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    Paro Internacional de Mujeres en Santa Fe, Argentina, 2017

    Tipificación del acoso callejero como delito "alimenta una lógica de violencia"

    CC BY-SA 4.0 / TitiNicola / Paro Internacional de Mujeres en Santa Fe 2017 - Nosotras Paramos - 8M
    América Latina
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    El Parlamento argentino está estudiando un proyecto de ley para tipificar como delito el acoso callejero. A pesar de ser uno de los pocos países latinoamericanos donde hay iniciativas de ese tipo, no es el único que cuenta con normativas e iniciativas sociales para abordar el tema. Sputnik te cuenta cuál es la situación en la región.

    El 19 de marzo la organización civil uruguaya Colectivo Catalejo lanzó la campaña "Libre de Acoso". Sputnik consultó a una de las promotoras de la iniciativa, la socióloga Martina Sanguinetti, sobre los diferentes tipos de legislación que existen en Latinoamérica y los desafíos que enfrentan los gobiernos y las sociedades para afrontarlo.

    ¿Qué es el acoso callejero?

    Según la experta, es difícil de definir. El Colectivo Catalejo entiende que es "un tipo de violencia de género que se da en el espacio público, de forma unidireccional, que proviene de un desconocido y genera incomodidad".

    Este tipo de violencia afecta a todas las mujeres por igual, "tal vez más a las jóvenes, pero no reconoce clase social, ni contexto ni nada. Muchas hablan de que es un problema de lo más democrático", aseguró Sanguinetti.

    A su vez, explicó que el acoso callejero "es cotidiano y muy sistemático e invisible" y  está "tan naturalizado que no se ve como un problema, pero en realidad opera una lógica de poder que hace que el espacio público sea mucho más masculinizado y que de alguna forma las mujeres tengamos que pagar derecho de piso para transitar la calle".

    ¿Cómo se manifiesta?

    La especialista señaló muchos tipos: los más comunes son el acoso verbal, que es "el clásico piropo" y el verbal "más grosero", después están los que implican un tipo de acoso más complejo, que va desde el "acercamiento corporal, tocar, acercarse e invadir el espacio personal, hasta las exhibiciones, masturbaciones y violaciones, que son pocas pero las hay". 

    Respecto a los "piropos", Catalejo entiende que "si no hay consenso, hay un abuso de poder", es decir que cuando el piropo no es bien recibido, es acoso. Además, Sanguinetti señaló que cuando se da en un espacio público y de parte de un desconocido, "generalmente el objetivo último de esa persona no es halagar; si te está molestando, no es halago, es molestia".

    ¿Cuál es la mejor manera de actuar frente el acoso callejero?

    "Si vos tenés ganas, está bueno responder siempre apelando a explicar qué te incomodó, a no responder con violencia. Hay una tendencia de las mujeres, también de quienes son testigos del acoso, de agachar la cabeza, a actuar como si nada, y eso lo que hace es seguir legitimando el abuso", aseguró Sanguinetti.

    Políticas y programas que abordan la problemática en la región

    Son múltiples las iniciativas para enfrentar este problema. Algunas intentan agregar a la legislación penal el delito de acoso callejero. Según explicó Sanguinetti, Catalejo no está de acuerdo con emprender "caminos punitivos" porque considera que se "alimenta una lógica de violencia: yo violento acosando y el Estado me violenta a mí penándome"; aunque entiende que sirvan como "visualizadores" del tema y generen "conciencia" en la ciudadanía.

    La organización prefiere el "camino cultural", educar y sensibilizar a la sociedad para que haya un cambio estructural de pensamiento y comportamiento.

    "Podés poner una multa —dijo la experta en referencia al caso argentino—, pero seguro que te vas a ganar muchos enemigos porque castigás a personas que no entienden que su comportamiento sea un problema, es super difícil que la población acepte, por eso pensamos que es mejor adoptar políticas que apelen más a lo comunicativo, a trabajar el problema desde lo cultural".

    En América Latina la mayoría de los países no tienen legislación penal que castigue el acoso callejero. La mayoría de las iniciativas normativas son ordenanzas de organismos específicos, principalmente de las municipalidades.

    En Argentina: en el Parlamento hay un proyecto de ley que prevé aplicar multas de hasta 30.000 pesos argentinos (alrededor de 1500 dólares) al que acose sexualmente en la calle. Además de la sanción económica, el proyecto establece tres meses de asistencia a cursos de concientización; se incluiría como crimen contra la integridad sexual en el Código Penal. Si se llega a aprobar, será el segundo país Latinoamericano, después de Perú, de establecer como el acoso callejero como delito.

    Hasta el momento, los argentinos cuentan con brigadas de atención a las víctimas de violencia familiar, niños, niñas y víctimas de violencia sexual, dependientes del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. También está el Observatorio contra el Acoso Callejero, llevado adelante por la sociedad civil.

    En Rosario está la "Agenda de mujeres por la ciudad", que prevé la "inclusión de la lucha contra la violencia de género y los derechos de las mujeres en la agenda política". La ciudad también cuenta con un protocolo de actuación policial específico para estos casos.

    En Perú: Existe el Observatorio del Plan Nacional contra la Violencia de las Mujeres y hay una legislación que tipifica el delito de acoso callejero.

    En 2014 se aprobó una modificación de dos artículos del Código Penal, 176º y 176-A para "proteger a mujeres, niñas, niños y adolescentes de esta perversa actividad", aseguró en ese entonces la presidente del Consejo de Ministros, Ana Jara.

    A su vez, en Lima hay campañas de sensibilización en el transporte, cámaras de vigilancia, y un Protocolo para realizar denuncias.

    En Guatemala: el Observatorio contra el Acoso Callejero es una iniciativa de la sociedad civil que funciona recopilando datos de todo el país, sin embargo, sólo en Ciudad de Guatemala existe una estrategia municipal para prevenir y responder al acoso sexual, y una flota especial de transporte para mujeres en horas pico.

    En Ecuador: el Observatorio Nacional sobre delincuencia registra sistemáticamente los datos sobre acoso callejero en todo el país.

    Asimismo, en Quito hay una ordenanza municipal contra el acoso sexual callejero, se rediseñaron las paradas de transporte para que sean más seguras y se crearon cabinas de atención a víctimas de violencia en las estaciones de transporte; se lanzó una aplicación digital para realizar denuncias y derivarlas al sistema judicial (Bájale al Acoso) y se han realizado diversas campañas de comunicación y sensibilización en escuelas. En Guayaquil se implementaron camiones exclusivos para mujeres.

    Según el Quiteño, la plataforma Bájale al Acoso "se acerca al usuario y sus necesidades" permitiendo que la persona afectada reporte acoso sexual dentro de las unidades de transporte. Hasta diciembre de 2017 "más de 1.000 casos se han registrado y seis sentencias condenatorias".

    En Colombia: la única iniciativa que ha tenido el gobierno nacional ha sido desarrollar un curso online sobre violencia de género. No obstante, en la capital (Bogotá) hay un plan de ordenamiento territorial que tiene una "visión integral del territorio, promoción de la seguridad y la sostenibilidad".

    También está el Observatorio Distrital de Mujeres y Equidad de Género y un Sistema Integrado de Transporte, que incluye cámaras de vigilancia, un sistema de denuncias, campañas de sensibilización, vagones exclusivos para mujeres y una policía especializada en violencia de género para patrullar el transporte.

    En la comunidad hay consejos de seguridad local. En la ciudad también se utiliza la aplicación digital Safetipin, para postear lugares o trayectos inseguros, así como reportar necesidades de mejora de infraestructura.

    En Brasil: el gobierno nacional cuenta con un Observatorio de Igualdad de Género.

    En México: a nivel del Gobierno Federal existe el Programa Rescate de Espacios Públicos, que estipula "acciones integrales" para mejorar el deterioro y abandono de localidades, desde un enfoque de derechos, y el Observatorio de Violencia Social y de Género, del Instituto Nacional de Desarrollo Social, que genera información sobre el acoso callejero.

    A su vez, en Ciudad de México se han aumentado la cantidad de ómnibus exclusivos para mujeres, y se implementó un sistema de apoyo y denuncia en el metro, con vagones separados para mujeres y menores de 12 años.

    En el Salvador: Ciudad Mujer es un programa de atención integral a mujeres que ofrece servicios de asesoramiento económico, salud sexual y reproductiva, y atiende situaciones de violencia en todo el país.

    En Chile: existe un curso online sobre violencia de género, y está el Observatorio contra el Acoso Callejero (iniciativa de la sociedad civil), ambos funcionan en todo el territorio. En Santiago de Chile está el plan "Quiero mi barrio", que trabaja para el mejoramiento urbano y promueve la participación de la comunidad.

    En Uruguay y Nicaragua: sólo cuentan con un Observatorio contra el Acoso Callejero, iniciativa de la sociedad civil.

    ​En Uruguay en diciembre de 2017 se aprobó la Ley N°19.580 de violencia hacia las mujeres basada en género; allí se hace referencia al acoso callejero como tipo de violencia, por ende da un marco legal que respalda cualquier acción que los organismos quieran tomar al respecto.

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    acoso sexual, violencia contra la mujer, lucha, mujeres, América Latina