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    Arreglo político en Siria (265)
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    Desde hace tiempo los militares norteamericanos intentan convencer a la cúpula política del país de que el derrocamiento de Bashar Asad en Siria podría someter el país al caos y la llegada al poder de los extremistas, según el publicista estadounidense Seymour Hersh.

    "La firme convicción de Barack Obama sobre la necesidad de deponer a Asad y de que en el país existen grupos rebeldes moderados capaces de derrotarlo han conducido durante los últimos años al surgimiento de una oposición bastante evidente y por momentos abierta, incluso entre altos representantes del Comité Conjunto de Jefes de Estados Mayores de las Fuerzas Armadas de EEUU", reza un artículo del periodista publicado en London Review of Books.

    Según el autor, "las críticas están concentradas en el hecho de que la Administración se ha enfocado en el fundamental aliado de Asad, Vladímir Putin".

    "Según ellos, la administración es rehén de un pensamiento de los tiempos de la guerra fría respecto a Rusia y China, y no considera respecto a Siria que Moscú y Pekín comparten las inquietudes de Washington sobre el avance del terrorismo y también consideran que Daesh (grupo autodenominado Estado Islámico y prohibido en Rusia y otra serie de países) debe ser detenido", afirma el artículo.

    El peligro del escenario libio

    En opinión de Hersh, este tipo de valoraciones de los  especialistas militares comenzaron a ser públicas en verano de 2013, cuando la Dirección de Inteligencia del Ministerio de Defensa de EEUU y el Comité de Jefes de Estados Mayores presentaron un informe secreto, según el cual “el derrocamiento de Asad conduciría al caos y, probablemente, a la toma del poder en Siria por parte de extremistas”, siguiendo el escenario libio.

    “El exasesor del Comité de Jefes de Estados Mayores me dijo que el documento contenía las valoraciones más diversas, desde diversas señales y datos de los satélites, hasta informaciones de la inteligencia, y en él se criticaba el empeño de la administración de Obama de continuar financiando y armando la llamada oposición moderada”, señala el experto.

    Según el periodista, “para ese momento la CIA ya llevaba más de un año conspirando con sus aliados de Gran Bretaña, Arabia Saudí y Catar para enviar armas con el objetivo de derrocar a Asad, desde Libia a Siria, pasando por Turquía”.

    Reservas respecto a Turquía

    En ese contexto, "Turquía era considerada como el principal obstáculo para la política de Obama respecto a Siria".

    "Según me comentó el asesor, este documento mostraba que aquello que inicialmente era visto como un programa secreto norteamericano de apoyo y equipamiento con armas de la oposición para enfrentar a Asad, fue cambiado por Turquía y se convirtió en un amplio programa de apoyo técnico, militar y logístico a toda la oposición, incluyendo al Frente al Nusra y Daesh (organizaciones terroristas prohibidas en Rusia y otros países)", afirma el experto.

    En esas condiciones, señala Hersh, "la oposición moderada se evaporó y el Ejército Libre Sirio se convirtió en un grupo diezmado, que radicaba en una base militar de Turquía".

    "La valoración era tenebrosa, en Siria no existe una oposición moderada vital contra Asad, y EEUU está armando a extremistas", destaca el autor del artículo.

    El experto relata que "el general Michael Flynn, quien encabezaba la Dirección de Inteligencia del Pentágono entre 2012 y 2014, confirmó que su entidad envió en varias ocasiones advertencias secretas a las autoridades civiles sobre las graves consecuencias de deponer a Asad".

    "El afirmó que los yihadistas controlaban la oposición, y Turquía no hacía lo suficiente para evitar la llegada de militantes extranjeros y armas a través de su frontera", continúa el artículo.

    Hersh añade que "Flynn afirmó que si la sociedad norteamericana hubiese leído nuestros reportes diarios de inteligencia, hubiera perdido los estribos".

    El exdirector de Inteligencia del Pentágono afirmó en particular que "comprendíamos la estrategia a largo plazo del Estado Islámico", pero que "los informes de la Dirección de Inteligencia del Pentágono eran recibidos con gran oposición por la Administración de Obama".

    "Tenía la impresión de que no querían escuchar la verdad", señaló Flynn.

    Cooperación internacional frustrada

    El autor del artículo también cita la opinión del exasesor del Comité de Jefes de Estados Mayores, quien afirmó que "nuestra política de armar la oposición a Asad resultó un fracaso y tuvo consecuencias negativas".

    Según el funcionario, "en el Comité estábamos convencidos de que Asad no debía ser reemplazado por los fundamentalistas, pero la política de la Administración era otra, querían quitar del medio a Asad".

    "Pero la oposición estaba dominada por extremistas, y ¿quién le reemplazaría? Es muy lindo decir que Asad debe marcharse, pero eso significa que cualquiera es mejor; y esta posición es problemática", señaló el interlocutor de Hersh, al añadir que el Comité de Jefes de Estados Mayores consideraba que esta política estaba abocada al fracaso.

    El artículo continúa señalando que "en otoño de 2013 se tomó la decisión de tomar medidas contra los extremistas sin acudir a los canales políticos, por medio de la presentación de los datos de inteligencia estadounidenses a otros países y comprendiendo que estos serían entregados al Ejército sirio y usados en contra del enemigo común, los grupos Frente al Nusra y Estado Islámico".

    Hersh subraya que esta cooperación se llevó a cabo con los militares de Alemania, Israel y Rusia, y cada una de estas partes tenía sus propias razones para compartir la información norteamericana con los sirios.

    El artículo señala que nunca hubo un contacto directo entre los militares norteamericanos y sirios.

    "Alemania, Israel y Rusia comenzaron a comunicar al Ejército sirio la información sobre las intenciones de los grupos radicales, y este en cambio compartía informaciones sobre sus propias posibilidades", expresó el experto.

    Pero ese trabajo se interrumpió luego de que el Comité de Jefes de Estados Mayores fuese encabezado por Joseph F. Dunford, quien asumió una posición de cuello duro que descartaba cualquier cooperación en ese sentido.

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    Departamento de Defensa de EEUU, Bashar Asad, Barack Obama, Siria, EEUU
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