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    Los trucos de Musk: ¿hasta qué punto es Tesla una empresa innovadora?

    © REUTERS / Kim Hong-Ji
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    El empresario estadounidense de origen surafricano Elon Musk suele captar la atención mediática por sus ambiciosos proyectos y por presentar iniciativas que podrían ser realizables en un futuro próximo (o lejano). Sin embargo, la ejecución de sus planes, a veces, acaba dejando mucho que desear.

    Tras vender su paquete de acciones en el gigante tecnológico-financiero PayPal, que anteriormente había adquirido su empresa bancaria, Musk apostó por una serie de proyectos tecnológicos muy ambiciosos.

    Actualmente, el empresario es conocido por sus iniciativas espaciales —de la mano de la empresa SpaceX— y su idea de 'transporte del futuro' —con Hyperloop—. Sin embargo, su primer y más exitoso proyecto fue la fabricación de vehículos eléctricos Tesla Motors.

    A primera vista, Tesla es una compañía exitosa. En solo una década de existencia, la empresa ha vendido una cantidad considerable de automóviles eléctricos, además de poseer el merecido título de pionera en el uso de baterías modernas, introducidas en el mercado hace 10 años.

    Pero considerar a este fabricante como un 'faro de esperanza' para toda la industria —algo que puede llegar a escucharse entre los aficionados a las nuevas tecnologías— sería una considerable exageración.

    Sputnik repasa los logros de Tesla a lo largo de su historia y le invita a juzgar por sí mismo si —y hasta qué punto— se corresponden con la imagen mediática proyectada por la empresa.

    La creación de la empresa

    Se considera que Musk fue el cerebro detrás de Tesla. Esto es verdad desde el punto de vista de la propiedad ya que Musk invirtió dinero en Tesla Motors en 2004 y hasta ahora es su propietario más importante.

    La propia empresa, de hecho, fue creada en 2003 cuando a uno de los futuros fundadores, Martin Eberhard, se le ocurriera probar las baterías de ion de litio en un prototipo de coche eléctrico experimental. Al darse cuenta de que la tecnología era viable, Eberhard fundó Tesla para comercializar el hallazgo en forma de un coche eléctrico deportivo.

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    Tras la colaboración con el fabricante británico Lotus —y las inversiones de Musk— nació Tesla Roadster, que estableció una serie de records para los carros eléctricos y reveló la viabilidad de las nuevas baterías para los inversores potenciales.

    El 'liderazgo' de Tesla en el mundo

    Se suele pensar que Tesla es 'una punta de lanza' para la industria de los coches eléctricos que lleva su honorable lucha contra los carros con motores de combustión interna por su propia cuenta.

    En realidad, el mercado de EEUU goza de varios modelos de coches ecológicos —entre ellos los exclusivamente eléctricos y los de motores híbridos—, y los de Tesla, aunque populares, no son los más vendidos. Así, el carro Nissan Leaf es el 'bestseller' del mercado norteamericano en cuanto a coches eléctricos y Chevrolet Volt es el híbrido más popular.

    Para ponerlo en contexto: Tesla vendió unos 165 mil carros a lo largo de su historia. Nissan por su parte vendió 240 mil coches Leaf, mientras Chevrolet vendió 130 mil Volt desde 2010.

    A nivel mundial, el país que gana terreno como el mayor mercado para los coches eléctricos es China, que es también su mayor fabricante. Así, la empresa china BYD, fundada en el mismo 2003, vendió unos 171 mil coches eléctricos —una cantidad comparable con Tesla—, pero ni siquiera es el único productor en el país asiático.

    Los coches eléctricos del fabricante chino BYD durante una presentación
    © REUTERS / Kim Kyung-Hoon
    Los coches eléctricos del fabricante chino BYD durante una presentación

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    Se puede argumentar que los modelos actuales de Tesla son de alta gama, por eso sería 'injusto' esperar que sean vendidos muchos coches. Pero en el tema de 'acercar los carros eléctricos al público', que es la única vía para hacer un impacto notable en la situación ecológica, una mejor estrategia sería ofrecer al mercado un producto asequible.

    Se espera que el siguiente modelo de Tesla, el Model 3, sea barato y adaptado para el consumo en masa, pero el lanzamiento de la producción en serie del carro se demora. Los competidores de Tesla, como el novedoso Chevrolet Bolt, no pierden el tiempo.

    Los planes de Tesla de presentar al mundo otros tipos de coches eléctricos, como los autobuses y los camiones tampoco son innovadores. La empresa china BYD ya suministra autobuses eléctricos y carros comerciales a Reino Unido, Países Bajos, EEUU y otros países.

    La incómoda verdad sobre las fuentes de electricidad

    Las ventajas ecológicas no solo de Tesla sino de todos los carros eléctricos dependen muchísimo de la fuente de energía dentro del país. Así, en Hong-Kong y Singapur calificaron a Tesla como un carro "no ecológico" porque la mayoría de la electricidad producida en estos territorios proviene del carbón.

    Así, la viabilidad de los carros eléctricos está relacionada con el desarrollo del sector energético del país donde se usan: sin contar con muchas fuentes renovables o limpias, como la energía atómica, las ventajas ecológicas de estos coches, en general, se desvanecen.

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    De hecho, el tema de hidrocarburos es crucial para el auge de los coches eléctricos. Los precios del petróleo estaban en alza durante la mayor parte de la década de 2010 y hasta 2014 permanecieron altos. Por 'coincidencia', este fue el período de la introducción en el mercado de muchos modelos modernos.

    Tesla no conlleva muchos beneficios

    Por raro que parezca, Tesla Motors declaró ganancias solo dos veces a lo largo de su existencia: en 2010, tras salir al mercado de valores, y a finales de 2016, en el marco de la aprobación de la fusión de Tesla con la empresa SolarCity —operadora de paneles solares estadounidense— y tras modificar la metodología del informe.

    Tesla sobrevive con el flujo regular de inversiones, acumulando deuda. Tras la adquisición de SolarCity la deuda de Tesla se montaba en unos 3.000 millones de dólares.

    Con varios proyectos ambiciosos en la mira —la construcción de la enorme planta de baterías Gigafactory y el aumento de sus capacidades productivas en 5 veces para 2018, entre otros—, la deuda de Tesla solo va a crecer, y no se sabe si los inversores lo van a tolerar durante mucho tiempo más.

    Un gambito audaz

    Al realizar varios proyectos energéticos con SolarCity y Gigafactory, Musk busca crear una empresa integrada capaz de ofrecer el ciclo completo desde generar electricidad con sus propios paneles solares hacia almacenarla con las baterías de fabricación propia y, finalmente, consumirla con sus coches eléctricos.

    Según Musk, este será el primer caso de tal integración… pero la empresa china BYD ya funciona así durante una década. El fabricante asiático incluso comentó las declaraciones de Musk en su cuenta de Facebook, alegando que BYD ya produce sus propios paneles solares y baterías, así como varios tipos de vehículos ecológicos que Tesla todavía ni siquiera tiene en sus planes:

    A modo de conclusión

    En ningún caso Tesla es una 'ficción'. Es indudable que es capaz de producir coches de calidad, y sí fue el primero en presentar un carro eléctrico moderno —de alta clase, atractivo y viable a la vez—, en el mercado. También los ambiciosos proyectos de la empresa, o sea, de su líder, merecen cierto respeto.

    Pero sin la figura de Musk, quién genera su popularidad de una variedad de proyectos y la 'presta' a cada uno de ellos, Tesla sería un productor de carros con dificultades financieras, sin ventajas tecnológicas definitivas, sobrecargado con proyectos riesgosos desde el punto de vista de un inversor, haciendo frente a muchos competidores activos y agresivos que ya penetran su mercado tradicional.

    Sí que la visión global de Musk es atractiva, pero sin su persona… ¿acaso Tesla por su propia cuenta sería el líder que imaginamos?

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    Etiquetas:
    producción, coche eléctrico, Tesla Motors, Elon Musk, China, EEUU
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