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    MONTEVIDEO (Sputnik) — La pandemia de COVID-19 dejó familias separadas por la frontera entre Uruguay y Argentina, que se preparan para recibir el Año Nuevo a distancia mientras esperan una respuesta de los respectivos gobiernos para volver a reunirse, dijeron a Sputnik integrantes del grupo ParejasUyArg.

    "Nosotros pedimos la reunificación, el derecho a estar juntos, pero no recibimos respuestas; hemos tratado de comunicarnos con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, pero no nos dan más citas y no sabemos qué hacer", dijo a esta agencia Ornella Perrone, una uruguaya de 39 años cuya pareja, Pablo Corredera, se encuentra en Buenos Aires.

    Ornella es una de las integrantes de ParejasUyArg, una agrupación que tiene presencia en las redes y que reúne a personas de ambos países que quedaron separadas por la pandemia y que desde hace meses realizan trámites con el objetivo de reencontrarse.

    "Yo soy madre soltera, con Pablo empezamos nuestra relación cuando estaba embarazada y para mi hijo es la figura paterna, mi chiquito no entiende por qué no puede estar junto a él cuando antes lo veía todos los fines de semana", explicó.

    Con tres años de relación, el tiempo no es suficiente para Ornella y Pablo, ya que la legislación vigente establece que deben tener cinco años de concubinato o hijos menores de edad a cargo para poder proceder a la reunificación.

    Burocracia

    En agosto, los representantes de ParejasUyArg fueron recibidos por la vicecanciller uruguaya Carolina Ache y por el director general de Secretaría de la cartera, Diego Escuder, quienes les sugirieron armar grupos para hacer el reclamo y presentar documentos notariales donde certificaran el tiempo de la relación, además de pasar el tema a la Dirección Nacional de Migración.

    Allí fueron recibidos por las autoridades, que según Ornella les dijeron que no aplicaban para ninguna de las excepciones del decreto 104/20.

    Dicho decreto, promulgado el 24 de marzo de 2020 a razón de la declaración de emergencia sanitaria, autoriza el ingreso a Uruguay "únicamente a los ciudadanos uruguayos y extranjeros residentes provenientes del exterior".

    Para las familias, las únicas excepciones son las "situaciones debidamente justificadas de reunificación (con padres, cónyuges, concubinos, hijos solteros menores o mayores con discapacidad)".

    Con esta respuesta, los integrantes del grupo se dirigieron a la Presidencia de la República, donde se les respondió que el tema estaba en la órbita del Ministerio de Relaciones Exteriores.

    Entonces volvieron, pidieron otra entrevista, pero aún no han sido recibidos.

    Turistas

    Gabriela D'Amigo es argentina, vive en Buenos Aires y tiene 28 años; y su pareja, Daniel Montero, de 27 años, vive en la ciudad uruguaya de Carmelo (sur).

    El 8 de marzo fue el último día que se vieron, porque la pandemia los dejó aislados en sus respectivos países, esperando una respuesta gubernamental que les permitiera reunirse.

    "Nos turnábamos para vernos los fines de semana; nos íbamos a comprometer en enero para planear nuestro casamiento, pero todo quedó truncado", dijo Gabriela a Sputnik.

    En octubre, Argentina permitió las visas humanitarias y en noviembre reactivó el turismo, pero eso no permite la reunificación.

    "Los que quieren venir a Argentina a hacer turismo pueden hacerlo, pero nosotros no podemos ir y lo que queremos es vivir juntos allá; nos derivan a nuestros consulados y allí nadie nos da respuesta; lo que pedimos no es hacer turismo sino quedarnos con nuestras parejas", señaló.

    Lo mismo le ocurre a la argentina María Cristina Ostinelli, que con sus 74 años quedó separada de su pareja, el uruguayo Héctor D'Leone, de 76 años, porque ella no puede ingresar a Uruguay.

    María Cristina vive en La Plata y Héctor en Montevideo, y desde hace dos años conviven pasando un tiempo en cada país, porque cada uno tiene sus hijos y sus nietos y no quieren desarraigarse del todo.

    Sin embargo, la pandemia cambió esa realidad y ahora solo se contactan por videollamadas.

    "Pasamos horas conectados, tomando mate y desayunando juntos, pero no es lo mismo; somos grandes, nos encontramos en una etapa otoñal de nuestras vidas y quisimos establecer esta relación tan hermosa pero no esperábamos la pandemia", dijo María Cristina.

    Para que Héctor pueda cruzar, necesita hacerse el hisopado con 72 horas de anticipación, firmar una declaración jurada, mantener una cuarentena de 14 días y aun así, entrar como turista.

    Mientras esperan la respuesta del Gobierno uruguayo para que María Cristina pueda visitarlo, se preparan a verse en verano, para "compartir un mate, una película, un almuerzo", las cosas que hacen las parejas que no se han visto separadas por la pandemia.

    Etiquetas:
    Argentina, Uruguay, Río de la Plata
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