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    Un fotoframa de la película Matryoshka

    La comunidad rusa en España se vuelca en un filme sobre la cosmonáutica soviética

    © Foto: Fran Kapilla
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    La temática de la cosmonáutica soviética parece ser que vive su mejor momento en España con una fiebre de cortometrajes dedicados a las aventuras cósmicas del pasado ruso.

    Recientemente empezó su recorrido por los festivales la cinta ‘Sputnik', de Vicente Bonet, y ahora le toca el turno a ‘Matryoshka', de Fran Kapilla, que aspira a ser uno de los retratos más fehacientes a nivel científico de lo que es la vida en el espacio exterior.

    La cinta ha contado con el apoyo de asociaciones científicas de matemáticos, astrónomos y de la comunidad rusa en Andalucía —sur de España— que ha colaborado en todo lo relativo al idioma ruso, que ha sido la lengua vehicular con la que se ha rodado. Hasta la agencia aeroespacial rusa Roscosmos ha aportado a la cinta con la donación de una escafandra real de la época soviética.

    Las mujeres como punto de partida

    El punto de partida de la historia es el envío de dos mujeres al espacio, "me contó un amigo que vivió en la antigua URSS que siempre pensó que existía un programa secreto que llevaría mujeres al espacio durante los años 80", aunque Kapilla señala que "sin embargo, por desgracia siempre ha sido algo puntual y escaso".

    Al no haber ido nunca dos mujeres juntas al cosmos, al director le pareció una buena forma de empezar que los papeles centrales fueran femeninos, encarnados por las actrices María Ivanova y Oksana Grigorash.

    En el plató cinematográfico de la película Matryoshka
    © Foto: Fran Kapilla
    En el plató cinematográfico de la película Matryoshka

    La decisión de rodar en Málaga una película del espacio exterior conllevó algunos problemas, "hacía un gran calor dentro del casco, por eso teníamos que grabar y parar cada dos minutos", cuenta a Sputnik el director de ‘Matryoshka', Fran Kapilla, que señala la necesidad de ir desempañando la escafandra cada 120 segundos para limpiar el cristal y poner a las actrices un ventilador "para que tomasen aire" unas 200 veces, "hasta rodar todo durante varios días".

    Entre las razones de haber utilizado el ruso como idioma nos cuenta: "Durante un tiempo pensé en rodarlo en inglés pero me decanté por el ruso porque son los pioneros del espacio y también porque me siento atraído por la cultura eslava". Un punto que aporta realismo a la historia.

    En busca de autenticidad

    En la puesta en marcha preliminar del proyecto se puso en contacto con la comunidad rusa, la cual no salía de su asombro, para buscar su implicación: "¿Por qué ruedas en ruso?", le decían. Pero una vez visto el resultado, terminó gustando.

    "Lo que más ha gustado a la comunidad rusa es que ‘Matryoshka' habla bien de la Unión Soviética (URSS); no se trata de una crítica, ni una conspiración, ni un lugar horrible que tanto le gusta recrear a los americanos en sus películas", destaca.

    En el plató cinematográfico de la película Matryoshka
    © Foto: Fran Kapilla
    En el plató cinematográfico de la película Matryoshka

    El retrato de la vida en la URSS le vino de la mano de gente que había vivido la época, nos comenta Kapilla —también guionista de la historia— "me han contado cómo era la vida, cómo era la cultura, la música, las discotecas, los coches, los colegios, etc. Por eso en ‘Matryoshka' se respira un ambiente de normalidad, incluso de alegría en las primeras escenas, durante el lanzamiento de la Soyuz".

    Al no conseguir suficiente financiación para poder ir a Rusia y rodar en una verdadera nave Soyuz optaron por agudizar el ingenio y construirse la suya propia con el apoyo de la Universidad de Málaga, que cedió material de su almacén de reciclado. La nave fue construida en tamaño real en la parte interior y consta de tres módulos donde todo transcurre en estado de ingravidez. El aeropuerto de Málaga también puso su grano de arena en el asunto, según nos relata Fran, "—la nave— está construida con partes de los aviones del desguace del aeropuerto de Málaga y se tardó tres meses" en darle forma.

    "En las pantallas de los ordenadores se ve el programa informático que utilizan las Soyuz, ya que nos pasaron desde Rusia los diagramas de funcionamiento de estos programas. Nosotros le hemos dado algunos colores diferentes —ya que la mayoría de los originales son en verde o sin color— por razones estéticas", comenta.

    El asesoramiento experto de sociedades científicas y astronómicas hace que la cinta gane en realismo y autenticidad, incluso añade la posibilidad de que se pueda mostrar en colegios como apoyo a unidades didácticas relacionadas con la física o la astronomía, según defiende el mismo director.

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    cosmonáutica, película, Fran Kapilla, España, Rusia
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