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    Los supercerdos, el arma que puede salvar a China de un apocalipsis alimentario

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    Asia y Oceanía
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    Hoy en día, la principal tarea de China en lo que respecta a la crianza de animales consiste en salvar a los cerdos de la extinción masiva que podría ocurrir por las distintas enfermedades porcinas. Montar una auténtica revolución en ingeniería genética es la astuta estrategia que ha elegido China para evitar un apocalipsis alimentario.

    El país asiático ya ha criado varios cerdos experimentales que cuentan con una cadena de ADN reforzada con un gen que les permite regular el calor corporal para así protegerse del frío clima del norte de China.

    Este trabajo, realizado por el científico chino Jianguo Zhao, es solo un ejemplo de una docena de logros que el gigante asiático está a punto de alcanzar en la creación de sus supercerdos, destaca la periodista Kristine Servando en su artículo para Bloomberg.

    En 2017, Zhao y sus colegas demostraron que se podía utilizar las repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas para dotar a los cerdos con el llamado gen UCP1 y hacer que sean menos susceptibles al frío. Este gen, que puede hallarse en la mayor parte de los mamíferos, les ayuda a formar la grasa parda que produce el calor corporal. Los cerdos con genes alterados también suelen tener un 5% menos de grasa blanca, lo que hace que su carne sea más magra.

    Durante años, los científicos en todo el mundo han tratado de encontrar maneras para criar cerdos más fuertes, que crezcan más rápido y tengan una carne más gustosa. Ahora, como resultado del brote de la peste porcina africana, la principal necesidad de los investigadores es garantizar la seguridad alimentaria y mantener a salvo la población de cerdos.

    Hasta el momento, no existe ningún tipo de tratamiento o vacuna contra el virus que provoca la peste porcina africana, que se expandió de África a Europa y alcanzó incluso Asia, donde condujo a la muerte de una cuarta parte de la población de cerdos en el planeta.

    Sin embargo, esta enfermedad no es la única que puede afectar a los cochinos. En 2006, el virus del síndrome respiratorio y reproductivo porcino mató a 400.000 cerdos en China y se propagó a millones de otros ejemplares.

    "Es por esto que la crianza de cerdos que puedan contrarrestar naturalmente a la enfermedad sería el Santo Grial de la ingeniería genética", destaca Servando.

    La columnista considera que las ambiciones de los científicos chinos van más allá de las granjas de animales. En decenas de laboratorios, los investigadores del país asiático se encuentran en una carrera contra sus colegas de EEUU y Europa por desarrollar un linaje superior, mientras que otros investigadores del país asiático buscan ampliar los límites de la medicina.

    Algunos de ellos incluso llegaron a editar el genoma humano para corregir su susceptibilidad a infecciones como el VIH, enfrentándose a fuertes críticas de la comunidad internacional.

    "Esta carrera biotecnológica ocurre a la par con la guerra comercial contra EEUU, el envejecimiento de la población china y la disminución de los recursos necesarios para alimentar a 1.400 millones de personas en China", explica la periodista.

    El crecimiento de los precios de la carne porcina empujó al Consejo Estatal de China a exhortar a que se use la ciencia y la tecnología entre otras medidas para impulsar la producción de este tipo de carne.

    Las inversiones realizadas por China han permitido al país más poblado del mundo sacar la ciencia biomédica de una relativa oscuridad y convertirse en un gigante en menos de dos décadas. Con sus inversiones, estimadas en 445.000 millones de dólares, China superó en 2017 a cualquier otro país excepto a EEUU en cuanto al desarrollo de estas ciencias.

    "Ellos están gastando una gran cantidad de dinero y dedicando recursos al desarrollo de la ciencia a una velocidad que ni siquiera podemos acercarnos a competir con ellos", señaló el científico Simon Lillico del Instituto Roslin de la Universidad de Edimburgo (Escocia).

    Actualmente, el mercado de drogas biológicas y biotecnología agrícola sigue siendo una fracción de la respectiva industria en EEUU, estimada en 228.000 millones de dólares. Es lógico que el auge en las inversiones chinas empiece a preocupar a Washington. En julio de 2019, la Comisión de Revisión de Seguridad chino-estadounidense prometió investigar los potenciales riesgos de la creciente dependencia de EEUU a la biotecnología y la medicina de China.

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    cerdos, China, ADN
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