07:50 GMT +314 Diciembre 2019
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    Law Wan-tung

    Declarada culpable de torturar a su criada indonesia en un célebre caso en Hong Kong

    © REUTERS / Tyrone Siu
    Asia y Oceanía
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    Una mujer hongkonesa ha sido declarada culpable de golpear y torturar repetidamente a su criada en un célebre y brutal caso señalado por las organizaciones de derechos humanos como clave en la lucha por la mejora de las condiciones laborales de los cientos de miles de asistentes del hogar en la excolonia.

    Law Wan-tung, esteticista y madre de dos hijos, fue declarada culpable de 18 de los 20 cargos a los que se enfrentaba, entre ellos la producción de heridas corporales graves, asalto, intimidación criminal e impago de sueldo.

    Erwiana Sulityaningsih, la joven indonesia, vivió como "una prisionera", afirmó la jueza Amanda Woodcock en la sentencia.

    "Estaba completamente aislada y eso explica que ese abuso durase tanto tiempo sin que nadie se diese cuenta", ha añadido.

    A finales de mes se conocerá la duración de la condena, que podría llegar a los siete años.

    Sulityaningsih, con una camiseta negra donde se leía "justicia" y "final de la esclavitud", ha afirmado tras la lectura de la sentencia que perdona a su antigua empleadora pero que confía en que cumpla la máxima pena prevista.

    "Me gustaría que recibiese la cadena perpetua por lo que hizo y por el hecho de que nunca ha mostrado ningún remordimiento", ha asegurado.

    La defensa de Law sostuvo en el juicio que la ama de casa era tan sólo una "oportunista" y que las heridas podría habérselas causado por cualquier otra vía.

    Las fotografías de Sulityaningsih, recién ingresada en un hospital indonesio, indignaron al mundo en enero pasado.

    La joven de 23 años parecía recién llegada del infierno, con los ojos hinchados, el cuerpo amoratado y múltiples quemaduras en pies y manos.

    Durante las seis semanas que ha durado el juicio, la asistenta ha relatado como apenas era alimentada con pequeñas porciones de pan y arroz, dormía cuatro horas diarias, carecía de día de descanso semanal y era sometida a humillaciones y palizas sistemáticas.

    Su empleadora utilizaba cualquier objeto a mano, desde perchas a palos de escoba, para golpearla. Incluso le fue introducido el tubo de la aspiradora en la boca.

    "El mensaje de la sentencia es que si eres lo suficientemente afortunado como para permitirte una asistenta laboral, que no olvides que estas están protegidas por la ley", ha asegurado a la prensa el oficial de policía David Cameron.

    Las organizaciones de derechos humanos, presentes en la atiborrada sala donde se leyó el veredicto, intentarán que este caso estimule las reformas legales para mejorar las condiciones laborales de las 325.000 asistentas del hogar en Hong Kong, indonesias y filipinas en su mayor parte.

    Sulityaningsih fue señalada por la prestigiosa revista TIME como una de las 100 personas más influyentes del mundo.

    Las nannies sufren en muchos casos impagos y otras violaciones de contrato, pero también ataques físicos y verbales, hambre, falta de sueño y otras formas de explotación.

    Un estudio de dos años atrás de Mission for Migrant Workers, una organización de Hong Kong, revelaba que el 58 % de las criadas había sufrido abusos verbales, el 37 % trabajaba al menos 16 horas diarias, el 18 % padeció abusos físicos como bofetadas o patadas, y el 6 % fue víctima de violaciones, tocamientos o comentarios sexuales. Algunas aseguraron que dormían en lavabos o en cocinas.

    Otro estudio de Amnistía Internacional denunciaba que muchas soportaban condiciones laborales próximas a la esclavitud y responsabilizaba tanto a los gobiernos de Hong Kong como de los países exportadores de criadas de dejarlas en un estado de desamparo.

    El cuadro es incluso más agravado en el caso de las indonesias porque son más jóvenes, su conocimiento del inglés es más limitado, suelen aceptar salarios más bajos y tienen reputación en la excolonia de ser más sumisas.

    Hong Kong, uno de los lugares con mayor renta per cápita del mundo, ejerce de imán para las mujeres de los empobrecidos países del entorno asiático cuyos sueldos suelen ser el único sustento familiar.

    La excolonia ofrece un salario mínimo de 4.010 dólares de Hong Kong (517 dólares), mucho más de lo que ganarían en sus lugares de nacimiento. También se les garantiza por ley un día de descanso y otros aspectos laborales de los que carecerían en otros países.

    Pero en la práctica padecen situaciones de desamparo a pesar de la letra de la ley.

    Ante episodios violentos, todas las opciones que se les presentan son fatales: si abandona la casa, tendrá que regresar a su país y empezar de nuevo el largo y onerosos proceso del visado; si denuncia, no podrá volver a trabajar hasta que salga la sentencia; si regresa a su país, sufrirá la vergüenza del fracaso entre sus allegados.

    En caso de que opten por la vía judicial, la carga de la prueba de los abusos recaerá sobre ellas. Así que muchos de los abusos quedan sin denuncia, señalan los expertos.

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    Amanda Woodcock, Erwiana Sulityaningsih, Law Wan-tung, Hong Kong
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