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    MONTEVIDEO (Sputnik) — Uruguay, considerado ejemplo mundial por el control de contagios de COVID-19 en los primeros nueve meses de la pandemia, ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos días, que es atribuido por parte de la población a un relajamiento en las medidas de distanciamiento social.

    "Nos descuidamos todos con las medidas de distanciamiento. Fuimos bajando la guardia y aunque ahora se tomaron más medidas, el estar bastante relajados nos llevó a aumentar los contagios", dijo a Sputnik Estefanía González, una médica residente de 28 años que se contagió en su lugar de trabajo.

    Estefanía contó que, en la institución médica donde se desempeña, el sector emergencia se mantenía cerrado hasta que una cardióloga que estaba enferma contagió a otros médicos y enfermeros que estaban en contacto directo con ella.

    En ese sentido, consideró que "el tiempo de exposición aumenta las posibilidades de contagio", pese a lo cual "el principal problema es que no se toma conciencia. Ahora donde trabajamos abrieron ventanas, compraron purificadores de aire y nos dieron tapabocas triples, pero hasta que no hubo contagiados, no se tomaron medidas".

    En esta línea, el investigador uruguayo Gonzalo Moratorio, que se transformó en el único latinoamericano en integrar la lista de los 10 científicos del mundo más destacados por la revista especializada Nature por haber desarrollado un test rápido para el control del COVID-19, advirtió que es necesario que la población cambie la actitud para "dar vuelta esta situación".

    "En tiempos en que debatimos, discutimos y esperamos medidas mágicas, es importante resaltar que la principal medida está en reducir los contactos, usar las mascarillas, lavarnos las manos, desinfectarnos con alcohol en gel", dijo en un video publicado en la cuenta de Twitter del instituto Pasteur de Montevideo, donde encabeza el grupo científico que integra el Laboratorio de Evolución Experimental.

    Medidas urgentes

    Ante el aumento de casos, el Gobierno resolvió adoptar nuevas medidas, que incluyen una nueva ley que limita el derecho a reunión votada la semana pasada por el Parlamento.

    Además, se limitaron las reuniones privadas a 10 personas por grupo, se redujo al 50% el aforo del transporte interdepartamental, se suspendió el ingreso al país hasta el 10 de enero de 2021, así como los espectáculos públicos, se adelantaron las licencias al personal de la Administración Pública y se exigió el cumplimiento del teletrabajo en ese sector.

    "Era necesario tomar más medidas, porque la realidad es que la gente dejó de cumplir con la recomendación de no salir y ahora circula normalmente. Hasta que no les pase a ellos que se contagien, no van a parar", dijo a Sputnik Daniel Cerrutti, un estudiante de Medicina de 33 años.

    Desde su punto de vista, "la gente salió a exponerse más porque se superó la tolerancia emocional que tenían para estar encerrados. Hay que volver a la cuarentena y hacerla obligatoria. Cabía esperar que ocurriera esto cuando todo el mundo empezó a salir a la calle y ahora la situación es muy grave".

    Percepción equivocada

    "La pandemia es lo que estamos viviendo ahora en Uruguay", dijo a esta agencia el infectólogo Álvaro Galiana, médico consultor del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), que trabaja con la Presidencia de la República, para quien esto se explica a partir de una actividad ciudadana creciente, derivada de "la percepción" de que el país estaba bien.

    Desde su punto de vista, "la alta circulación de gente, la falta de percepción de la gravedad de la situación, el cansancio provocado por el aislamiento, la sensación en los adultos jóvenes de que no les va a pasar nada, fueron factores que actuaron como nafta a la que se le acerca un fósforo".

    Valentina Saizar es una psicóloga de 36 años que cree que hay dos factores que se combinaron para hacer crecer las cifras: el descuido de la gente y el aumento de los hisopados.

    "Obviamente la gente perdió el miedo y se descuidó, pero por otro lado hay más controles porque hay más casos y eso incide en los números. Me parece que hay que exhortar a la población a que se cuide más, poner más flotas de ómnibus para que la gente no ande amontonada", dijo a Sputnik.

    Con una mirada profesional, indicó que "lo más grave son las consecuencias psicológicas que esto va a traer. Para la psiquis de los niños y adolescentes, el contacto físico es fundamental y sería razonable destinar más recursos humanos, materiales de limpieza y de higiene para las escuelas, pero no limitarles el horario y el intercambio".

    En las últimas semanas, los contagios han aumentado en forma considerable en Uruguay, que ya lleva 13.477 positivos desde que comenzó la pandemia en marzo.

    Más del 30% del total de muertes (42) se registraron en los primeros 20 días de diciembre, mes en el que también se superaron récords de casos positivos.

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