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    Cómo la CIA envió espías a China con la ayuda del Dalái lama

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    A finales de los años 90, el Departamento de Estado de EEUU desclasificó unos documentos relacionados con la política del país acerca del Tíbet. Uno de ellos fue un memorándum secreto de la División de Actividades Especiales —unidad dentro de la CIA responsable de llevar a cabo operaciones encubiertas—, fechado el 9 de enero de 1964.

    El documento fue preparado por el Departamento de Estado para ser utilizado en las reuniones sobre las operaciones en el Tíbet. Contenía algunas recomendaciones sobre cómo proporcionar apoyo a los separatistas tibetanos y al dalái lama.

    El historiador y publicista ruso Dmitri Verjotúrov analizó la historia de las relaciones entre la CIA y el dalái lama y comentó a Sputnik sus conclusiones.

    Según indica el analista, el memorándum contenía un documento adjunto —el proyecto presupuestario para las operaciones en el Tíbet—. Así, el presupuesto, que superaba los 1,7 millones de dólares, fue destinado a cubrir los gastos relacionados con la formación y el apoyo de los milicianos tibetanos: 500.000 dólares para 2.100 separatistas en Nepal; otros 400.000 dólares para el campo de entrenamiento Camp Hale, en el estado de Colorado (EEUU); y 185.000 para el transporte ilegal a la India de los guerrilleros entrenados en EEUU. Además, 180.000 dólares se distribuyeron como subvención al dalái lama.

    La divulgación del memorándum produjo mucha confusión entre los partidarios del líder tibetano. De esta manera, el 2 de octubre de 1998, los representantes del dalái lama declararon a The New York Times que los 180.000 dólares recibidos habían sido gastados en las oficinas de Ginebra y Nueva York, y no en las necesidades del guía espiritual budista. No obstante, el documento indica claramente que el dinero había sido enviado a su residencia en la ciudad india de Dharamsala.

    Verjotúrov también expone que, aunque no todos los documentos fueron desclasificados, es evidente que Washington utilizó al dalái lama como un instrumento para la promoción de sus propios intereses.

    Por primera vez, EEUU expresó su interés en el Tíbet en 1942, cuando se produjeron varios problemas relacionados con los suministros de armamento a las tropas del Kuomintang, debido a que los japoneses habían tomado el control de la carretera que conectaba Birmania con China. No obstante, con la fundación de la República Popular de China en 1949 y la derrota del Kuomintang, el interés estadounidense creció aún más. Desde entonces, Washington empezó a entablar contactos con cualesquiera organizaciones anticomunistas esperando organizar un movimiento de resistencia a los comunistas chinos.

    Así, el Tíbet se convirtió en un posible campo de operaciones estadounidense en la lucha contra ellos. Según un documento desclasificado de 1968, la CIA aprobó la ayuda a los rebeldes tibetanos en septiembre de 1958, es decir, antes del levantamiento en Lhasa de marzo de 1959. Tras haber sufrido la derrota en Lhasa, el dalái lama huyó a la India, donde recibió asilo político. Su condición de refugiado abrió la posibilidad de utilizar su autoridad espiritual como una tapadera para el "puro espionaje". La CIA recurrió a su nombre reclutando a tibetanos para formarlos en inteligencia y actividades de espionaje.

    Además, en 1963, la agencia central de inteligencia de EEUU creó una amplia red de espionaje de 20 agentes residentes, dos grupos de agentes móviles y seis unidades que aseguraban el cruce de la frontera entre China y la India.

    Sin embargo, la Gran Revolución Cultural Proletaria de China que comenzó en 1966 llevó a toda la red de espías estadounidense a una derrota. EEUU perdió su interés por el Tíbet y se limitó al soporte político del dalái lama y sus partidarios. Los gastos se redujeron a 1,1 millones de dólares en 1968.

    A principios de los años 70, la CIA continuó asignando fondos directamente al líder tibetano, pero las operaciones de inteligencia se llevaron a cabo independientemente y desde la zona fronteriza con Nepal.

    Muchos años después, el propio dalái lama y sus seguidores más cercanos reconocieron haber trabajado para favorecer los intereses de EEUU. En 1999, el líder espiritual afirmó que los lazos con la CIA le habían perjudicado más que favorecerle.

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    Etiquetas:
    inteligencia, espionaje, CIA, dalái lama, Tíbet, China, EEUU
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