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    MOSCÚ (Sputnik) — Portland cumple dos meses de protestas en las calles después de que el 29 de mayo la gente saliera a reclamar tras la muerte por asfixia a manos de la policía del ciudadano afroamericano George Floyd.

    A la protesta del 29 de mayo le siguieron otras como la del 3 de junio, que congregó a unas 10.000 personas que se manifestaron pacíficamente hasta que el 5 de junio la Policía empezó a disparar pelotas de goma, gases lacrimógenos y granadas aturdidoras contra una multitud que había lanzado agua, frutas y botellas contra las fuerzas del orden.

    Tras una semana de amplio uso por parte de la Policía de gas lacrimógeno y diversos tipos de municiones de impacto para dispersar las, en su mayoría, manifestaciones pacíficas, un juez federal se vio obligado a emitir una orden temporal de restricción sobre el uso de gases lacrimógenos para limitarlo solo a casos en los que la vida y la seguridad de las personas o la Policía corrían peligro. Que es como si fuera una forma legal de confirmar que el Departamento de Policía de Portland hizo un uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes.

    El juez de distrito encargado, Marco Hernández, incluso llegó a declarar que la Policía violó la cuarta enmienda que prohíbe las pesquisas y aprehensiones arbitrarias.

    ​A finales de junio, el presidente de EEUU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que protegía monumentos y estatuas en el país al mismo tiempo que los manifestantes derribaban efigies erigidas a generales confederados y otras reconocidas figuras históricas norteamericanas que poseían esclavos como George Washington y Thomas Jefferson.

    Los federales al servicio del presidente

    El derribo de estatuas, que tras el decreto de Trump se convirtió en delito federal, sirvió para que en julio los agentes federales pudieran tomar "de manera legal" cartas en el asunto de Portland. 

    La intervención federal más sonada ocurrió en la corte de justicia de Multnomah, donde los agentes dispararon bolas pimienta contra los manifestantes que se estaban acercando demasiado a la corte. A partir de ese momento todo cambió.

    Para el 4 de julio, día de la independencia, algunos manifestantes se armaron con fuegos artificiales y atacaron un juzgado federal, los federales respondieron con cañones de spray de pimienta. La Policía de Portland reconoce que no tiene autoridad sobre los agentes federales que siguen sus propios procedimientos y responden solo al Gobierno federal, el presidente. Trump hizo entonces la siguiente declaración para justificar el envío de federales: "Estaba todo fuera de control (…) la policía local no podía controlarlo".

    El número de agentes federales enviados a Portland por el Departamento de Seguridad Nacional está conformado por Patrullas de Fronteras, Guardacostas, U.S Marshalls y otras agencias, y cada vez aumentan su número en una ciudad que parece estar cada vez más sitiada.

    Primera tragedia

    A mediados de julio, un manifestante de 26 años, llamado Donovan La Bella, recibió el disparo de una bola de impacto en la cabeza que le dejó el cráneo fracturado y en estado grave, el responsable de la tragedia: un agente U.S Marshall.

    Por la misma fecha varios videos circularon en Twitter que mostraban una furgoneta sin ninguna marca de identificación de la que salían agentes de camuflaje para sustraer manifestantes en lo que testigos y víctimas califican de detenciones ilegales practicadas por fuerzas federales.

    Ejército de ocupación

    Ahora los manifestantes protestan ante las instituciones federales por lo que califican como una invasión militar en el estado de Oregón. Las detenciones arbitrarias y lesiones ocasionadas a los manifestantes han echado leña al fuego de unas protestas que no paran de expandirse por todo el país, motivo por el cual Trump ha amenazado con enviar tropas federales a otros ciudades en las que tienen lugar disturbios, como Washington D.C, Gettysburg, Pennsylvania y Seattle.

    El 27 de julio, sin ir más lejos, otros 100 agentes federales fueron enviados a Portland y Trump considera enviar 50 más, según publicó The Washington Post, lo que aleja cada vez más una pronta solución a las protestas en curso.

    Etiquetas:
    Donald Trump, derribo, estatus, George Floyd, protestas, EEUU
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