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    A poco más de 30 km al norte de la ciudad de Buenos Aires, el río Paraná desemboca en el Río de la Plata en un inmenso laberinto de canales e islas agrestes, un oasis de naturaleza y uno de los estuarios en forma de triángulo más grandes del mundo, como el del Nilo en Egipto.

    En lugar de calles, calmos canales internos, y ríos cual avenidas. Las aguas color café con leche, cargadas de la tierra colorada del norte, son las arterias de un archipiélago de islas, un gigantesco jardín de vegetación tropical. Aquí el mundo tiene otro ritmo, sigue la cadencia del oleaje, de los remos cuando cortan la superficie del río.

    Las casas y edificaciones están elevadas en pilotes, prevenidas de las crecidas, y los muelles de madera, con los carteles que llevan el nombre de los hogares o casas de descanso, son el portal a vidas que eligen la pausa y el silencio por sobre la vorágine de una vida urbana que se siente a la distancia, que ilumina el cielo nocturno con su presencia.

    Las casas de la zona están elevadas en pilares, prevenidas por las subidas del agua
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Las casas de la zona están elevadas en pilares, prevenidas por las subidas del agua

    La pintoresca ciudad portuaria de Tigre, a 25 km de la ciudad de Buenos Aires, es la puerta de entrada a un mundo alternativo, donde dominan la fauna y la flora, un territorio de 14.000 km2 de islas y más de 300 ríos y canales interconectados en el que el medio de transporte es 100% acuático y que tiene un estilo de vida único dentro de Argentina.

    A Tigre se puede llegar en menos de una hora de traslado en la línea de ferrocarril urbano Mitre desde la cabecera opuesta, ubicada en Retiro, en pleno centro porteño, un viaje en sí mismo que recorre las principales localidades residenciales de la acaudalada y tradicional zona norte del conurbano bonaerense.

    Lanchas colectivo, el medio de transporte popular típico recorren ríos y canales
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Lanchas colectivo, el medio de transporte popular típico recorren ríos y canales

    A pocos metros de la estación terminal se encuentra el puerto fluvial, desde donde zarpan las inigualables lancha-colectivo, el medio de transporte de pasajeros popular que se introducen en las zonas habitadas del Delta, donde llega a morir el río Paraná, el segundo más extenso de Sudamérica después del Amazonas, que se origina también en Brasil, cruza Paraguay y divide Argentina de Uruguay.

    Una vida sencilla

    Mariano, 51 años, vive en el Delta hace 22 años, a vivir una vida arraigada a los elementos
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Mariano, 51 años, vive en el Delta hace 22 años, a vivir una vida arraigada a los elementos

    "Vine atrás de laburo. De a poco. Me gustó y me conviene más porque tengo más trabajo y me alcanza más la plata acá que en la ciudad. No piso más Buenos Aires, solo voy cada tanto a visitar a mi hija y mis nietos, no más", dijo a Sputnik Mariano, pintor y trabajador de oficios de 51 años, quien se instaló en el Delta hace 22 años, a vivir una vida arraigada a los elementos.

    Mariano vive en Tres Bocas, un puñado de islas conectadas por puentes ubicadas a 35 minutos en lancha desde el puerto de Tigre, en la primera sección del Delta, que cubre 220 km2 dentro del municipio de Tigre y que tiene una población permanente de alrededor de 6.000 habitantes, aunque la temporaria, que tiene casas de fin de semana, duplica este número.

    Los muelles son los portales a una vida más desconectada
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Los muelles son los portales a una vida más desconectada

    Tres Bocas es uno de los poblados de la sección que tiene espíritu de pueblo, con su escuela, su capilla, su zona de casas residenciales y también sus habitantes más humildes, en las áreas más alejadas del muelle de ingreso, más metidas en el corazón del Delta, personas como Mariano, que llegó aquí con nada.

    Cuenta que vino por primera vez a mediados de la década de 1990, como invitado de un compañero de trabajo en un aserradero que era de los pioneros en instalarse en esta zona, cuando todavía había muy poco desarrollo. Les faltaba un cuarto jugador para el truco, el tradicional juego de naipes favorito del cono sur, y después de un tiempo se quedó.

    "Ellos me dieron trabajo y me dieron techo. De a poco empecé alquilando una casa y después me conseguí una casa para mí propia. Cambió muchísimo. Era todo monte acá, no existían casas. Me dijeron 'ahí tenés una casa abandonada, de una pareja que había muerto, andá a limpiarla y limpiá el camino', que estaba lleno de zarzamoras. No había luz, me tiraron un cable de 160 metros", narró.

    Hace poco más de un mes, esa casita se le incendió por un cortocircuito producto de una subida de tensión, pero ya logró reconstruir los cimientos, todo en madera, todo hecho con las manos.

    El edén del conurbano

    Canales internos conectan el interior del archipiélago y los hogares de la zona
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Canales internos conectan el interior del archipiélago y los hogares de la zona

    El estuario del Paraná, uno de los ríos más caudalosos del mundo, forma lo que se denomina delta, debido a su forma triangular, como consecuencia del arrastre de sedimentos, aproximadamente 160 millones de toneladas por año, y desemboca en el Río de la Plata, el más ancho del mundo.

    Originalmente, en la zona vivían poblaciones indígenas autóctonas e influjos guaraníes provenientes de las zonas del noreste argentino y Paraguay. Desde mediados del siglo XIX, a la par de la llegada de inmigrantes europeos a Argentina, las secciones más cercanas a la capital comenzaron a poblarse con personas provenientes de estas tierras, trabajadores agrarios que desarrollaban trabajo manual productivo en arduas condiciones laborales, además de las actividades comerciales propias del Puerto de Frutos de Tigre.

    En las islas hay casas de fin de semana y muchos habitantes locales, de todas las clases sociales
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    En las islas hay casas de fin de semana y muchos habitantes locales, de todas las clases sociales
    Al crecer la población de Tigre, se fundaron abundantes clubes de actividades náuticas y otros deportes. A mediados del siglo XX, comienza a desarrollarse la actividad turística en el Delta. La primera sección de islas, las más accesibles en tiempo y distancia del puerto fluvial, cuenta hoy con una amplia variedad de hospedajes y balnearios sobre el río, con restaurantes y hosterías.

    Existen varias escuelas públicas isleñas, dependientes de la Provincia de Buenos Aires, para los jóvenes que viven en el Delta y en la tierra firme. Lanchas escolares zarpan del puerto de Tigre a la mañana y recogen a alumnos de las diferentes islas para trasladarlos.

    • Sobre el río hay muchas actividades y deportes náuticos, como remo, vela, embarcaciones motorizadas y natación
      Sobre el río hay muchas actividades y deportes náuticos, como remo, vela, embarcaciones motorizadas y natación
      © Sputnik / Francisco Lucotti
    • Balnearios, restaurantes al río, playas públicas abundan en la sección más cercana al puerto de Tigre
      Balnearios, restaurantes al río, playas públicas abundan en la sección más cercana al puerto de Tigre
      © Sputnik / Francisco Lucotti
    • Balnearios, restaurantes al río, playas públicas abundan en la sección más cercana al puerto de Tigre
      Balnearios, restaurantes al río, playas públicas abundan en la sección más cercana al puerto de Tigre
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    • Existen varias escuelas públicas y los alumnos son recogidos por lanchas escolares
      Existen varias escuelas públicas y los alumnos son recogidos por lanchas escolares
      © Sputnik / Francisco Lucotti
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    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Sobre el río hay muchas actividades y deportes náuticos, como remo, vela, embarcaciones motorizadas y natación

    El Delta del Paraná ocupa un amplio territorio semivirgen, de biomas denominados humedales, con un clima similar al tropical, lo que ayuda a la gran proliferación vegetal y animal, amenazadas por los incendios intencionales de 2020, y sus antecedentes en 2008, como consecuencia de la explotación ganadera y la especulación inmobiliaria. Cuenta con tres secciones (Superior, Medio e Inferior) y ocupa parte de las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires.

    En 1992, se creó el parque nacional Pre-Delta, a 5 km de la ciudad de Diamante, en Entre Ríos, con 2.458 hectáreas, y en 2000, la segunda y tercera sección de islas del municipio de San Fernando, en Buenos Aires, fue declarada Reserva de Biósfera Delta del Paraná por la Unesco, con una superficie de 10.500 hectáreas.

    En el tono opuesto, con la entrada en el siglo XXI, comenzaron a crearse en el municipio de Tigre y San Fernando, más cercanos a la mancha urbana, imponentes desarrollos inmobiliarios conectados con el Delta, muchos sobre humedales supuestamente protegidos, destinados a fundar desde cero lo que hoy son ya ciudades dentro de barrios privados VIP.

    Se trata de fortalezas amuralladas con centros comerciales, restaurantes, tiendas y supermercados, edificios corporativos, centros médicos y escuelas privadas, campos y canchas de varios deportes, helipuertos, lagos artificiales, guarderías náuticas para yates de lujo, excentricidades propias de los suburbios exclusivos y excluyentes, con Nordelta como su principal ejemplo, que se han transformado también en las zonas residenciales preferidas por los jerarcas del narcotráfico.

    Etiquetas:
    naturaleza, turismo, ciudades, Río de la Plata, río Paraná, Buenos Aires, Argentina
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