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    Repasamos el 2020, el año que lo cambió todo (87)
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    LIMA (Sputnik) — Para sortear los efectos económicos de la pandemia, Perú invirtió 20 puntos de su Producto Interno Bruto (PIB) en 2020; sin embargo, aún con un plan tan ambicioso, la recuperación económica del país para el 2021 es incierta.

    Más allá de los anuncios del sector Salud, queda claro que el COVID-19 va a seguir marcando la pauta en Perú y en el resto del mundo el año próximo.

    Por otro lado, 2021 es año electoral y, tal como está la inestable política peruana, casi nada se puede decir sobre quién tomará el poder en julio próximo, cuando asuma un nuevo Ejecutivo y Legislativo.

    Rodolfo Rojas es analista político financiero y consultor en la firma Sequoia Political Advisory. En conversación con Sputnik, sostuvo que ambos factores (pandemia y elecciones) no están en manos del actual Gobierno, lo que hace que el panorama sobre la reactivación económica ahonde en su incertidumbre.

    "La recuperación económica depende de variables que no están en manos del Gobierno. La primera es la vacuna. Mientras los peruanos no estén vacunados, y se calcula que para que haya una población inmunizada se debería vacunar al 70%, algo que nos puede tomar un año, la probabilidad de una segunda o tercera ola está ahí, y eso, como sabemos, es una amenaza a la economía. La segunda son las elecciones", afirma el especialista.

    ¿Qué nuevo gobierno?

    En la segunda variable hay que entender el momento político y social por el que atraviesa Perú. En ese sentido, Rojas sostiene que las elecciones de 2021 se asemejan a las de 1990, cuando el país cambió de un modelo de corte estatista a otro de libre mercado o neoliberal.

    Protestas en Lima, Perú
    © REUTERS / Sebastian Castaneda
    Considerando que la pandemia llegó para poner en evidencia las carencias y brechas sociales de un modelo actual que, sostiene Rojas, "está liquidado", todo indica que ha llegado el momento de plantear un cambio en él, pero como no se sabe quién tomará el mando en un país con una ciudadanía gravemente divorciada de su clase política, es difícil ver "por dónde vendrán los tiros".

    "De cara a las elecciones hay quienes buscan la continuidad del modelo, que me parece que son los menos; hay quienes creen que el modelo debe hacer ciertas concesiones a la población, como crear una red de apoyo social que tenga que ver con salud y una jubilación digna para todos; y hay un tercer grupo que busca un modelo que a Perú le ha fallado en el pasado, hablo de la izquierda estatista y reaccionaria", explica el analista.

    En ese escenario, no solo es notoria la orfandad de propuestas en los candidatos presidenciales actuales que recojan el reclamo popular y lo transformen en una "narrativa alternativa al modelo"; sino que el actual Gobierno, que asumió en noviembre, no solo es transitorio sino también inestable dentro de sus pugnas con el Congreso, lo que redunda en lo poco que puede hacer por la reactivación en cuanto a medidas que tengan continuidad en la Administración que tome el poder en julio.

    Inversiones lejanas

    Por otro lado, a decir del experto, existen dos motores principales para reactivar la economía: la inversión privada y la inversión pública. En cuanto a la inversión privada, el descrédito de la élite empresarial causada principalmente por el caso Lava Jato ha hecho que "el sector privado sea visto como un enemigo" para la ciudadanía.

    Esto finalmente desestimula al inversionista, pero también lo hace la honda inestabilidad política de un país que en 2020 llegó a tener tres presidentes en el poder.

    El riesgo-país de Perú se ha elevado mucho luego de la crisis política y social del año que se va.

    El Gobierno de Martín Vizcarra (2018-2020) anunció grandes planes de inversión pública en proyectos de asociación público-privada para reactivar la economía, pero Perú está viviendo un lamentable estado de desconfianza general que ha hecho que todo inversionista se lo piense dos veces antes de apostar por llevar su capital al país.

    "El sistema de inversión pública funciona mal. La inversión pública está siendo acosada por la Contraloría porque dentro de esta idea de que 'todos son corruptos', hay gente honesta que aún quiere invertir, pero la Contraloría se ha subido a la ola de quien investiga todo y denuncia a todos. Así, nadie quiere jugarse la cabeza por una obra", indica el analista.

    Finalmente, Perú tiene una tasa muy elevada de empleo informal.

    Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, esta llegó al 75,2% para el tercer trimestre del presente año.

    Rojas estima que, aún con todas sus características negativas, es un sector que, por falta de fiscalización, ya está funcionando al 100% luego del golpe de la pandemia.

    Sin embargo, un rebrote del virus haría que este vuelva al paro enseguida. Nada es seguro.

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    elecciones presidenciales, pandemia de coronavirus, coronavirus en América Latina, crisis económica, economía, Perú
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