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    Brian Patrick Regan, un ciudadano norteamericano de 39 años, estuvo en 2001 a punto de llevar a cabo el mayor robo de información confidencial en la historia de EEUU. Sin embargo, la dislexia que le permitió pasar inadvertido terminaría delatándolo.

    Brian Regan trabajó por varios años en la Oficina Nacional de Reconocimiento de las Fuerzas Aéreas estadounidenses en Chantilly, Virginia, explica El Confidencial. Lastimosamente, debido a la dislexia que sufría era a menudo víctima de las burlas por parte de sus colegas. Para colmo, en su vida privada, su matrimonio hacía aguas por culpa de las deudas  la que tenía que hacer frente.

    Fue entonces cuando Regan decidió filtrar información secreta de su propio país, para a su manera 'vengarse' de EEUU, de sus antiguos compañeros y —de paso— acabar de un plumazo con todos sus problemas económicos.

    La dislexia y su imagen de persona ingenua e incluso poco inteligente ayudaron a Regan a imprimir miles de documentos secretos sin que nadie se preguntase para qué necesitaba un simple empleado información sobre políticos de otros países, armas nucleares y biológicas u operaciones secretas, entre otras cosas.

    Fue entonces cuando Regan comenzó a buscar al mejor postor para vender los secretos estadounidenses. Los candidatos eran más que obvios: Irak, Libia, Irán, Sudán… tal vez China. Regan contactó con representantes de esos países, mientras seguía sacando información y guardándola en envases de comida en su propio domicilio.

    Al final, el empleado de la Oficina Nacional de Reconocimiento de las Fuerzas Aéreas estadounidenses decidió vender la información recopilada durante más de tres meses de trabajo a Libia, esperando obtener 13 millones de dólares. Fue entonces cuando su plan empezó a fallar.

    A manos del FBI llegaron algunos de los documentos que usó Regan para contactar con la Embajada de Libia en EEUU. Aunque el número de personas que hubiera podido tener acceso a esa información era de miles, los errores ortográficos cometidos por Regan a causa de su dislexia lo delataron.

    El FBI comenzó a seguirlo y lo capturó el 23 de agosto de 2001, cuando el intrépido espía se disponía a viajar a Zúrich para entrar en contacto directo con los posibles compradores de la información. Aunque llegó a contemplarse la idea de sentenciarlo a muerte, al final el hombre fue condenado a cadena perpetua sin libertad condicional.

    ​Hoy en día, Brian Patrick Regan continúa en la cárcel cumpliendo con su condena por haber intentado filtrar información que hubiera podido suponer una seria amenaza para EEUU.

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    Etiquetas:
    espías, Buró Federal de Investigaciones (FBI), CIA, NSA, EEUU
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