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    En sintonía con otros países, Bolivia comenzará a cobrar un impuesto a quienes tengan más de 4,3 millones de dólares. El viceministro de Política Tributaria, Johnny Morales, explicó a Sputnik cómo fue diseñada la nueva normativa.

    Durante la campaña presidencial del año pasado, el entonces candidato Luis Arce Catacora se había comprometido a crear un impuesto a la riqueza, que ayudaría a aliviar la economía nacional, seriamente dañada por la pandemia de COVID-19. Una vez instalado en la Casa Grande del Pueblo, el presidente trabajó para cumplir su promesa. De manera que en marzo próximo, el Tesoro General del Estado (TGE) comenzará a recibir los recursos abonados por las 150 personas más ricas de Bolivia. 

    Con el Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF), el Gobierno de Arce prevé recaudar 110 millones de bolivianos, lo cual rondaría los 15,5 millones de dólares. Es una cifra modesta, pero se lo cobrará todos los años.

    "Como sucede en cualquier parte del mundo, instaurar un impuesto no es una tarea fácil. Es una tarea que trae debate, trae muchas horas de consenso, muchas horas de explicación, muchas horas de sustento", comentó a Sputnik Johnny Morales, viceministro de Política Tributaria. 

    Así graficó el trabajo del último mes en la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde el oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) tiene mayoría en ambas cámaras. La propuesta del nuevo impuesto solo contó con el rechazo de los legisladores de Creemos, partido del empresario Luis Fernando Camacho, que representa los intereses de grupos agroindustriales y ganaderos del oriente boliviano.

    "Ellos consideraban que no era necesario este impuesto. Más al contrario, afirmaban que deberíamos establecer otros tipos de impuestos para aumentar la base impositiva (es decir, la población que debe pagar) y las tasas impositivas", contó el viceministro. 

    "La bancada de Creemos es la que más presentó oposición a este impuesto. Obviamente, sabemos a quiénes responden, entonces sabíamos que no iban a aceptarlo fácilmente", agregó. 

    Creemos es actualmente el partido más conservador del país. En las elecciones de octubre de 2020, obtuvo el 14% de apoyo. Su nombre hace referencia a la fe cristiana que poseerían sus integrantes, algunos de los cuales (como el mismo Camacho) apoyaron al golpe de Estado contra Evo Morales (2006-2019). Por este motivo el excandidato presidencial está procesado.

    Con el Impuesto a las Grandes Fortunas promulgado el 28 de diciembre pasado, la Cámara Nacional de Comercio (CNC), la Cámara Nacional de Industrias (CNI) y otras entidades sostuvieron que la nueva ley ahuyentará las inversiones, asimismo pronosticaron que habrá fuga de capitales. 

    "Siempre ellos han pensado que es un impuesto que va a desincentivar la inversión, el ahorro. Pero ya en febrero de 2020, cuando nuestro presidente Luis Arce era candidato, hemos manifestado que este impuesto va a recaer sobre aquellas personas que amasen grandes fortunas", comentó Morales. Y aclaró que por "grandes fortunas" se referían a quienes tuvieran más de 4,3 millones de dólares, o 30 millones de pesos bolivianos.

    A quiénes afecta 

    Según el artículo 2 de la nueva ley, "el IGF recae a la propiedad o posesión al 31 de diciembre de cada año, sobre el total o alguno de los siguientes bienes: inmuebles, vehículos automotores terrestres y de navegación aérea o acuática; bienes afectados a actividades de profesiones liberales u oficios".

    El impuesto también recae sobre inversiones de capital y participaciones en sociedades; depósitos en entidades financieras y acreencias de cualquier naturaleza; dinero en efectivo en moneda nacional y/o extranjera; ingresos por seguros; joyas, obras de arte, antigüedades y artículos de colección; así como sobre derechos de propiedad intelectual e industrial. 

    Según el viceministro, solamente 150 personas en Bolivia poseen más de 4,3 millones de dólares. "Estamos hablando del 0, 001% de la población. Es un grupo muy pequeño que estaría sujeto a este impuesto, por el cual podríamos recaudar un poco más de 100 millones de bolivianos". Y destacó que estos datos son estimativos. Recién podrán corroborarlos cuando se empiece a cobrar el impuesto, a partir de marzo próximo. 

    El Gobierno de Arce explicó que esos recursos se destinarán al financiamiento de proyectos sociales, aunque aún no se detalló en qué consistirían. 

    En América Latina varios países aplican impuestos a quienes poseen ciertas sumas, a veces minúsculas, en términos macroeconómicos. "En Bolivia, este impuesto tiene una base imponible comparativamente más alta que otros países. Sin ir más lejos, Uruguay tiene un impuesto a las grandes fortunas, que se cobra a quienes poseen más de 112.000 dólares", comentó Morales. 

    "En Argentina se cobra a partir de los 33.000 dólares (el Impuesto a las Ganancias), imagínate el ámbito de aplicación y los sujetos pasivos que deben abonarlo. En Colombia, que es un país mucho más liberal que el nuestro, se gravan las fortunas a partir de 1,5 millón de dólares", agregó.

    La ley 1357 establece una alícuota del 1,4% para aquellos cuyas riquezas oscilen entre los 30 y los 40 millones de bolivianos (de 4,3 a 5,7 millones de dólares); del 1,9% para quienes tengan entre 40 y 50 millones (de 5,7 millones a 7,2 millones de dólares) y 2,4% para quienes superen ese monto.

    Reducir la economía informal

    La propuesta de la oposición, de acrecentar el universo poblacional que paga impuestos, no es del todo descabellada, considerando que en Bolivia el 73,2% de los empleos se generan en el mercado informal, cuya principal característica es que no rinde tributos al Estado. Morales comentó que tienen un plan para reducir ese porcentaje, uno de los más altos de la región.

    El 28 de diciembre pasado, además del Impuesto a las Grandes Fortunas se aprobó otra medida que pasó desapercibida. Se trata de la ley del Régimen de Reintegro del IVA (Impuesto al Valor Agregado), según el cual se le restituye el 5% de las compras facturadas a aquellas personas que ganen al mes menos de Bs. 9.000 (unos 1.293 dólares).

    "De esta manera, estamos incentivando la compra en aquellos negocios que son formales en Bolivia, porque los negocios informales no van a emitir nota de venta o una factura", dijo Morales. Además, el Gobierno inició una línea de créditos para las empresas productivas informales que están emergiendo y desean regularizar sus actividades. 

    "A partir de este Gobierno del presidente Arce estamos imprimiendo un sistema tributario que sea más progresivo, no regresivo. Es decir, que paguen más los que tienen más y que paguen menos los que tienen menos", afirmó el viceministro de Política Tributaria.

    Morales afirmó que el IGF no fue creado para sacar a Bolivia de la crisis económica: "Queremos construir un sistema tributario que coadyuve en la recaudación, pero que sobre todo contribuya a uno de los pilares de nuestro modelo económico, que es hacer una sociedad más equitativa, donde contribuyan quienes tengan más para redistribuir entre las personas que tengan menos".

    Etiquetas:
    Gobierno de Bolivia, impuesto, crisis económica, economía, Bolivia
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