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    Los políticos chinos "ocultaron deliberadamente la gravedad" de la pandemia de COVID-19 a principios de enero con el objetivo de abastecerse de los suministros médicos necesarios para responder a ella, apunta un nuevo informe elaborado por el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU.

    Recientemente el país norteamericano criticó duramente la actitud de China durante la pandemia. El Secretario de Estado, Mike Pompeo, acusó al país asiático de ser el responsable de la expansión de coronavirus. 

    La retórica que cobra fuerza coincide con la crítica de la misma Administración Trump, acusada de haber respondido de una manera muy lenta y no adecuada ante la amenaza de la pandemia. En particular, los oponentes políticos de Trump consideran que el presidente estadounidense pasó a arremeter contra China  —un rival geopolítico pero también un socio comercial importante de Estados Unidos— en un intento por disipar el descontento con la política aplicada por su propio Gobierno.

    En su documento, los expertos del Departamento de Seguridad Nacional alegan que China aumentó las importaciones de suministros médicos tras haber minimizado la gravedad del coronavirus ante la comunidad internacional. Pekín intentó ocultar las dimensiones de la epidemia "negando que hubiera restringido la exportación y retrasando la presentación de los datos comerciales", señalan los analistas estadounidenses.

    El informe también apunta a que China tardó en informar a la Organización Mundial de Salud de que el coronavirus "fue contagioso" durante la mayor parte de enero para poder importar más suministros médicos desde el extranjero y aumentar drásticamente las importaciones de mascarillas, batas quirúrgicas y guantes.

    Sin embargo, China informó a la OMS de la aparición del brote el 31 de diciembre, contactó con el Centro para Control de Enfermedades de EEUU el 3 de enero e identificó públicamente el patógeno como un nuevo coronavirus el 8 de enero, recuerdan los periodistas de la agencia AP. 

    Muchos de los errores del Gobierno chino mencionados en el informe "parecen haberse debido a obstáculos burocráticos, controles estrictos sobre la información y funcionarios que dudaron a la hora de dar malas noticias. No hay ni una evidencia pública que sugiriera que se trataba de un complot deliberadamente planeado para comprar suministros médicos en el mundo", escribe el medio estadounidense.

    En un tuit publicado el 3 de mayo, el presidente estadounidense culpó a la inteligencia del país de no haber aclarado lo peligroso que podría ser el virus. El medio recuerda que Trump ha tratado de defenderse en repetidas ocasiones de quienes le acusan de haber fracasado a la hora de responder debidamente al COVID-19 en el país.

    Si bien el secretario de Estado, Mike Pompeo, aseveró que no tenía motivos para creer que el virus se hubiese propagado deliberadamente, recordó que China tiene un historial de haber sido origen de varias epidemias en el mundo y que sus laboratorios tienen "una calidad inferior" que no corresponde a los estándares internacionales. 

    "Esta no es la primera vez que nos encontramos un mundo expuesto a los virus como resultado de los fallos en un laboratorio chino. Así que los servicios de inteligencia deberían seguir haciendo su trabajo y verificar la información para comprobar que estamos en lo cierto. Lo que puedo decirles es que hay un número considerable de evidencias que apuntan a que el virus proviene de aquel laboratorio en Wuhan", afirmó.

    El diplomático estadounidense realizó estas declaraciones a pesar de que distintos expertos reiteran que el virus proviene de los murciélagos y que no fue creado de forma artificial. Los virólogos apuntan a que la probabilidad de que el SARS-CoV-2 se propagase a raíz de un accidente en un laboratorio es baja.

    Por su parte, Pekín ha rechazado en repetidas ocasiones las acusaciones de Estados Unidos que lo presentan como el culpable de la expansión de la pandemia. Los funcionarios chinos señalaron muchos errores cometidos por sus colegas estadounidenses en la lucha contra el coronavirus

    El anuncio que China realizó el 20 de enero acerca de que el virus podía transmitirse entre humanos dejó a Estados Unidos con casi dos meses para poder prepararse para hacer frente a la pandemia. No obstante, EEUU no pudo utilizar ese plazo para reforzar los suministros médicos y desplegó kits de pruebas defectuosos.

    "El Gobierno de EEUU ha ignorado los hechos, ha desviado la atención pública y se ha dedicado a pasar la pelota en un intento de evitar responsabilidades por la incompetencia en la lucha contra la epidemia", resumió el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Geng Shuang.
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