04:54 GMT24 Septiembre 2020
En directo
    América del Norte
    URL corto
    1244
    Síguenos en

    Ejecuciones sin juicio, asesinato de civiles, presión sobre gobiernos extranjeros y tortura de prisioneros: hace 10 años, el mundo se enteró de los terribles detalles de la política exterior estadounidense.

    Al culpable de la revelación lo metieron en prisión por segunda vez, pero las propias autoridades de EEUU no respondieron por los supuestos crímenes de guerra, recuerda la columnista de la edición en ruso de Sputnik, Sofía Melnichuk.

    El 18 de febrero de 2010, la escandalosa página web WikiLeaks publicó la primera parte de los documentos revelados por Chelsea Manning, quien antes de su cambio de sexo se llamaba Bradley Manning.

    Chelsea Manning
    © AP Photo / Jacquelyn Martin
    Chelsea Manning

    Manning era entonces analista de la información de inteligencia. Servía en una base estadounidense en Irak y tenía acceso a una gran cantidad de material clasificado, incluyendo el sistema de red informática del Departamento de Defensa y del Departamento de Estado, así como la red conjunta de comunicaciones de inteligencia global del Departamento de Seguridad Nacional y del Departamento de Justicia.

    En 2009, Manning entendió que en Irak se había convertido en cómplice de la guerra a la que se oponía.

    En enero de 2010, descargó varios cientos de miles de archivos de su computadora de trabajo sobre las campañas militares en Irak y Afganistán y los grabó en un disco que decía Lady Gaga. Primero, intentó vender la información secreta a los periodistas de los mayores medios estadounidenses, pero no le respondieron. Fue entonces cuando Manning envió los datos a WikiLeaks.

    En abril de 2010, en la web apareció un vídeo hecho en Bagdad el 12 de junio de 2007. Mostraba el asesinato de varias personas desde un helicóptero de combate, incluyendo a dos periodistas de Reuters: los estadounidenses tomaron las cámaras en sus manos por armas. También atacaron un vehículo que había llegado para ayudar a los heridos. Dos niños fueron heridos, pero los militares de EEUU lo justificaron: "Bueno, fue su propia culpa, pues llevaron a los niños al campo de batalla".

    Más tarde, Manning confesó que había filtrado información a WikiLeaks. En particular, se lo dijo al hacker Adrian Lamo. Este entregó a Manning al FBI a finales de mayo de 2010. La arrestaron en Irak y la acusaron de varios cargos, incluyendo el de "ayuda al enemigo".

    A finales de julio de ese año, aparecieron nuevos archivos que revelaban los detalles de la guerra afgana de 2004-2009. Resultó que las tropas de la coalición habían matado a cientos de ciudadanos afganos en incidentes que no se habían denunciado oficialmente. Por ejemplo, atacaron a unos motociclistas ordinarios porque "podrían haber sido terroristas suicidas". Los escuadrones secretos de los servicios especiales de EEUU cazaban a los líderes talibanes y los mataban sin juicio.

    Washington condenó aquellas publicaciones. La Casa Blanca subrayó que lo que se describía en los documentos había ocurrido en la época del predecesor de Barack Obama.

    En octubre de 2010, se publicaron otros 400.000 documentos sobre la campaña militar en Irak. Resultó que hubo muchas más víctimas de las que se informaron oficialmente. El mundo también se enteró del maltrato de los detenidos y los trágicos incidentes con los civiles.

    "Hay informes sobre los civiles asesinados indiscriminadamente en los puestos de control, como por exceso de velocidad para llevar a una mujer embarazada al hospital; sobre los detenidos iraquíes torturados por las fuerzas de la coalición, y sobre los soldados estadounidenses que hacían explotar edificios civiles enteros por culpa de un presunto insurgente en el tejado", decía WikiLeaks.

    Y más tarde, estalló un escándalo alrededor de la prisión de Guantánamo. Más de 150 paquistaníes y afganos fueron retenidos allí sin cargos, incluido un anciano de 89 años y un adolescente de 14 años. Los prisioneros fueron torturados.

    Manning, informante principal, fue declarada culpable de 17 de los 22 episodios del caso en 2013 y la condenaron a 35 años de prisión. Inmediatamente después de que se pronunciara el veredicto, anunció que se consideraba a sí mismo una mujer y en adelante se llamaría Chelsea. En 2014, le cambiaron los documentos y le permitieron una terapia hormonal. Sin embargo, no le transfirieron a una prisión de mujeres.

    En el juicio, Manning se arrepintió: "Lamento que mis acciones hayan herido a la gente. Lamento que haya perjudicado a Estados Unidos. Cuando tomé estas decisiones creí que iba a ayudar a la gente, no a lastimar a la gente".

    En 2017, Barack Obama ordenó conmutar la sentencia de Manning. Chelsea fue liberada después de pasar siete años en prisión. Sin embargo, pronto, en abril de 2019, volvió a la cárcel tras negarse a declarar ante un gran jurado que investiga a WikiLeaks y Julian Assange, arrestado en Londres.

    El juez condenó a Manning a pagar una multa de 500 dólares por día si no cumplía con la orden judicial en un plazo de 30 días y 1.000 diarios, pasados los 60 días. Chelsea tuiteó que tenía dinero solo para pagar las multas de 11 días.

    La ONU expresó su preocupación por la detención de la exanalista de inteligencia del Ejército estadounidense. Una petición en apoyo de Manning que exigía su liberación de la prisión recogió 58.759 firmas. Sputnik trató de ponerse en contacto con Chelsea, pero ella no contestó.

    Los posibles crímenes de guerra de EEUU en Afganistán son investigados por la Corte Penal Internacional (CPI). Sin embargo, Estados Unidos no participa en la CPI y no reconoce sus decisiones. El año pasado, Washington revocó el visado de la fiscal jefe del tribunal de La Haya, Fatou Bensouda. El secretario de Estado, Mike Pompeo, dijo que haría lo mismo con el resto de los participantes de la investigación.

    Etiquetas:
    Guantánamo, Afganistán, Irak, EEUU, Julian Assange, WikiLeaks, Chelsea Manning
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook