06:13 GMT +318 Octubre 2018
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    La policía militar china en la región autónoma Uigur de Xinjiang (archivo)

    China y EEUU se enfrentan por los uigures y el extremismo islámico en Xinjiang

    © AP Photo / Andy Wong
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    En la región china de Xinjiang han aprobado una nueva redacción del documento que regula el combate al extremismo. La medida causó la reacción de EEUU, que acusó a China de violar los derechos humanos e incluso pidió quitarle a Pekín la celebración de los JJOO de 2022. Sputnik estudió el caso para entender mejor este nuevo punto de confrontación.

    La región autónoma Uigur de Xinjiang, o simplemente Xinjiang, es la tierra más occidental de China. Está habitada mayoritariamente por uigures, un pueblo de origen túrquico que practica el islam. Durante décadas, esta región ha sido una de las bases del extremismo islámico, asociados últimamente con el ISIS y Al Qaeda, prohibidos en Rusia y otros países.

    En Xinjiang operan combatientes del llamado Movimiento Islámico de Turquestán Oriental, un grupo terrorista que lucha por la independencia de la región, con un largo historial de atentados que se han llevado la vida de centenares de personas, entre ellos civiles y agentes gubernamentales. A pesar de que las autoridades han sabido combatir con relativo éxito a los extremistas, sus ideas continuan expandiéndose entre la población local.

    Las autoridades ven esta situación como una bomba de tiempo y es por eso que el nuevo documento cambia el foco de la lucha contra el extremismo del combate a grupos armados a la lucha contra la ideología extremista. Las medidas aprobadas prevén la creación de instituciones especiales estatales en Xinjiang: centros de formación profesional, asistencia psicológica y reintegración a la sociedad.

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    Entre la población se impartirán cursos para el dominio del idioma chino y las leyes del país. Además, a los jóvenes desempleados, que son más propicios a dejarse llevar por ideologías extremistas, se les brindará asistencia en la búsqueda de empleo y oportunidades para obtener educación. De este modo, las autoridades podrán realizar un trabajo más efectivo para evitar la difusión de ideas peligrosas para la sociedad.

    En la región china de Xinjiang, los uigures musulmanes representan la mayoría de la población
    © AP Photo / Ng Han Guan
    En la región china de Xinjiang, los uigures musulmanes representan la mayoría de la población

    Entre el extremismo y los derechos humanos

    La iniciativa del Gobierno chino no pasó desapercibida en las principales potencias occidentales. Washington, el principal contrincante de Pekín en la escena internacional, aprovechó la medida para retomar la retórica en defensa de los derechos humanos. La Comisión del Congreso y del Ejecutivo de EEUU para los asuntos de China publicó un informe contra el continuo deterioro de la situación con los derechos humanos en el país asiático, incluida la violación de los derechos de la minoría étnica musulmana que vive en el país, los uigures.

    Sobre la base del documento, la Comisión estadounidense hizo un llamado al Comité Olímpico Internacional para privar a China del derecho de albergar los próximos JJOO de Invierno 2022 en Pekín.

    Una fuente china familiarizada con el documento explicó a Sputnik bajo condiciones de anonimato que el principal objetivo de la nueva estrategia en Xinjiang es mantener la estabilidad alcanzada en la región. Según la fuente, el Gobierno chino está implementando medidas educativas destinadas justamente a preservar los derechos de la población local.

    "El extremismo religioso es igual de peligroso para cualquier país. En los últimos años 'las tres fuerzas del mal' han tomado mayor fuerza en Xinjiang", explicó el interlocutor de Sputnik.

    'Las tres fuerzas del mal' es el término extraoficial que se usa en China para recoger los tres frentes de combate ideológico: el terrorismo, el separatismo y el extremismo. En palabras del especialista, la nueva redacción del documento se basa en el Estado de derecho y define claramente las tareas de profiláctica, prevención y eliminación de las manifestaciones extremistas. Además, se señala la distinción entre la vida cultural, las tradiciones de las minorías nacionales por un lado y las manifestaciones de extremismo por el otro.

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    "Las fuerzas del extremismo religioso están tratando de realizar sus actividades con objetivos políticos, la coerción, creando obstáculos para la adecuada implementación de los derechos e intereses de los ciudadanos. ¿No es esto una violación de los derechos humanos? Organizan disturbios, les quitan la vida a personas inocentes. ¿De qué derechos humanos podemos hablar en estos casos?", se pregunta el especialista.

    El 30 de abril de 2014 se produjo un atentado contra la población civil en la estación de tren de Urumchi, capital regional de Xinjiang, que dejó tres muertos y 79 heridos
    © AP Photo / Ng Han Guan
    El 30 de abril de 2014 se produjo un atentado contra la población civil en la estación de tren de Urumchi, capital regional de Xinjiang, que dejó tres muertos y 79 heridos

    El islam en China

    Oficialmente, China es un Estado secular, pero reconoce a nivel nacional cinco confesiones religiosas: el budismo, el taoísmo, el islam, el catolicismo y el protestantismo. Otras religiones también gozan de un estatus legal, pero debido a su poca expansión en el país son catalogadas como confesiones regionales.

    Todas las actividades de las organizaciones religiosas son reguladas por el Estado y según la ley deben ejercer su función de manera totalmente independiente del exterior. Esto último llevó al Vaticano a romper relaciones con China en 1951, ya que la Santa Sede quería reservarse el derecho de asignar a los obispos, mientras que la ley china establece que deben ser elegidos por y entre los clérigos del país.

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    El islam llegó a China con la expansión árabe del siglo VII. Pero a diferencia de Oriente Medio, que fue conquistado por los musulmanes, el gigante asiático conoció los mandamientos de Mahoma a través de los comerciantes que llegaban al país por dos principales vías: la terrestre al noroeste, a lo largo de la Ruta de Seda, y la marítima al sudeste.

    Ya para el año 742, el emperador Xuanzong da su visto bueno para la construcción de la primera mezquita en la entonces capital Changan (actual Xian). Para entonces, los comerciantes árabes y persas convivían con los chinos en las factorías comerciales de manera temporal y no se dedicaban a realizar misiones de proselitismo entre la población local.

    Todo cambio en el siglo X, cuando el islam comenzó a expandirse entre las tribus túrquicas de Asia Central y los uigures en particular. El auge de la expansión musulmana en China se produjo en el siglo XIII, durante la conquista de los mongoles, muchos de los cuales eran fieles seguidores de Mahoma. Desde ese período, el islam se adentra entre la población propiamente china, que hoy día son conocidos como el pueblo hui.

    Según el censo de 2010, unos 23 millones de ciudadanos chinos hoy día se consideran practicantes del islam, lo que representa casi el 2% de la población del país. Aunque la mayoría pertenecen a la subetnia china hui, estos están expandidos a lo largo y ancho del país, mientras que los uigures —segundos en número— están concentrados principalmente en la región de Xinjiang.

    En 2018 las autoridades del país publicaron el llamado 'Libro Blanco', un texto de más 8.000 caracteres que aclara la posición china respecto a las religiones. Según el documento, todas las confesiones gozan de los mismos derechos y son de igual manera protegidas por el Estado; nadie puede ser discriminado por su religión, así como obligado a renunciar a su religión o practicar una en particular.

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