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    Excanciller de Lula, Celso Amorim, escéptico ante una pronta liberación

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    América Latina
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    Joan Royo Gual
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    RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — El destacado diplomático brasileño Celso Amorim, canciller de los dos gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), se mostró escéptico con la posibilidad de que el Supremo Tribunal Federal habilite su libertad en los próximos días, según dijo en entrevista con Sputnik.

    "Soy escéptico (sobre la puesta en libertad de Lula); tenemos que mantener la esperanza, pero necesitaremos mucha presión, en el mejor sentido de la palabra; eso no significa llegar y torcer el brazo de un juez, nadie hace eso, pero sí mucha manifestación popular, mucha manifestación de líderes internacionales, de intelectuales en Brasil (…) Es necesario que haya una incomodidad con esa decisión", dijo Amorim.

    Lula fue condenado a 12 años y un mes de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero, y está preso desde el sábado en la Superintendencia de la Policía Federal de la sureña ciudad de Curitiba.

    Sus allegados y abogados confían en que el Supremo debata este miércoles una acción declaratoria constituyente que impida que los condenados comiencen a cumplir prisión antes de agotar todas las apelaciones posibles, lo que incluye a Lula, quien tiene un fallo condenatorio en segunda instancia.

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    Una decisión así cambiaría la jurisprudencia que el Supremo adoptó en 2016 en fallo dividido, pero que está vigente hasta ahora, y permitiría a Lula salir de prisión.

    Amorim estuvo junto a Lula en sus últimos días de libertad, lo acompañó en las jornadas que pasó en la sede del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, suburbio de la sureña ciudad de São Paulo, y después participó en la acampada que sus simpatizantes organizaron en Curitiba para exigir su liberación.

    "Fue un momento dramático desde el punto de vista humano y político; la última esperanza que teníamos se deshizo (…) le confieso que mi esperanza disminuyó mucho en los últimos tiempos, ahora tenemos que luchar mucho", señaló.

    Amorim considera imperativo batallar por el "derecho" de Lula a ser candidato en las elecciones de octubre y para ello juzga necesario conseguir mucha repercusión internacional, así como la unidad de las fuerzas progresistas, además de mantener viva la movilización popular en las calles.

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    En este aspecto, Amorim no considera que las manifestaciones de apoyo llegadas desde gobiernos de otros países hayan estado por debajo de lo esperado.

    "Obviamente, los líderes son cautelosos" porque quieren seguir manteniendo buenas relaciones con el Gobierno actual, observó el veterano diplomático, quien había sido canciller entre 1993 y 1994 y fue también ministro de Defensa del Gobierno de Dilma Rousseff entre 2011 y 2014.

    Amorim se congratuló del apoyo sin fisuras mostrado al líder del Partido de los Trabajadores (PT) por las otros dos principales fuerzas de la izquierda brasileña, el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y el Partido Comunista de Brasil (PCdoB), cuyos precandidatos presidenciales Guilherme Boulos y Manuela D"Ávila, respectivamente, aparcaron diferencias y estuvieron junto a Lula en todo momento.

    El excanciller impulsó hace meses el manifiesto "Elecciones sin Lula son fraude", que ya acumula casi 300.000 firmas y en el que denuncia la persecución judicial y mediática a la que en su opinión está sometido Lula para evitar que vuelva a gobernar.

    Amorim observó que hay cierto riesgo de que las elecciones sean consideradas "ilegítimas" si Lula finalmente no puede presentarse, pero consideró que el PT no debería boicotearlas, sino dar batallas hasta el final, incluso con otro candidato.

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    En todo caso, subrayó, lo "fundamental" de momento es luchar por la libertad de Lula y por su derecho a ser el candidato del PT, algo que nadie en el partido cuestiona públicamente, a pesar de las escasas posibilidades de esa candidatura.

    Nada impide todavía que Lula sea precandidato, incluso estando preso.

    Pero en agosto el Tribunal Superior Electoral empezará a registrar las candidaturas y es muy probable que rechace la de Lula, porque la legislación impide que un condenado en segunda instancia aspire a cargos de elección popular.

    Amorim, uno de los diplomáticos más respetados de Brasil, sirvió en la década de 1990 como representante permanente de su país ante la Organización de las Naciones Unidas y fue más tarde embajador ante el Reino Unido, entre otros cargos destacados.

    Fue asimismo el único ministro que estuvo en los dos mandatos consecutivos junto a Lula, con quien mantiene una relación personal de amistad.

    Amorim suele recibir elogios públicos de Lula por haber contribuido a colocar a Brasil en el primer plano de las relaciones internacionales, un protagonismo que, según el exministro, se perdió por completo con el actual Gobierno de Michel Temer. 

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    Etiquetas:
    liberación, Celso Amorim, Luiz Inácio Lula da Silva, Brasil
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