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    Desfile de la Victoria en Pekín

    China exhibe su fuerza en un desfile militar para conmemorar el fin de la guerra

    © REUTERS/ Damir Sagolj
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    Desfile de la Victoria en Pekín (19)
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    Cientos de palomas en el cielo azul pequinés pusieron fin a unos actos que habían empezado hora y media antes con un discurso presidencial que defendía la paz. Entre ambos, China mostró al mundo un arsenal que la coloca definitivamente como una potencia militar regional y global.

    El desfile de 12.000 soldados y veteranos antecedió al de tanques, misiles, drones, cazas y demás maquinaria bélica.

    "Nosotros, los chinos, amamos la paz. No importa lo fuerte que lleguemos a ser, nunca pretenderemos la hegemonía ni la expansión. Nunca causaremos sufrimiento a otro país", ha señalado el presidente, Xi Jinping, durante el acto central que conmemora los 70 años de la rendición japonesa.

    El grandioso desfile militar en Pekin
    © AFP 2017/ Greg Baker

    Y para apuntalar su promesa anunció un recorte de 300.000 tropas en el Ejército de Liberación Popular (ELP), que actualmente cuenta con 2,3 millones. La medida ya se había adelantado en los días anteriores en la prensa independiente y sigue la línea de sus predecesores, Jiang Zemin y Hu Jintao, presentes en el acto, que habían rebajado en 500.000 y 200.000 efectivos respectivamente el que es aún el ejército más numeroso del mundo. El ELP es el mayor ejército del mundo pero aún arrastra varios años de retraso con respecto a las grandes potencias occidentales en materia tecnológica.

    Después de su discurso, Xi salió del interior de la Ciudad Prohibida sobre el clásico descapotable de fabricación nacional para pasar revista a las tropas con gritos de "Saludos, camaradas", que eran respondidos con enérgicos gritos.

    © Ruptly.
    Gran desfile militar en Pekín

    Las tropas chinas han hecho del desfile un arte. Una formación de cientos de miembros se mueve como uno solo en un ejercicio de coreografía milimétrica.

    El desfile supuso la presentación en sociedad de los misiles DF-21D, en los que China confía para voltear la hegemonía estadounidense en aguas del Pacífico. Esos misiles tienen la capacidad teórica de hundir los potentes portaviones de Washington.

    "Estoy muy orgullosa de mi país", señala Xu Yan, funcionaria de 27 años durante los actos. "El Ejército chino solo tiene una naturaleza defensiva. Sufrimos muchas amenazas en el mar del Sur de China de varios países. Este desfile servirá para asustarlos y que sepan qué les pasará si atacan a China", añade.

    Desde Occidente se suelen explicar este tipo de respuestas por el simple efecto de la machacona propaganda oficial, sin atender a la reciente historia del país y dibujando una masa uniforme de 1.300 millones de personas que se mueven al dictado del Gobierno.

    William MC Qiu, de 52 años y asesor de protección medioambiental, lo desmiente. Ha vivido más de dos décadas en Nueva Zelanda, así que no se informa a través de la agencia de noticias Xinhua ni de la televisión pública CCTV. "Tenemos derecho a sentirnos orgullosos de cómo nos hemos alzado. Más de 30 millones de chinos murieron en aquella guerra y el país estaba devastado", señala.

    China insistió durante las semanas previas en que el desfile no iba dirigido hacia ningún país en general ni hacia Japón en particular. Su primer ministro, Shinzo Abe, alegó problemas de agenda para rechazar la invitación pero la prensa de su país ha señalado el temor a que el acto estimulara el sentimiento antijaponés.

    "La gran victoria destrozó la intención del militarismo japonés de colonizar y esclavizar China y puso fin a la humillación nacional de sufrir sucesivas derrotas a manos de agresores extranjeros en los tiempos modernos", ha dicho Xi en su discurso.

    Los lamentos por la actitud de Tokio tras la guerra son constantes entre el público. "No necesito que mi Gobierno me lave el cerebro sobre el asunto. Mi tío luchó contra los japoneses, sé que mataban a los chinos como si fueran animales", afirma Qiu.

    "Japón nunca ha pedido perdón como lo ha hecho Alemania con el nazismo. Abe utiliza fórmulas artificiales, es evidente que no le sale del corazón", añade.

    El discurso de Xi sobre el retrato de Mao que preside la entrada de la Ciudad Prohibida permite un encuadre que junta a la China imperial, la maoísta y la actual.

    La autocomplacencia de las últimas dinastías permitió que el país fuera saqueado por las potencias occidentales y devastado por Japón en el pasado. Hoy, con China ya como segunda economía mundial (primera según algunos economistas), los tanques y misiles que circulan frente al antiguo hogar de los emperadores revelan que la protección ya no se confía en sus muros sino en el arsenal de última tecnología.

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    70 aniversario del fin de la guerra en China, William MC Qiu, Xu Yan, Hu Jintao, Jiang Zemin, Shinzo Abe, Japón, China
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