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    Una investigación periodística ha descubierto una red de estafadores que alquilaba a estudiantes para que pasaran las pruebas de acceso a la universidad o gaokao en nombre de otros.

    El gaokao es el examen más importante que afrontan los estudiantes en China y los métodos de fraude o de copia se han multiplicado en los últimos años.

    Un periodista del Southern Metropolis Daily se infiltró en una banda que proporcionaba brillantes estudiantes a sus "clientes" para que estos, gracias a carnés de identidad falsificados, asistieran a los exámenes y consiguieran una buena puntuación que les permitiese el acceso a una buena universidad.

    El diario ha revelado que no es la primera ocasión que ocurría en la provincia de Hubei y que un estudiante llegó a recompensar a su sustituto con un millón de yuanes (161.000 dólares).

    La revelación coincide con las dos detenciones practicadas el domingo en la provincia de Jiangxi a dos estudiantes que estaban suplantando a otros.

    Las autoridades educativas han pedido ayuda al Ministerio del Interior para supervisar que los exámenes se celebren sin trampas.

    El gaokao supone el Rubicón del estudiante chino, el que lo condenará a un trabajo físico o le proporcionará el salvoconducto universitario.

    Para los 9,42 millones de estudiantes que se presentan este año no será difícil entrar en una universidad china, pero sí en las mejores.

    Las de Beida o Tsinghua, caladeros de multinacionales y trampolines políticos, exigen más de 600 puntos sobre 750.

    Jugarse la vida en un examen no es en China una frase hecha, por lo que muchos confían en atajos poco éticos.

    Superada la artesanal notita escondida en los recovecos de la vestimenta o las miradas furtivas al pupitre vecino, en los últimos años se impone la alta tecnología.

    Son habituales las noticias sobre confiscaciones de aparatos electrónicos que no desentonarían en películas de James Bond como bolígrafos, relojes, gafas y cinturones de piel modificados para recibir las respuestas del exterior.

    La mayoría son diminutos auriculares de plástico o receptores de radio.

    La policía suele establecer bases en las cercanías de los centros e incluso registra miles de tiendas, sobre todo en mercados de electrónica.

    La venta de este tipo de artilugios esta prohibida en China pero no cuesta encontrarlos en Internet porque la pujante demanda asegura la oferta.

    Las autoridades educativas de la provincia de Jilin fueron mucho más lejos dos años atrás: prohibieron cualquier objeto de metal o artículo de ropa con piezas metálicas y colocaron arcos detectores.

    Eso incluía, como especificaba la carta enviada a los estudiantes, los sujetadores con cierres metálicos.

    Los que tenían implantes o marcapasos solo pudieron acceder con un documento médico.

    Etiquetas:
    gaokao, estudiantes, Ministerio del Interior de China, China
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