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    La Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), Argentina

    Esma: antigua sede del terror y actual Espacio para la Memoria en Argentina

    © Flickr/ Adam Jones
    América Latina
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    La enorme propiedad que perteneció a la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), donde desaparecieron hace 40 años cerca de 5 mil personas, se ha convertido en el Espacio Memoria y Derechos Humanos, dedicado a recordar los horrores de la dictadura militar, instaurada el 24 de marzo de 1976, para impedir que estos se repitan.

    Así como en Europa los antiguos campos de concentración nazis son hoy museos para la memoria del genocidio, Argentina también tiene su espacio para la memoria en el inmenso predio de la Esma, sobre la costa del Río de la Plata, en el norte de la ciudad de Buenos Aires.

    Formado por 35 edificios, este lugar fue recuperado por el Estado argentino en 2004 y desde entonces funcionan allí los distintos organismos de derechos humanos, el Archivo Nacional de la Memoria, que recopila documentos sobre la represión que dejó 30 mil desaparecidos entre 1976 y 1983, el Centro Cultural Haroldo Conti, el Museo de las Malvinas y el Instituto de Políticas Públicas del Mercosur.

    El centro del predio es el Casino de Oficiales, uno de los más importantes centros de detención, tortura y exterminio de la dictadura. Allí residían los oficiales de la Armada, comandada por el almirante Emilio Massera, al tiempo que las instalaciones eran el centro de los grupos de tareas que realizaban los secuestros en los temibles Ford Falcon verdes.

    Arriba, los oficiales hacían su vida normal: leían, miraban la televisión, tomaban mate —infusión de yerba mate, común en el cono sur— o dormían.
    En el sótano se organizaba la recepción de los detenidos, se hacía la documentación, y eran torturados en pequeños cubículos con paredes recubiertas para silenciar los gritos desgarradores y no perturbar el sueño de los militares. En el medio del salón un cartel decía: "Avenida a la felicidad".

    Después de torturarlos, los secuestrados debían subir dos pisos por escalera arrastrando sus cadenas hasta llegar a la parte alta, al sector llamado Capucha, porque los detenidos no se podían sacar la capucha de la cabeza. En este ático con forma de L, los colchones estaban tirados en el suelo. Al lado, había una pequeña habitación para las mujeres embarazadas. Cerca de allí, en el lugar llamado Pecera, algunos prisioneros "afortunados", eran llevados para trabajar recogiendo información y leer los diarios para los oficiales de la Armada.

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    Опубликовано Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA) 23 марта 2016 г.

    En el último piso se ubicaba Capuchita, el lugar donde los detenidos eran torturados al lado de sus compañeros tirados en el piso.

    Los miércoles se hacían los "traslados": los prisioneros seleccionados eran bajados al sótano donde les aplicaban Pentotal y los amarraban para subirlos a los aviones desde donde los arrojaban al Río de la Plata.

    De esta manera murieron Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga y María Ponce, fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo, secuestradas en diciembre de 1977, así como las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet.

    Otros centros clandestinos recuperados en la ciudad de Buenos Aires son El Olimpo, en el barrio de Vélez Sársfield, por donde pasaron cerca de 700 capturados y en cuya entrada colgaba un cartel con la leyenda: "Bienvenido al Olimpo de los Dioses. Los Centuriones".

    En Automotores Orletti, Barrio Floresta, se coordinaba el famoso Plan Cóndor, el acuerdo de represión e inteligencia con las dictaduras de Chile, Paraguay, Brasil, Bolivia y Uruguay.

    Hoy, estos lugares están dedicados a la memoria, para que los horribles crímenes de las dictaduras latinoamericanas no se repitan Nunca Más.

    Etiquetas:
    dictadura, represión política, América Latina, Esma, Argentina
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