéticos en Corea del Norte
    © Sputnik / Leon Dubilt
    Pilotos soviéticos en Corea del Norte

    La participación de pilotos soviéticos en el conflicto fue clandestina, de manera que tuvieron que actuar con cautela. Las autoridades de la URSS negaron su presencia en Corea. Sin embargo, este era un secreto a voces.

    "Otra razón por la que se logró evitar un enfrentamiento directo entre los dos países en Corea tenía que ver con que ambos poseyeran armas nucleares. Si no las hubieran tenido a su disposición, los estadounidenses habrían actuado con toda probabilidad con menos cautela. En este sentido, ambas partes hicieron un buen trabajo para evitar una guerra abierta entre sí", arguyó Lankov.

    La memoria sobre la hazaña de los soldados soviéticos

    Las autoridades norcoreanas pasan de puntillas sobre la participación de los militares soviéticos en la guerra de Corea. Además, de acuerdo con la versión oficial de la historia norcoreana, el país fue liberado no por militares soviéticos, sino por partisanos coreanos liderados por Kim Il-sung, quien en realidad era un oficial del Ejército Rojo en aquella época y no participó en los combates, aseveró Lankov.

    En este sentido, se desaconseja recordar la participación del Ejército soviético en la liberación de Corea del dominio nipón, si bien esto no significa que esté totalmente prohibido hablar sobre el asunto. Después de la disolución de la URSS, en la década de 1990, la relación hacia ella cambió a mejor. Antes la percepción era diferente: algunos en Corea del Norte creían que el país comunista era una fuente de amenaza para Pyongyang.

    "Sí que hay ciertas menciones a la participación rusa en la liberación de Corea. La historiografía norcoreana reconoce que las fuerzas soviéticas ayudaron a los partisanos. Por eso los norcoreanos cuidan de los monumentos dedicados a los soldados soviéticos caídos en la guerra", señaló.

    Un alto funcionario norcoreano condecora a los soldados soviéticos
    © Sputnik /
    Un alto funcionario norcoreano condecora a los soldados soviéticos

    Si bien la guerra contra Japón fue bastante corta, los militares soviéticos tuvieron una gran ventaja y actuaron de manera muy astuta. Así lograron derrotar a un enemigo muy experimentado y hay quienes lo recuerdan. La memoria sobre la hazaña del Ejército Rojo en Corea del Norte, de alguna forma, sigue viva.

    Etiquetas:
    Ejército Rojo, Kim Il-sung, Segunda Guerra Mundial, Guerra de Corea, Corea del Norte
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook