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    Donald Trump, presidente de EEUU

    Trump puede seguir presionando a México por tema migratorio durante su campaña

    © Sputnik / Irina Kalashnikova
    América del Norte
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    Víctor Flores García
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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El presidente de EEUU, Donald Trump, puede seguir presionando a México para exigirle control de los flujos migratorios con amenazas arancelarias, porque "ya le tomó la medida al Gobierno mexicano", al firmar un compromiso de detener indocumentados, advirtió a Sputnik el historiador José Antonio Crespo.

    "No es recomendable darse por vencido antes de negociar, como hizo el Gobierno mexicano, al afirmar que perdería una guerra comercial antes de que comenzara, porque ahora nos tomó la media y la presión va a continuar durante la campaña electoral en EEUU", dijo el académico del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

    Trump manipula ese tema con fines electorales, asegura el autor de una biografía política del presidente Andrés Manuel López Obrador.

    "Lo que busca Trump es mantener la agitación en su campaña permanente, siempre podrá decir que no es suficiente lo que hace México e imponer nuevas condiciones", estima el investigador.

    El presidente estadounidense observó que fue muy eficaz la simple amenaza de imponer aranceles a la importaciones de productos mexicanos.

    "Ahora puede volver con las amenazas, para presumir ante su electorado que puede obtener resultados", pronostica el académico.

    Crespo considera que la estrategia negociadora del Gobierno de México fue equivocada.

    Muchos expertos coinciden en que México "podría resistir muy bien varias semanas con el 5% de aranceles" a sus productos en EEUU, el primer escalón de la amenaza.

    Incluso estiman que Trump no habría cumplido con sus amenazas porque "era una fanfarronada", debido a los elevados costos políticos y económicos que pagaría dentro de EEUU.

    "Coincido con quienes sugieren que debimos haber aguantado o respondido con retaliaciones similares, sobre las exportaciones estadounidenses en los estados donde está la base social republicana", indica Crespo.

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    Así ocurrió cuando el presidente estadounidense impuso aranceles al aluminio y al acero.

    El 15 de mayo pasado, dos semanas antes de que entraran en vigor tarifas unilaterales a las importaciones de EEUU de 25% al acero y 10% al aluminio procedentes de México y Cabada, Trump dio marcha atrás.

    Esos países amenazados presentaron el año pasado litigios ante la Organización Mundial de Comercio, y anunciaron impuestos a los exportadores de los estados de EEUU donde residen importantes bases republicanas.

    "México también contaba con medidas jurídicas de contrapeso sobre un presidente bajo intensa presión electoral, investigado por otros escándalos, en un contexto que no era tan desastrosos como lo supone el Gobierno mexicano", afirmó el investigador del prestigioso CIDE.

    La pelota en cancha de México

    Después del acuerdo, alcanzado el 7 de junio, la presión se trasladó a México, país al que Trump quiere obligar a convertirse en "tercer país seguro", que anule el derecho a pedir asilo estadounidense.

    Las devoluciones de extranjeros a territorio mexicano en la frontera norte, para esperar la respuesta a sus peticiones de asilo, aumentaron más de 50%, de 9.000 a 14.000 personas, según la cancillería mexicana.

    El Gobierno espera que las devoluciones lleguen a 50.000 personas en algunos meses, Crespo cree que "podrían ser más".

    "No tiene sentido llegar a una negociación derrotado, diciendo que México perdería una guerra comercial", subraya el analista.

    En efecto, el canciller mexicano Marcelo Ebrard dijo que "es obvio" que a su país no le conviene una guerra comercial porque "sería más costosa" para la nación latinoamericana.

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    Argumentó que más del 80% del comercio exterior de México es con EEUU, mientras para esa potencia la segunda economía latinoamericana representa solo el 15% de su comercio.

    "La gran pregunta es si México tiene capacidad para cumplir los compromisos migratorios, y dar atención a los indocumentados con los servicios debidos, alimentación, salud y seguridad" como, reza el acuerdo, puntualizó Crespo.

    Lo más delicado es la potestad otorgada a EEUU para determinar el éxito o fracaso de si las medidas migratorias mexicanas.

    Ese tema le costó un retroceso a la popularidad de López Obrador durante dos semanas, según la encuestadora, Consulta Mitofsky.

    "Las razones que pueden aducirse para no parar la caída (en 15 días) son múltiples, desde las críticas al acuerdo migratorio con EEUU, hasta actos de inseguridad y cifras económicas, pero todas pasan por la pérdida de control de la agenda pública", dice un análisis del director de la firma Roy Campos, al cual tuvo acceso Sputnik.

    Un sondeo diario indica que López Obrador perdió tres puntos en 15 días, de 64,6 a 61,6% hasta el viernes 21 de junio, según la evaluación digital de la función pública.

    Una investigación de la organización ciudadana Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) a la que tuvo acceso esta agencia indica que "más de 444.000 hondureños, salvadoreños y guatemaltecos han sido detenidos al cruzar la frontera con EEUU en los primeros cinco meses del año, casi 3.000 por día".

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    En 2018 el promedio de detenciones de la Patrulla Fronteriza era de 620 por día, una quinta parte de los 3.000 actuales.

    México ha deportado a 80.000 centroamericanos, más de 500 al día, y ha recibido más de 25.000 solicitudes de asilo en cinco meses, casi el total de peticiones del año pasado.

    "En la negociación del acuerdo el Gobierno de México se habría comprometido a detener 2.000 migrantes por día", dice la organización citando fuentes estadounidenses, aunque el pacto no contiene cifras.

    MCCI se pregunta si los 6.000 elementos de la Guardia Nacional enviados a la frontera sur, y los más de 800 nuevos agentes del Instituto nacional de Migración (INM) podrán detener a decenas de miles de migrantes como exige EEUU.

    El Gobierno mexicano tiene plazo de 45 días que vence el 22 de julio, para probar que detuvo el flujo de centroamericanos sin papeles, o estará en problemas.

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