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    Las duras condenas de cárcel a más de un centenar de ciudadanos chinos por tala ilegal de árboles en Myanmar han provocado el último roce diplomático entre dos países que décadas atrás disfrutaban de relaciones muy estrechas.

    Un total de 153 chinos han sido condenados por los tribunales birmanos a cadena perpetua (20 años en la práctica, de acuerdo a la ley nacional) después de haber sido capturados en enero en una campaña contra la deforestación en el estado de Kachin, fronterizo con China.

    Otros dos menores de edad han recibido penas de 10 años y una mujer ha sido sentenciada a 15 años por delitos de narcotráfico.

    Las sentencias por una actividad que ha diezmado durante años los bosques birmanos han sido consideradas como excesivas en Pekín, donde el Ministerio de Exteriores y la prensa han pedido más benevolencia y justicia.

    Un comunicado ministerial solicita a Birmania que gestione el caso de una forma "legal, razonable y justificada" y "devuelva a esa gente a China tan pronto como sea posible".

    Pekín ha preguntado en varias ocasiones a las autoridades birmanas por la suerte de sus nacionales desde que fueron detenidos en enero.

    El diario Global Times muestra su extrañeza porque tanta gente haya sido castigada tan severamente por la misma razón y juzga que, aunque hayan cometido "errores", merecerían castigos diferentes.

    "Muchos de los chinos que trabajaban ahí son gente ordinaria que quizá no entendían las características de la tala ilegal en Myanmar, esperamos que los factores humanitarios sean considerados", pide el editorial.

    Agrega que "algunos casos de chinos involucrados en negocios ilegales en Myanmar han sido escrutados por la opinión pública y se ha exagerado la invasión económica china".

    El diario que acusa a los medios occidentales de emponzoñar las relaciones bilaterales.

    La tala ilegal ha devastado gran parte de la masa forestal birmana después de décadas de práctica indiscriminada.

    La venta de madera era una de las escasas vías de financiación de la Junta militar debido a las sanciones internacionales.

    El Gobierno civil, que llegó al poder en 2011, ha intentado regular el sector y prohibido la exportación de madera, pero los delincuentes suelen llegar a acuerdos con los señores de la guerra que controlan las regiones más recónditas.

    China fue durante las cuatro décadas de la Junta Militar el principal apoyo de Myanmar, pero el proceso democrático birmano está desplazando progresivamente el eje hacia Occidente.

    Varios proyectos chinos de grandes infraestructuras han sido detenidos en Myanmar debido a las masivas protestas de la población por el temor al impacto medioambiental.

    Etiquetas:
    Kachin, Myanmar, China
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