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    Si Joe Biden logra llegar a la Casa Blanca tras los litigios abiertos por el presidente Donald Trump, tendrá que comprobar con hechos su compromiso con una estrategia migratoria que respete los derechos humanos, revirtiendo medidas de la administración que termina, dijeron abogados vinculados a organizaciones de lucha por los DDHH de los migrantes.

    "Afortunadamente el resultado electoral deja en claro que no será útil para ningún político estadounidense jugarse las cartas xenófobas y racistas que usó Trump" para tratar de ganar el favor del electorado, señaló la directora de la ONG Sin Fronteras, Ana Saíz.

    La abogada recordó que durante la campaña, Biden se comprometió a reformar las políticas de migración de Trump, con medidas como cambiar la política de admisión de refugiados y evitar la separación de los hijos migrantes de sus padres.

    Además, dijo que protegería los derechos de los llamados dreamers (soñadores), como se conoce a los indocumentados que llegaron a Estados Unidos en su infancia o que son hijos de migrantes nacidos en ese país y que crecieron y estudiaron allí.

    En algunos temas bastará la voluntad política del Poder Ejecutivo estadounidense, como es el caso de las medidas para impedir que los hijos de los migrantes sean separados de sus padres cuando son detenidos, o de castigar los excesos de la Patrulla Fronteriza y las autoridades migratorias.

    Cambios de discurso

    Otros expertos consideran que para implementar otras acciones, Biden tendrá que contar con el respaldo del Partido Republicano en el Congreso y aún no está claro que pueda lograrlo.

    "Biden sin duda aportaría una visión más humanitaria, aunque su agenda dependería de la capacidad del Partido Demócrata en el Congreso" para lograr mayorías en el Capitolio, explicó a Sputnik la experta en Relaciones Internacionales del Colegio de México, Guadalupe González.

    La especialista estimó que para los grupos que tratan de proteger los derechos de quienes tratan de migrar a Estados Unidos, con Biden se abriría paso la instalación de un nuevo discurso, en el cual la migración no sea mirada con tanta desconfianza.

    La activista de Sin Fronteras comentó acerca de ese mismo tema que "al menos a nivel discursivo puede ayudar y también cambiaría la manera en que se mire la migración desde algunos sectores de la sociedad estadounidense", que han estado bajo el bombardeo del discurso xenófobo que trata a los indocumentados como criminales.

    Saiz observó que un cambio en la Casa Blanca "puede llevar a que en mucha gente estadounidense vaya prevaleciendo un discurso más amable y objetivo, porque la migración puede traer muchos beneficios si está bien gestionada".

    La abogada consideró que ese giro llevaría "a que muchas personas se arriesguen menos y puedan tener vidas productivas para sí mismas pero también para la comunidades donde llegan".

    En general, el perfil de quienes emprenden la aventura de recorrer miles de kilómetros por una nueva vida "es gente que no quiere vivir de la asistencia social, que al contrario, quiere tener la posibilidad de desarrollarse, trabajar y ser productiva", explicó.

    Uno de los cambios que las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que trabajan con los migrantes esperan es la anulación de la estrategia llamada "Quédate en México", impuesta por Trump para obligar a los solicitantes de cualquier nacionalidad a permanecer en territorio mexicano mientras tramitan sus pedidos, que resultan ser una quimera para la inmensa mayoría.

    Esa política "se negoció mediante amenazas arancelarias" y debería terminar, añadió Saiz.

    En mayo del año pasado, México la aceptó ante la amenaza de aranceles al enorme flujo comercial de productos exportados.

    Sin refugio

    En 2019, al menos 70.500 solicitantes de refugio en Estados Unidos, la mayoría centroamericanos, debieron quedarse en México mientras se tramitaba sus pedidos de asilo.

    Unos 10.000 son cubanos y perdieron el derecho a la residencia automática al pisar suelo estadounidense, por la reversión de esa política.

    Biden prometió que aumentaría el número de solicitudes de refugio que acepta cada año su país, a entre 75.000 y 125.000 refugiados.

    Un grupo de organizaciones encabezadas por Sin Fronteras, tramitó un recurso judicial para obligar a México a cerrar las estaciones migratorias y garantizar condiciones mínimas de dignidad y bioseguridad.

    "Interpusimos recursos legales en todo el país con otras organizaciones de la sociedad civil y un juez ordenó la liberación de los migrantes", celebró Saíz.

    Pese a las dificultades creadas por la pandemia de COVID-19, el número de extranjeros que ha llegado a México este año para solicitar refugio supera las 24.000 personas.

    Muchos tienen que resistir en estaciones migratorias improvisadas, donde las medidas para controlar el COVID-19 son casi que inexistentes y con el conflicto poselectoral abierto por Trump, la expectativa crece cada día que pasa.

    Etiquetas:
    migrantes, EEUU
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