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    El asalto al Capitolio de EEUU (113)
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    La crisis política desatada en Estados Unidos tras el asalto al Capitolio no terminó y los congresistas demócratas buscan alternativas legales para asegurar la destitución de Donald Trump y sus más fieles parlamentarios. En ese terreno aparecen dos viejas enmiendas de la Constitución. ¿Corresponde aplicarlas?

    Es habitual escuchar a los estadounidenses invocar derechos o potestades relacionadas a diferentes enmiendas a la Constitución de Estados Unidos, que en definitiva no son otra cosa que reformas parciales que introdujeron a su Carta Magna —originalmente de solo siete artículos— desde su redacción en 1787.

    Los coletazos políticos que siguieron a la toma del Capitolio estadounidense por parte de seguidores del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no fueron la excepción. Enseguida, legisladores demócratas anunciaron su intención de iniciar el camino institucional para destituir al mandatario y castigar también a los miembros del Congreso que respaldaron la asonada.

    Para comprender de qué hablan los estadounidenses es preciso repasar qué dicen las enmiendas que pretenden aplicar, en este caso la 14° y la 25°.

    ¿Qué establece la 25° enmienda de la Constitución de EEUU?

    La enmienda número 25 fue redactada en 1965. Dos años antes había sido asesinado el presidente John F. Kennedy y, si bien el vicepresidente Lyndon Johnson asumió en su lugar, surgieron dudas en el sistema político estadounidense respecto a cómo debía ser el proceso para sustituir a un mandatario fallecido, muerto o destituido.

    En efecto, los tres primeros artículos de la Enmienda apuntan a explicitar cómo debe ser el proceso de sustitución del presidente y el vicepresidente en caso de que estos no puedan continuar en sus funciones.

    Pero es la Sección 4 de la Enmienda la que parece dar esperanzas a los detractores de Trump, ya que el texto habilita al vicepresidente a notificarle al Senado y a la Cámara de Representantes que "el presidente está imposibilitado para ejercer los poderes y obligaciones de su cargo".

    Si eso sucede, el vicepresidente asumirá la Presidencia "inmediatamente", quedando como mandatario en funciones con todas las atribuciones del cargo.

    El proceso no termina ahí, ya que el presidente acusado tiene la potestad de aclarar, también a través de una nota escrita, que sí está capacitado para continuar en el cargo. En ese caso, volverá a tomar el poder.

    La Enmienda prevé la situación de que presidente y vicepresidente se encuentren en conflicto y hayan notificado al Congreso de situaciones contradictorias. Por eso, dispone de un nuevo proceso que se inicia cuando, en el caso de que el presidente haya retomado sus funciones, el vicepresidente vuelve a notificar al Congreso que el presidente no es capaz de seguir al mando.

    El texto de la Sección 4 señala que en esos casos "el Congreso decidirá qué solución debe adoptarse, para lo cual se reunirá en el término de 48 horas". A partir de ese momento el Congreso tendrá un plazo de 21 días para estudiar las posiciones manifestadas por presidente y vicepresidente y tomar una resolución.

    En caso de que se resuelva que es el presidente quien no está capacitado para continuar en funciones, el Congreso necesitará el voto de dos tercios de ambas cámaras. Si eso sucede, el presidente es destituido y el vicepresidente asume en su lugar.

    Con el cargo de vicepresidente vacante, se activará a su vez la Sección 2 de la Enmienda, que estipula que el presidente elija a un nuevo vicepresidente y lo someta a la aprobación del Congreso.

    ¿Cómo se aplicaría la 25°enmienda con Trump?

    Para que pueda aplicarse la 25° enmienda para destituir a Trump, el vicepresidente Mike Pence debería enviar una carta al presidente pro témpore del Senado, actualmente el republicano Chuck Grassley, y a la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, diciendo que Trump "está imposibilitado para ejercer los poderes y obligaciones de su cargo".

    Al hacer eso, Trump quedaría fuera del cargo inmediatamente. Sin embargo, podría contratacar asegurando que es Pence quien no puede continuar. Así, iniciaría el proceso que culminaría con el Congreso debiendo decidir quién tiene razón en un plazo de 21 días. Aún cumpliendo los pasos rápidos, es probable que no se cumpla antes del 20 de enero, cuando Trump debe entregar el poder a Joe Biden.

    Además, el propio Pence hizo pública su decisión de no activar este mecanismo, a través de una carta que envió a Pelosi. A pesar de eso, este 13 de enero la Cámara de Representantes aprobó una moción solicitando a Pence que revea su postura.

    Trump, por su parte, se mostró despreocupado por este mecanismo. "La 25° enmienda no tiene ningún riesgo para mí", dijo el 12 de enero, de visita en el muro fronterizo que divide México y el estado de Texas.

    ¿Por qué quieren aplicar la 14° enmienda?

    El debate sobre las sanciones a aplicar tras la toma del Capitolio también ha incluido a la 14° enmienda, redactada en 1866 y ratificada dos años después. Para comprender su contenido, es imprescindible tener en cuenta su contexto histórico: la Guerra de Secesión, que enfrentó al sur y al norte, había culminado en 1865 y el país buscaba un marco legal que garantizara el fin de la esclavitud de la población afrodescendiente y condenara los discursos de supremacía blanca.

    Es por eso que en su Sección 1 la Enmienda establece que todos los nacidos en EEUU serán ciudadanos del país y que "ningún estado podrá privar a una persona de su vida, libertad o propiedad sin un debido proceso legal".

    La sección que interesa en este momento es la 3, que establece que "ninguna persona podrá ser senador o representante en el Congreso, ni elector del presidente y vicepresidente de los Estados Unidos, u ocupar cargos civiles o militares en los Estados Unidos o en cualquier estado, si, habiendo prestado juramento previamente como miembro del Congreso (...) ha incurrido en insurrección o rebelión contra los mismos o ha dado auxilio o consuelo a sus enemigos".

    El artículo permitiría al Congreso destituir a senadores, representantes o funcionarios que se haya comprobado que participaron en un acto considerado "insurrección". Por el contrario, también podría eximir a un congresista de esta destitución, si así lo entiende con el voto de dos tercios de cada cámara.

    ¿Cómo se utilizaría en este caso?

    Para los demócratas, lo estipulado en la sección 3 de la 14° enmienda podría caberle a algunos congresistas republicanos que de alguna manera respaldaron la toma de la sede del Congreso. Entre ellos están el senador republicano por Missouri Josh Hawley y los representantes Mo Brooks, de Alabama, Louis Gohmert de Texas. Se trata de algunos de los congresistas más cercanos a Trump y que respaldaron sus acusaciones sobre presuntos fraudes en el conteo de votos en la elección de 2020.

    La remoción de congresistas por este motivo es una rareza en la historia de EEUU y es posible que, con un Congreso recién asumido, los congresistas eviten avanzar en un cantidad significativa de destituciones de colegas.

    Tema:
    El asalto al Capitolio de EEUU (113)
    Etiquetas:
    Congreso de EEUU, constitución, Donald Trump, EEUU
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