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    La muerte de la jueza de la Corte Suprema de EEUU Ruth Ginsburg en vísperas de las elecciones presidenciales de noviembre complicó la situación ya difícil en la arena política estadounidense. 

    Ginsburg fue la segunda mujer en la historia del país en ocupar un puesto tan alto en el sistema judicial. Ginsburg era conocida como una activista de los derechos de la mujer, además desaprobaba la política de Donald Trump. 

    Según los expertos, tras su muerte los dos partidos estadounidenses, el Repulbicano y el Demócrata, se esfuerzan por designar al nuevo juez, ya que la Corte Suprema suele tener una influencia decisiva en las disputas políticas.

    Quién debe designar al juez de la Corte Suprema 

    A solo seis semanas de una ya polémica elección presidencial, se desató un acalorado debate sobre la designación del nuevo juez. Según la Constitución, los jueces son nombrados por el presidente. La candidatura debe ser confirmada por el Senado, donde ahora los republicanos tienen 53 de 100 asientos. 

    Al día siguiente de la muerte, Donald Trump tuiteó que los republicanos fueron "puestos en esta posición de poder e importancia para tomar decisiones para el pueblo que tan orgullosamente nos eligió, la más importante de las cuales ha sido considerada durante mucho tiempo como la selección de los jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos".

    "Tenemos esta obligación, sin demora", aseguró.

    Por su parte, el senador republicano Mitch McConnell, líder de la mayoría, declaró que "el nominado del presidente Trump recibirá un voto en el Senado de EEUU", mostrándole el apoyo de la Cámara.

    La promesa de McConnell de que un candidato obtendría un voto provocó un enfrentamiento con el principal demócrata del Senado, Chuck Schumer de Nueva York, quien dijo que un asiento vacante en la Corte Suprema "no debería ser ocupado hasta que tengamos un nuevo presidente".

    "El pueblo norteamericano debería tener voz en la selección de su próximo juez de la Corte Suprema. Por lo tanto, esta vacante no debe ser ocupada hasta que tengamos un nuevo presidente", tuiteó el senador demócrata.

    El candidato presidencial demócrata, Joe Biden, se hizo eco afirmando que el Senado debe esperar a un nuevo presidente. 

    "Permítanme dejar claro que los votantes deben elegir al presidente y el presidente debe elegir al juez para que el Senado lo considere", tuiteó Biden. 

    Hizo referencia al precedente reciente de 2016 cuando el Senado, que era mayoritariamente republicano, bloqueó la candidatura del presidente demócrata Barack Obama. En ese momento, el líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell justificaba esta decisión con las próximas elecciones presidenciales. 

    Ahora, el mismo senador McConnell asegura que está listo para considerar la candidatura de Trump inmediatamente.

    El expresidente Barack Obama también intervino, afirmando que los republicanos habían "inventado el principio de que el Senado no debe cubrir un puesto abierto en la Corte Suprema antes de que un nuevo presidente preste juramento". 

    "Un principio básico de la ley —y de la justicia cotidiana— es que aplicamos las reglas con coherencia, y no basadas en lo que es conveniente o ventajoso en el momento", escribió Obama en su declaración.

    Mientras tanto, la misma Ginsburg pocos días antes de su muerte le dijo a su nieta: "Mi más ferviente deseo es no ser reemplazada hasta que un nuevo presidente sea elegido". 

    La aritmética del voto

    La aprobación del candidato de Trump depende de la aritmética y de los plazos. Los nominados a la Corte Suprema suelen tardar de dos a tres meses en ser procesados, según un examen de los recientes procedimientos de confirmación. 

    De esta manera, es posible que no haya tiempo suficiente para confirmar a un nuevo juez antes del 3 de noviembre. 

    Este proceso podría acelerarse si McConnell, que controla la mayoría de la Cámara, tiene los votos para confirmar a un candidato. Los senadores republicanos, que tienen 53 asientos en la Cámara Alta, solo necesitan 51 votos para confirmar un nuevo juez una vez que uno es nominado formalmente. En caso de una división 50-50, el vicepresidente Mike Pence podría emitir un voto de desempate.

    Sin embargo, dos senadoras republicanas, Lisa Murkowski de Alaska y Susan Collins de Maine, han dicho que no hay tiempo suficiente para confirmar a alguien antes de noviembre y que hay que dejar que el nuevo presidente nombre un nuevo juez. 

    Este cálculo se complica aún más si otros republicanos se oponen a cualquier nominado de Trump y si los republicanos pierden el control del Senado y de la Casa Blanca después de las elecciones, ya que el 3 de noviembre se eligen 33 de los 100 senadores.

    Por qué hay tanta prisa

    Los expertos señalan que tanto Trump, como Biden pueden recurrir a los tribunales en caso de que los resultados de las elecciones no les convengan. Entonces, la lucha por la presidencia pasará al nivel judicial: habrá varios juicios en cada estado en particular. Casi inevitablemente, todas estas demandas se decidirán en la Corte Suprema de EEUU, asegura el columnista de la versión rusa de Sputnik Iván Danílov. 

    De esta manera, urge la necesidad de nueve jueces en el tribunal para resolver cualquier disputa poselectoral que pueda cambiar el resultado de votación.

    Por otro lado, existe otro factor de prisa que también puede cambiar los resultados de las elecciones. 

    En 2016, una vacante en el panel de la Corte Suprema ayudó a movilizar a los partidarios de Trump. Según las encuestas, fue precisamente esta vacante el motivo por el que acudieron a las urnas más votantes conservadores que liberales, dando así a Trump una ventaja decisiva, aunque menor. 

    Existe la posibilidad de que el puesto actualmente vacante tenga el mismo efecto que en las elecciones de 2020.

    Por otro lado, los demócratas tendrán ahora otra razón para ir a votar: proteger el legado de Ginsburg, indica BBC. 

    La balanza de la Corte Suprema

    La Corte Suprema de EEUU tiene actualmente cinco jueces de derecha y tres de izquierda. La nueva designación puede tener consecuencias a largo plazo para todo el sistema de justicia estadounidense.

    La probable candidata de Trump es la jueza del Tribunal de Apelaciones, Amy Coney Barrett, rival ideológica de Ginsburg. Si ella, o alguien como ella, toma el asiento de Ginsburg, cambiará el equilibrio ideológico de poder en la Corte a la derecha.

    En ese caso, las decisiones de la Corte sobre el aborto, la inmigración y los poderes presidenciales que los liberales apenas habían ganado a principios de este año serían reemplazados por victorias conservadoras.

    El tribunal pronto tendrá que pronunciarse sobre temas como la reforma de la atención médica de Obama y la adopción por parte de parejas homosexuales. A esto puede seguir una revisión de las leyes sobre la posesión de armas, el derecho al voto, el procedimiento penal y la libertad religiosa. 

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