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    Con el Gobierno del MAS recién asumido, el país se dispone a solucionar el estancamiento económico causado por la pandemia de COVID-19. Además habrá que enfrentar los ataques de sectores golpistas, que pretenden desgastar la presidencia de Arce.

    El año que comienza enfrenta a la población boliviana a dos retos. La consolidación de la recuperación democrática, por un lado, y por otro la realización de la campaña de vacunación más grande en la historia del país. En esos momentos se podrá apreciar la capacidad de negociación del Gobierno de Luis Arce Catacora con una oposición que intentará desgastar su gestión. Por su parte, representantes de organizaciones indígenas contaron a Sputnik que le llevarán sus propuestas y exigencias al presidente, que aún no cumplió dos meses de mandato.

    Pocos extrañarán al 2020, un año en el cual la mayoría de la población mundial tuvo que soportar privaciones, debido a la crisis económica desencadenada por la pandemia de COVID-19. Millones perdieron sus trabajos, o tuvieron que cerrar sus negocios, por no recordar la razonable angustia cotidiana de contagiarse o incluso perder a seres queridos, dadas las falencias de los sistemas de salud globales para contener la expansión del coronavirus.

    Cuando lo más deseable sería tomar un descanso, luego de enfrentar tantas adversidades, la humanidad actualmente pasa por una nueva oleada de contagios, que a nadie permite relajarse en los cuidados para conservar la salud propia y de las familias.

    A pesar de que Bolivia adquirió más de cinco millones de dosis de la vacuna Sputnik V, llegarán recién en marzo, por lo cual los 11 millones de habitantes del país deben cuidarse de la segunda oleada. 

    En Bolivia, además, se suma el hecho de que hace dos meses se recuperó la democracia, luego de pasar 11 meses a la sombra de un Gobierno de facto que dejó 37 muertes, para las cuales se exigirá justicia durante 2021.

    "Me da la impresión de que Bolivia va a vivir una especie de guerra de guerrillas reaccionaria. Esto se dará a partir de la actuación de los medios de comunicación, porque todavía no se ha roto el cerco mediático en el país, y a partir del uso de redes sociales", comentó a Sputnik el presidente del Parlamento Andino, Adolfo Mendoza Leigue. 

    "Esta guerra de guerrillas reaccionaria será impulsada por acciones de colectivos pequeños, los cuales generarán focos de conflictos que permitan horadar la legitimidad del Gobierno de Luis Arce Catacora. Es una táctica más de la estrategia de los golpes blandos", explicó. 

    El ascenso del Estado Plurinacional

    Adolfo Mendoza se recibió de Sociología en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), de Cochabamba, el 1989. Desde entonces trabajó junto a organizaciones indígenas y campesinas, a las cuales asesoró en la redacción de la actual Constitución, aprobada en 2009. En ese instante, Bolivia dejó la forma de República para pasar a ser un Estado Plurinacional, que procura terminar con la marginación de los 36 pueblos indígenas del país.

    En ese mismo año, Mendoza fue elegido senador por el Movimiento Al Socialismo (MAS), cargo que asumió en 2010 y desempeñó hasta 2015.

    En las elecciones del 18 de octubre pasado, cuando el MAS recuperó la presidencia con el 55,1% de votos, Mendoza fue elegido nuevamente legislador, pero esta vez del Parlamento Andino. Es el órgano deliberante conformado en 1979 por la Comunidad Andina de Naciones (CAN), integrada por Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú. 

    Mendoza ya asumió como presidente del Parlamento Andino, el cual solicitó una investigación sobre el caso de supuesto fraude en las elecciones del 20 de octubre de 2019. Con la excusa de que el candidato presidencial Evo Morales (2006-2019) había hecho trampa (lo cual nunca fue demostrado), la oposición intentó justificar un golpe de Estado en su contra.

    Ya recuperada la democracia en el país, durante 2021 le tocará a Arce consolidar su Gobierno.

    Durante los 11 meses del régimen de Jeanine Áñez, el MAS fue sometido a una transformación traumática, pero positiva. Con su líder en el exilio y sus principales cuadros presos o en fuga, el partido tuvo que renovarse. 

    El ingreso de miles de jóvenes oxigenó las estructuras del MAS, que se había burocratizado luego de 14 años en el poder. Asimismo, la huida de decenas de "invitados" y aliados provenientes de antiguos partidos conservadores, le permitió ganar velocidad para reaccionar y tomar decisiones, ya que los objetivos del partido quedaron claramente definidos. 

    Mendoza explicó que durante 2021, el MAS "va a retomar, con bastante discusión y polémica, las propias bases de la construcción del Estado Plurinacional y de la revolución democrática cultural en Bolivia". Y detalló que "lo hará a través de seis ejes. El primero refiere a la construcción propia del Estado Plurinacional y el modelo de democracia". 

    "El segundo eje, trata sobre la discusión en torno a la garantía, protección y defensa de los derechos individuales, así como los colectivos y sociales", comentó. "El tercer eje se refiere a la transformación del funcionamiento de los aparatos del Estado: el Órgano Ejecutivo, Legislativo y Judicial", agregó.

    "El cuarto eje trata sobre el reposicionamiento de la problemática de las autonomías, como parte de la organización territorial del Estado, y el papel de estas en la construcción del Estado Plurinacional", mencionó Mendoza.

    Comentó que el quinto eje implica un debate en torno a los sentidos de la Economía Plural, establecida en la Constitución. "El modelo ahora dirigido por Luis Arce Catacora empuja hacia valorar la defensa de las empresas estratégicas; de la economía estatal ligada con la economía comunitaria y social cooperativa, pero sin dejar de lado el funcionamiento de la economía privada", aclaró el exsenador nacional.

    Y observó que "por el contrario, hay una tendencia a favorecer a la economía privada respecto de estas otras formas. Entonces, el debate sobre la Economía Plural va a estar muy vigente". 

    El sexto eje abarcará un dilema muy fuerte que atravesó los 14 años de gobierno de Morales. ¿Cómo respetar los derechos de la Madre Tierra mientras se explotan recursos naturales de forma no muy amigable con el medio ambiente? La deforestación de selvas para beneficio de la agroindustria del oriente y la explotación minera que contamina ríos y lagos son solamente dos efectos de un modelo de desarrollo que choca con el cuidado de la Pachamama.

    A la vez, el Gobierno de Arce tiene la acuciante necesidad de generar divisas, ya que las Reservas Internacionales Netas (RIN) se evaporaron en gran medida desde 2014, cuando había 15.000 millones de dólares, hasta la fecha, cuando quedan menos de 6.000 millones. 

    "Hay tres elementos allí que destacan. El primero es ¿qué se puede hacer con los recursos naturales estratégicos, como es el caso del petróleo, el gas, sobre todo el litio? El segundo elemento implica analizar cómo efectuamos la transición del extractivismo hacia un nuevo patrón de acumulación", explicó Mendoza.

    "El tercer elemento analiza cómo mitigar los efectos de la crisis múltiple y la explotación de los recursos naturales sobre los diversos sistemas de vida. Cómo encontrar un equilibrio entre los distintos sistemas de vida que conforman a la Madre Tierra", dijo Mendoza. Y agregó que se buscará respuestas para estos seis ejes de debate en el transcurso de los próximos dos años. 

    Indígenas en la pandemia

    Juana Bejarano Balcázar es presidenta del Territorio Indígena Mojeño Ignaciano (TIMI), que reclama la titulación de 269.116 hectáreas en el departamento amazónico de Beni. Para ella, como para todos los líderes de la región, el 2020 se fue en atender a las necesidades de las comunidades de su pueblo, afectadas por la pandemia y por el estancamiento económico que causó.

    La dirigenta comentó que "la enfermedad del COVID nos ha cortado nuestra agenda que teníamos planificada. Pero hemos coordinado con algunas instituciones de afuera, así nos han llegado medicamentos que hemos hecho llegar a las comunidades".

    Ante la activación de la segunda ola de contagios en el país, en las comunidades indígenas harán lo mismo que durante la primera: recurrir a las hierbas disponibles en la selva para mitigar los dolores que ocasiona el virus. 

    "Ya sabemos cómo sobrellevar esta enfermedad. Entonces lo único que nos queda nomás es seguir incentivando que las familias utilicen los remedios caseros, las hierbas medicinales", dijo Bejarano. Ya no esperan apoyo del Estado, que estuvo ausente durante el Gobierno de Áñez, aseguró.

    Tomás Candia, presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), ofreció un panorama similar: "Nos ha venido golpeando el tema del COVID. Pero gracias al trabajo que hemos realizado con la COICA (Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica) hemos podido llegar a diferentes pueblos con más de 100 toneladas de alimentos y medicamentos. Pero no es suficiente, todavía falta", comentó el líder del pueblo chiquitano. 

    Ambos dirigentes comentaron que aún no tuvieron contacto con el Gobierno de Arce, para avanzar en el tratamiento de las demandas de los pueblos indígenas. "Al movimiento indígena poco y nada ha ido el presidente. Más se está abocando a los empresarios y ganaderos", manifestó Bejarano. Candia, por su parte, comentó que en enero le enviarán una carta para pedirle una reunión.

    El 2021 depara otra tarea para las organizaciones indígenas. Las elecciones subnacional del 7 de marzo próximo definirán una nueva configuración del mapa político en departamentos, municipios, también en los territorios comunitarios, que pueden presentar sus propios candidatos sin necesidad de afiliarse a algún partido político. 

    Aunque las reglas de juego los benefician, Candia comentó que el talón de Aquiles está en la falta de financiamiento que tienen las organizaciones indígenas para ejecutar una campaña política, en comparación con los partidos tradicionales que mueven cientos de miles de dólares.

    "Dios quiera que este año se pueda avanzar con una ley especial para la participación en las elecciones de los pueblos indígenas. Porque no queremos escaños nacionales que vayan prendidos de algún partido político. Queremos ir directo con nuestra bancada como movimiento indígena", dijo el presidente de la CIDOB.
    Etiquetas:
    crisis económica, economía, política, pueblos indígenas, democracia, Luis Arce, Gobierno de Bolivia, Movimiento Al Socialismo (MAS), Bolivia
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