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    McCafé en un edificio histórico, donde vivió el líder taiwanés Chiang Ching-kuo

    Chinos indignados por un McDonalds en un edificio histórico

    © AFP 2019 /
    Asia y Oceanía
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    En la histórica residencia de un líder taiwanés se sirven desde esta semana cafés y pastelitos con el sello de McDonalds.

    La apertura del McCafé en las cercanías del Lago del Oeste, un lugar que ha inspirado durante siglos a poetas chinos, ha devuelto el debate de si el país está vendiendo su alma a las multinacionales extranjeras.

    En el edificio señorial de dos plantas levantado 84 años atrás que alberga ahora al restaurante vivió en 1948 Chiang Ching-kuo, que aparece con letras grandes en la Historia nacional: no sólo fue el hijo mayor del mítico Chiang Kai Shek, líder del Kuomintang que huyó a Taiwán tras ser derrotado por los comunistas de Mao, sino que él mismo presidió la isla entre 1978 y 1988.

    Los conservacionistas han criticado la ocupación de esta vivienda que ha sido declarada como patrimonio histórico.

    "Los edificios antiguos alrededor del Lago del Oeste son parte inseparable del lago y deberían ser protegidos", ha dicho a la prensa local Rong Yuzhong, secretario general de la Asociación de Investigación de Capital Cultural de Hangzhou, quien opina que la vivienda tendría que ser convertida en museo.

    Pero la administración local ha respondido que Chiang apenas habitó la casa durante un mes y que los posteriores propietarios la han ido despojando del aspecto que tenía.

    "No tiene sentido convertirla en una exposición", ha dicho Liu Haisheng, del Gobierno provincial de Zhejiang.

    La noticia de la posible apertura del McCafé ya había despertado una oleada de indignación cuando se hizo pública en enero pero las protestas no han detenido el proyecto.

    "¿Por qué no abrís un KFC en Yan'an?", ha preguntado un internauta chino en referencia a la mítica cuna revolucionaria maoísta.

    Mao convirtió el edificio en vivienda para funcionarios públicos hasta que el Gobierno local lo cedió a una compañía privada para que abriera un club elitista en 2004.

    La lucha contra la corrupción aconsejó el cierre del club y desde entonces había albergado varios negocios sin que ninguno llegase a cuajar.

    El establecimiento de McDonalds, que ha generado tanta indignación en China como en Taiwán, es visto como el epítome de la rendición de la milenaria cultura autóctona a la invasión occidental.

    La juventud china es asidua de las cadenas de comida rápida estadounidenses que han abierto miles de establecimientos en toda la geografía nacional, pero su localización en lugares sensibles genera polémica entre los guardianes de las esencias.

    En la Plaza de Tiananmén aguanta aún el primer establecimiento de KFC, abierto décadas atrás en un clima agitado.

    No tuvo tanta suerte un local de Starbucks instalado en 2007 dentro de la Ciudad Prohibida que durante siglos sirvió de hogar imperial y hoy es una de las mayores atracciones turísticas del país.

    Importó poco su discreción, sin apenas signos visibles desde el exterior.

    Rui Chenggang, un célebre y ultranacionalista presentador televisivo, lideró la campaña de protesta. "Esto no es globalización, es sodomización", bramó.

    Etiquetas:
    McDonald's, Rong Yuzhong, Chiang Ching-kuo, Taiwán, China
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