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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El periodista mexicano Carlos Payán Velver, recibió la Medalla Belisario Domínguez, máximo galardón que otorga el Congreso de México, con un discurso en el que alertó de tres "bestias" que acechan a la humanidad: la destrucción del planeta, la indiferencia de los privilegiados y el resurgimiento del fascismo.

    El reconocimiento fue entregado en presencia del presidente Andrés Manuel López, y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

    Compartió el reconocimiento "con la alegría y la esperanza de que logre afianzarse la libertad, la igualdad y la justicia" en su país, dijo Payán, de 89 años, en su discurso de recepción del galardón.

    El también fundador de la primera época liberal y progresista del diario Uno más Uno en los años 1980, exhortó en su emotiva alocución a "que los muros que levantemos en esta Patria mía no sean para separar a los pueblos sino murallas de valor y buen juicio que nos protejan del embate y el yugo de todo fascismo", advirtió.

    El periodista, que comenzó su carrera el periódico El Machete del Partido Comunista, que se disolvió para crear un movimiento socialista y luego socialdemócrata en las filas del Partido de la Revolución Democrática, se dirigió a López Obrador, a quien definió como "un demócrata que llega al poder en una elección sin paralelo y después de una vida de lucha".

    El presidente Andrés Manuel López Obrador asiste a la entrega de la medalla Belisario Domínguez
    © Foto : Presidencia de México
    El presidente Andrés Manuel López Obrador asiste a la entrega de la medalla Belisario Domínguez
    Le deseó al nuevo mandatario, de 65 años, "que cumpla con estos objetivos, y que la sociedad mayoritaria, vigilante, crítica y solidaria que se ha manifestado en estos meses mantenga a raya a las bestias que mencioné y que no permita una recaída en el abismo".

    Las tres bestias que amenazan al mundo

    Esas tres bestias son, en primer lugar, "el agotamiento y la destrucción, por obra humana, de la naturaleza, esa madre nutricia y fuente absoluta de vida que ya no da más de sí", lamentó.

    La segunda es "la indiferencia o la abierta hostilidad y la agresión con que un mundo privilegiado se comporta frente a las otras tres cuartas partes de la humanidad", prosiguió.

    En esas tres cuartas partes están "los despojados, los perseguidos, los abandonados que huyen de la guerra, la sequía, las inundaciones, la violencia y el hambre, desbordando los caminos de la Tierra en una infinita caravana", dijo en clara alusión a los migrantes, recibidos "con balas, alambradas, desprecio, insultos, deportaciones, campos de concentración y muerte", que calificó de "verdaderos genocidios".

    La tercera bestia, "de rabia y sangre", sentenció "es el regreso del fascismo (…), que renace con alevosía", en las cuatro esquinas del planeta.

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    El resurgimiento de ese fenómeno ocurre como "una marea negra y ponzoñosa, directa o indirectamente alimentada por la política de Donald Trump", dijo mencionando al presidente estadounidense.

    Describió al vecino de los mexicanos, como "un vecino prepotente e impositivo, cavernario, xenófobo y machista, cuyos actos atrabiliarios y cuyas declaraciones incendiarias desde la presidencia de Estados Unidos han hecho que mucho de sus fanáticos en el mundo se quiten la máscara", y den rienda suelta a la voluntad de "rabia y violencia" contenida o camuflada.

    En la antigua sede del Senado, un espléndido edifico colonial en el Centro Histórico de la capital, formuló un resumido recuento de las tres "patas" del fascismo de nuevo cuño, como elementos en común.

    Primera "se apoyan en el caudillismo y el carisma"; segundo, "no se atienen a programas fijos sino que incorporan infinidad de puntos y levantan consignas de odio según las circunstancias; son camaleónicos a conveniencia y sirven a la carta las fantasías autoritarias de los sectores más regresivos", advirtió; y tercero, que en todos los casos hay "persecución del contrincante político", alertó.

    Continuó con las características comunes de los fascistas: "racismo, homofobia, islamofobia, antisemitismo, autoritarismo, sexismo y machismo, chovinismo, fanatismo religioso, ataques a los medios informativos y acoso o muerte de sus profesionales, —desprecio por las instituciones democráticas y, al mismo tiempo, utilización de éstas como palanca de ascenso al poder", enumeró con pausa pero con gran énfasis.

    El periodista se disculpó por el tono catastrofista, que utilizó, para no caer en el adjetivo "apocalíptico", un término de carácter bíblico "extraño, profético o delirante que suena mal en boca de un ateo irredento como lo soy", se excusó.

    Confesó que piensa que se marchará hacia "desconocidas profundidades de la nada y el olvido", con la inquietud de no ser el único que se encamina hacia el final,"sino que el drama tiene dimensiones cósmicas, irreparables", puntualizó Payán, recibiendo una ovación.

    Etiquetas:
    periodistas, La Jornada, México
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