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    Monumento al Maine en La Habana

    A 120 años del Maine EEUU reafirma su política imperial en Latinoamérica

    © AP Photo / Franklin Reyes
    América Latina
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    La explosión en 1898 del buque Maine de la marina estadounidense en la Bahía de La Habana resultó una proclamación de la mayoría de edad de EEUU como imperio. Mientras los cubanos peleaban en los campos por independizar a Cuba de España, EEUU colocaba su caballo de Troya de hierro en aguas cubanas como expresión de su injerencia.

    El 25 de enero de 1898 se presentó en la bahía de La Habana el acorazado de la marina de guerra de Estados Unidos 'USS Maine'. En tanto, el Ejército Libertador cubano desgastaba al español y aseguraba virtualmente una victoria a favor de los criollos.

    La tensión entre España y Estados Unidos era evidente por incidentes diplomáticos con el presidente norteamericano William MacKinley. Por ello, la presencia del Maine en aguas cubanas buscaba "garantizar" la vida y las propiedades de los estadounidenses residentes en esta colonia española.

    Sin embargo, el 15 de febrero a las 21:40, una violenta explosión se escuchó en toda La Habana. La proa del Maine se deshizo en pedazos llevándose consigo 254 tripulantes y seis oficiales. Más tarde fallecerían otros seis tripulantes que habían quedado heridos de gravedad.

    ​Los estadounidenses culparon a España pero los ibéricos no tardaron en reconocer que la explosión había sido provocada y resultaba el pretexto perfecto para intervenir en la guerra contra la potencia europea.

    El profesor cubano Arturo López Levy, titular de la Universidad de Texas, afirmó a Sputnik que este hecho "marcó un parteaguas en la historia de las relaciones de Estados Unidos con América Latina y con el Caribe específicamente: en el caso cubano tomando control total por casi tres años".

    El Gobierno de Estados Unidos intervino en una guerra que los cubanos sostenían contra las tropas españolas desde el 10 de octubre de 1868, y este hecho hundió junto al Maine la ansiada independencia por la que miles de cubanos habían luchado.

    Historiadores de la época y conocedores de la política estadounidense como José Martí Pérez ya habían advertido en distintas publicaciones sobre el interés del país norteamericano. Sin embargo, esta nueva guerra contra España despertó en Estados Unidos el espíritu de poder y la proyección imperial hacia América Latina.

    "A pesar de que la marina estadounidense se proyectó muy por debajo de lo esperado, la contundente derrota de la flota española alimentó un espíritu de proyección imperial de una manera que no se veía desde la guerra mexicano-americana", explicó López Levy.  

    Cuba, Puerto Rico y Filipinas, fueron intervenidas con el fin de sacarle los últimos restos a España, pero la colonia más rica era la mayor de las Antillas. Las ambiciones económicas de Estados Unidos estaban claras, así como su intento de controlar la ruta comercial del mar Caribe y la producción azucarera de Cuba.

    Los años siguientes al Maine, mientras la Isla vivió bajo el dominio norteamericano se exacerbó el rechazo de los cubanos a la anexión, una ambición que desde 1823 el entonces diplomático estadounidense John Quincy Adams formuló con su política "Fruta madura", según la cual Cuba, por su cercanía geográfica debía caer en manos de Estados Unidos.

    En diciembre de 1823, el presidente norteamericano James Monroe anunció la conocida doctrina de "América para los americanos", política que advertía a las potencias europeas que Estados Unidos no toleraría ninguna interferencia o intromisión en el continente. Por ende, la explosión del Maine y la declaración de guerra a España evidenciaron este anhelo.

    "Estos designios anexionistas hacia Cuba después se pusieron en vigor en el caso de Puerto Rico y perduran hasta nuestros días. Sin embargo, los cubanos reforzaron el nacionalismo", contó el profesor.

    López Levy aseguró que estas ambiciones continuan presentes en la política de Estados Unidos hacia América Latina. No es casual que el actual secretario de Estado, Rex Tillerson, afirmara recientemente en la Universidad de Texas, que la Doctrina Monroe estaba vigente y que Washington se rige por esta línea, analizó el profesor.

    Tillerson en Austin identificó dos contrapartes amenazantes para los intereses estadounidenses en América Latina: Rusia, cuya "creciente presencia en la región es alarmante" y China, cuya proyección en el área "tiene una apariencia atractiva", pero en realidad conduce a una "dependencia de largo plazo", refirió openDemocracy

    "Sin embargo, el mundo no es el mismo de 1919 y la mayoría de los gobiernos de la región tienen una visión anti injerencista y se resistirán a estas 'intervenciones' modernas", agregó López Levy.

    Además, la posibilidad de un bloqueo naval a Venezuela, o la postura de "mandamás imperial" sobre la sucesión presidencial en Cuba, o en los destinos políticos de México, "encontrarán hoy una resistencia", concluyó el profesor.

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    explosiones, marina de guerra, historia, América Latina