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    Por si no era obvio, la pandemia de COVID-19 comprobó la importancia de la ciencia. Pero desarrollarla requiere talentos e inversión. Para frenar la llamada fuga de cerebros en Argentina, renace el programa Raíces que busca repatriarlos. Ocho investigadores ya confirmaron su regreso al país entre diciembre de 2020 y marzo de 2021.

    Argentina lleva más de una década de recesión, estancamiento e inflación, un decaimiento que se vio afectado durante un 2020 marcado por la pandemia, pero mucho más durante los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri (2015-2019), gestión que golpeó a todas las esferas de la producción y la inversión, pero especialmente a la investigación científica académica.

    La fuga de cerebros —término con el que se conoce a la emigración de profesionales e investigadores de disciplinas de alta calificación técnica debida a la falta de oportunidades— es un fenómeno que tomó notoriedad en Argentina durante la década del gobierno de Carlos Menem (1989-1999), cuando se redujo a mínimos la inversión en la academia científica.

    El programa Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior (Raíces) fue lanzado a la par de la creación en 2008 del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y reconocido como política de Estado por el Congreso nacional, durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015). Durante este período, se multiplicó además la inversión pública en la ciencia nacional, lo que ofreció posibilidades a investigadores argentinos de no emigrar o de regresar.

    El plan incluye políticas de vinculación con investigadores argentinos residentes en el exterior y acciones destinadas a promover la permanencia o el retorno de investigadores al país. Hasta 2015 se había logrado repatriar a más de 1.300 científicos y conectar a casi 300 investigadores, pero la continuidad del programa se vio afectada por la desinversión durante el gobierno de Macri.

    Según un estudio realizado en 2017, el total de la inversión pública en Ciencia y Técnica se incrementó de manera sostenida entre 2009 y 2013, desde 1.200 hasta 2.300 millones de dólares, y entre 2014 y 2017 sufrió importantes oscilaciones con un promedio alrededor de los 2.200 millones de dólares.

    Mientras que países como Israel, Corea del Sur y las potencias del norte de Europa dedican más de 3 o 4% de su producto bruto interno (PBI) a la investigación y desarrollo de la ciencia y la tecnología, en Argentina la inversión pública en este ámbito se sitúa cerca del 0,5% del PBI.

    El Gobierno de Macri afectó gravemente este sector, además de degradar en 2018 a categoría de secretaría el ministerio dedicado a su ejecución, una medida revertida con la asunción de Alberto Fernández a la presidencia, en diciembre de 2019.

    Retorno a las raíces

    El Ministerio de la gestión actual anunció que relanzó el programa Raíces en diciembre de 2020 y quintuplicó el monto de los subsidios para la repatriación, con apoyo económico para el traslado. Ocho investigadores confirmaron que volverían al país en un período que se extiende hasta marzo de 2021.

    "Ahora se relanza el programa y, aunque le faltan algunas cosas, es una muy buena ayuda económica para movilidad y reinstalación, para poder costear los gastos de lo que es el regreso a Argentina, que no es algo barato", dijo a Sputnik Javier Jaldín Fincati, doctor en Bioquímica, quien emigró Canadá en 2015 y regresó en diciembre de 2020 con su mujer, también investigadora, y su hijo de 3 años.

    Según estadísticas oficiales, en 2011 el número de investigadores, tecnólogos y becarios del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), principal órgano académico de Argentina, era de 2,9 por cada 1.000 habitantes de la población económicamente activa, y subió a 3,04 hacia 2019.

    Pero en 2017, el Conicet disminuyó su número de ingresos al sistema de becarios e investigadores y pasó a incorporar 450 doctorandos y posdoctorandos por año, cuando el número en 2015 era de 900 ingresos anuales.

    Con el incremento en el número de becas otorgadas durante el Gobierno de Fernández de Kirchner y el retroceso visto durante el mandato de Macri, se produjo un cuello de botella mayor que generó que haya más científicos altamente calificados que no encuentran ámbito de inserción laboral.

    "Mi idea siempre fue irme al exterior para perfeccionarme, estar unos años, tomar lo mejor del lugar al que me iba y luego regresar, desde un punto de vista ideológico: me considero un agradecido por la educación pública que recibí y siempre consideré importante retribuirle a la sociedad aquello que invirtió en mí", explicó Jaldín Fincati, quien regresó como investigador científico al Instituto de Patología Experimental de la provincia de Salta, de donde es oriundo.

    Argentina tiene una histórica y reconocida tradición de formación científica en la universidad pública, con tres premios Nobel en las áreas de medicina y química, pero se ha visto limitada a la hora de ofrecer salida laboral o programas para el desarrollo de investigaciones en territorio nacional debido a la manera en que las devaluaciones y la inflación afecta los insumos, casi siempre importados desde el exterior, y la depreciación de los presupuestos.

    Durante los últimos años, hubo notorios focos de conflictividad en los institutos de investigación estatales debido al ajuste presupuestario y el freno a la incorporación de nuevos ingresos, mientras que quienes conservaron sus puestos de trabajo ven una caída constante en el poder adquisitivo de sus salarios, institutos desfinanciados y escasas perspectivas de solventar sus investigaciones.

    "Por la situación del país desde 2015 no estaban dadas las condiciones y nos seguíamos quedando, lo fuimos posponiendo. Después llegó un momento en el cual se puso en juego lo familiar. Mi hijo nació en Canadá y llegaba el momento de escolarizarlo, donde para ellos ya ese es su lugar, entonces preferimos regresar, aunque ahora tampoco es óptimo. Tu sueldo se disminuye por lo menos ocho veces", contó el especialista en bioquímica celular y molecular, orientado a patologías como la diabetes y la aterosclerosis.

    Etiquetas:
    repatriación, ciencia, científicos, fuga de cerebros, Argentina
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