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    Sismos en América Latina: qué esperar y en qué creer

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    América Latina
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    Los sismos que sacudieron recientemente Venezuela y Perú despertaron el temor de un inminente 'megaterromoto'. No es de extrañar, si se toma en cuenta la historia sísmica de la región. Pero ¿qué tan factible es predecir estos eventos? Sputnik conversó con dos destacados científicos para entender qué está detrás de esta creciente actividad.

    De acuerdo con Víctor Espíndola, miembro del Servicio Sismológico Nacional de México, es un error pensar que hay una elevada actividad, ya que estos movimientos se han mantenido dentro de la normalidad.

    "Hay periodos en los que la actividad sísmica disminuye y hay otros en los que aumenta. Pero si graficamos la actividad sísmica, desde 1900 hasta la fecha, vemos que lo de ahora es estadísticamente una actividad sísmica normal. Lo podemos describir como un sube y baja no obedece a ningún fenómeno extraordinario, sino es la misma actividad en el interior de la Tierra, que está en continuo movimiento".

    Por su parte, Hernando Tavera, director de Sismología del Instituto Geofísico del Perú, asegura que la actividad sísmica que se ha evidenciado en el último mes se debe a un proceso natural de convergencia de la placa de Nazca con la Sudamericana.

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    "Esta colisión genera una deformación importante en la superficie que, a su vez, genera sismos en las zonas continentales o de las cordilleras. Asimismo, genera una deformación en la placa de Nazca que se introduce por debajo del continente hasta profundidades de 300 kilómetros. En algunas partes, como en la frontera Perú-Brasil o Perú-Bolivia, llega hasta los 700 kilómetros", explica Tavera.

    En el caso concreto de Venezuela, que se vio sacudida el 21 de agosto por un sismo de 7,3, se debe a que la parte norte del continente está en colisión con la placa de Cocos y eso genera una deformación a diferentes niveles de profundidad, según el científico peruano.

    Otros países también podrían verse afectados por el movimiento de estas places. Así, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y, en menor grado, la parte occidental de Argentina, corren el riesgo de experimentar sismos, sostiene Tavera. En Bolivia también podría ocurrir un terremoto por la deformación del continente que forma la Cordillera de los Andes.

    ¿Habrá más movimientos en el corto plazo?

    Ambos científicos coinciden en lo mismo: sí, pero no se sabe cuándo.

    "Perú es un país altamente sísmico. Sudamérica en su borde norte y occidental es una zona de mucho dinamismo, por lo tanto siempre van a ocurrir eventos sísmicos de diferentes magnitudes a diferentes niveles de profundidad", asegura el doctor peruano.

    Entonces, ¿es posible predecir un terremoto? De acuerdo con Espíndola, no. El científico considera que los estudios que buscan con métodos probabilísticos circunscribir en el tiempo cuándo se producirá un nuevo evento sísmico pueden traer más caos que alivio. Y es que hasta la fecha no hay ninguna herramienta que pueda determinar con exactitud cuándo y dónde tendrá lugar un nuevo sismo.

    "De seguro que esos sismos fuertes de escala 9, como el de Alaska (EEUU) en 1964 y el de Valdivia (Chile) en 1960, se van a volver a repetir, pero las probabilidades de que ocurra son menores porque los periodos en los que se tiene que acumular energía en ciertas regiones son de varios años", subraya Espíndola.

    "Fuera de Japón, todos estamos un poco retrasados a la preparación"

    Dentro de los países más preparados para este tipo de acontecimiento en la región se encuentra Chile, México y Argentina, destaca el también catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México. Espíndola afirma que "fuera de Japón, todos estamos un poco retrasados en cuanto a la preparación".

    "En México, a partir del sismo de 8,1 de 1985, se empezaron a implementar, aunque lentamente, una serie de reglamentaciones para la construcción. Y va mejorando, porque cada vez que ocurre un sismo, como el de septiembre pasado, es como un nuevo experimento y se deben medir los efectos de esos reglamentos. Luego toca adecuarlos aún más", asegura Espíndola.

    Sin embargo, todavía hay mucho por hacer. Se debe exigir a las autoridades la implementación de políticas públicas destinadas a prevenir grandes tragedias y su constante revisión y modernización. Como bien lo explica Espíndola, el país con mayor riesgo no es el que está ubicado en el Anillo de Fuego, sino el más pobre.

    Tal es el caso de Haití: a pesar de que el terremoto que sacudió el país caribeño en 2010 fue de 7,0, no mayor que el que sacudió a Venezuela este 21 de agosto, este ha sido una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia, con más de 316.000 personas fallecidas. Este nivel de destrucción no se explica solo con factores geológicos, sino económico-sociales. Haití es uno de los países más pobres de la región.

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    Prepararse para una calamidad es igual que prepararse para la lotería, no sabes cuándo y sí te va a tocar el billete 'premiado'. A pesar de que los científicos coinciden en que, en efecto, tendrá lugar un fuerte movimiento telúrico en el continente, cuándo ocurrirá sigue siendo un misterio para la ciencia.

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    terremoto, América Latina