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    ¿Una cuarta corriente económica? Qué nos enseña el imparable crecimiento de China

    © AFP 2019 / Johannes Eisele
    Asia y Oceanía
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    La economía china durante un cuarto de siglo no ha entrado en recesión, un logro básicamente inédito en la economía mundial, escribe el columnista de Bloomberg, Noah Smith. ¿Qué hay que aprender de su modo de gestionar?

    "En EEUU y otros países desarrollados se conocen tres corrientes para la estabilización macroeconómica. Todas surgieron durante la Gran Depresión y todas siguen vigentes hasta hoy en día", escribe el autor.

    La primera es el keynesianismo, centrada en los gastos presupuestarios del Estado como herramienta de controlar la economía y combatir las posibles recesiones.

    La segunda es el monetarismo, que establece que el Banco Central debe ocuparse de la estabilización mediante la tasa de interés, la oferta de dinero y otras políticas monetarias.

    La tercera filosofía sostiene que las recesiones son una cosa normal contra la que no se debe combatir ya que es parte natural de la economía capitalista.

    "Estos tres enfoques han estado presentes durante tanto tiempo que uno estaría dispuesto a concluir que no hay otros. Pero es posible que haya un modo de estabilizar la economía más allá de la política fiscal o monetaria. Y es posible que China lo haya descubierto", sugiere Smith.

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    El autor destaca que según los datos tanto oficiales —sujetos a dudas sobre su imparcialidad— como estimados de manera independiente, China nunca entró en recesión en 25 años entre 1993 y 2018, ralentizándose a veces pero jamás registrando una caída.

    Mientras los demás ejemplos históricos, como EEUU y Japón, vivieron caídas severas tras demostrar un rápido crecimiento, China logró superar fenómenos parecidos en su economía. Pero, ¿cómo?

    Smith analiza los datos disponibles y concluye que el país asiático, aunque acudió a algunos métodos monetarios y fiscales convencionales para combatir las crisis globales de 1998-1999 y de 2008-2009, lo hizo de una manera más que moderada.

    Según el analista, no fue esto lo que salvó su economía de la recesión. La respuesta podría ser la gestión de la política bancaria.

    Para combatir las consecuencias de la crisis de 2008, China impulsó a sus bancos a otorgar más créditos. Una gran parte de estos préstamos los proporcionaron los cuatro bancos estatales más grandes del país, escribe Smith citando un estudio de la política china de la época.

    El dinero se iba invirtiendo en la infraestructura, construcción y varios proyectos corporativos, a menudo realizados también por las empresas estatales.

    "A menudo estas inversiones eran despilfarradoras y probablemente poco eficaces, pero seguramente salvar la economía de una caída grave valió la pena", opina el autor.

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    China acudió a la misma práctica durante varias crisis, agrega Smith, a veces endureciendo y a veces relajando las políticas crediticias, según lo exigiera la situación.

    Por ejemplo, en 2011, 2013 y 2017 las restricciones bancarias permitieron evitar el riesgo de la 'burbuja' inmobiliaria, y en 2014 y 2016 el Gobierno animó la expansión de los créditos para estimular la economía.

    ¿Éxito casual o el nacimiento de un nuevo método?

    El enfoque innovador chino se basa en las finanzas de la banca, los precios de los activos y el control administrativo sobre el sector bancario, enumera el autor.

    Para muchos economistas, este método es demasiado impredecible e 'intervencionista', algo que las naciones económicamente desarrolladas buscan evitar.

    Pero para China, funcionó durante décadas, evitando varias crisis potencialmente severas que los analistas externos a menudo calificaron como 'catástrofes inminentes'.

    "¿Es posible para las naciones avanzadas sacar una lección de la experiencia china, o sería una cosa en sí misma incapaz de ser repetida? ¿Es posible manejar la política crediticia para combatir las recesiones y prevenir las 'burbujas', o las intervenciones incesantes llevarán a una caída de todo el sistema?", pregunta el autor.

    De todos modos, para los macroeconomistas vale la pena considerar la política crediticia como un importante anexo a los métodos tradicionales de combatir las crisis económicas, concluye Smith, el también profesor asistente de finanzas en la Universidad Stony Brook.

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    crisis, crecimiento, recesión, economía, China
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