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    Niños lavan oro en Ecuador en la década de 1990

    Recesión en América Latina podría aumentar el trabajo infantil

    CC BY 2.0 / Maurizio Costanzo / Ecuador - Morona Santiago - Gold Washer 1990
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    Durante el decenio 2002-2012, América Latina y el Caribe alcanzaron importantes logros para reducir las tasas de empleo infantil. En el actual contexto de recesión económica y disminución del gasto público, más niños, niñas y adolescentes corren riesgo de volver al mercado laboral, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

    Así lo explicó a Sputnik María Olave, integrante del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT, con motivo de la jornada fijada a nivel mundial para concientizar sobre este problema que afecta a unos 168 millones de niños en todo el planeta. De acuerdo con la especialista, las políticas impulsadas durante la época de crecimiento económico de la región lograron reducir el número de menores que trabajaban.

    "En América Latina y el Caribe hemos tenido un ciclo de buenos progresos en la década entre 2002 y 2012. Ahí la región tuvo un descenso en la cantidad de niños que trabajaban muy importante. Ahora nos situamos en 12,5 millones. Si se compara con el resto del mundo, o regiones como Asia y África, tenemos una tasa comparativamente baja", indicó la experta.

    ​Sin embargo, estos avances peligran ante las políticas de ajuste y recorte del gasto público. Olave dijo que en el actual contexto económico de "recesión y contracción", los Gobiernos restringen los fondos destinados a la protección social. Esto puede provocar "un retroceso" y empujar a más niños al mercado de trabajo.

    "Estas medidas de protección social que hemos tenido en los últimos años, que han sido tan positivas, pueden empezar a tener menor presupuesto y hacer que las familias vuelvan a caer en una situación de pobreza y por ende recurran al trabajo infantil. Entonces la región vive un momento delicado y ese progreso que hemos podido tener está en riesgo", aseveró la funcionaria.

    Por eso, consideró que los países tienen que estar "muy atentos para poder proteger a estas familias" vulnerables y mantenerlas arriba de la línea de pobreza.

    El trabajo infantil se define, según la OIT, como "todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico". Es importante resaltar que no todas las actividades económicas que realizan los niños entran en esta categoría.

    "Se habla de actividades económicas realizadas por personas que tienen menos de la edad permitida para trabajar en un país; que están trabajando con actividades consideradas peligrosas de acuerdo con la legislación de ese país; o son personas víctimas de algunas formas que se consideran delitos", dijo Olave a Sputnik.

    Dentro de este último grupo, se encuentran crudas realidades como la trata, la explotación económica o sexual, la pornografía infantil, la participación en conflictos armados, o el tráfico y la producción de drogas.

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    El trabajo infantil tiene también serias consecuencias en la escolarización de los niños, niñas y adolescentes, ya que la relación entre ambos elementos es "excluyente de manera progresiva". Al principio, puede parecer que no son ocupaciones incompatibles, pero luego el abandono va en crecimiento. En algunos países de América Latina y el Caribe el trabajo es la segunda razón por la cual los jóvenes se apartan de las aulas, por detrás del desencanto con la oferta educativa.

    "En un principio, la mayoría de los niños combina esa actividad de trabajo infantil con la asistencia a la escuela. Lo que ocurre es que, a medida que van creciendo y adquieren más fuerza de trabajo, le empiezan a dedicar más horas al empleo y menos a la escuela y esto impacta en la asistencia, en el logro del aprendizaje, en el desempeño escolar. Esto hace que tengan una frustración que termina por sacarlos de la escuela. Es un proceso progresivo que se va agravando con el tiempo", resaltó Olave.

    Otra realidad que favorece el trabajo infantil son las situaciones de "conflictos, desastres y crisis humanitarias". Para superar estos momentos, las familias recurren a los menores al verse privadas de su sustento diario. Según la experta, "los niños son los primeros en incorporarse al mercado laboral para recuperar el ingreso" familiar.

    En la región existe concentración mayor del trabajo infantil en la agricultura, pesca o cría de ganado, que ocupa a un 48% de los menores, frente a un 60% global. Un 75% de los niños afectados por este fenómeno están ocupados en alguna actividad peligrosa. Además de la ganadería, entran en esta categoría la minería o la construcción. El 90% está en el mercado informal, lo que vulnera aún más su situación.

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    En total, un 68% de los menores que trabajan lo hacen en el ámbito familiar, por lo que no reciben una remuneración. Delicada es la situación de las niñas y adolescentes mujeres dentro de este grupo, ya que están invisibilizadas. Generalmente están ocupadas en cuidados o tareas domésticas. Al no producir ningún bien o servicio, esto no se puede ver claramente en las estadísticas.

    "Esto tiene que ver con qué capacidad tenemos de proveer sistemas de cuidado, porque las niñas sustituyen el cuidado de personas en el hogar para que los adultos salgan al mercado de trabajo y eso todavía es bastante invisible", indicó Olave.

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    trata de personas, escolarización, trabajo infantil, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, Organización Internacional del Trabajo (OIT), América Latina