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    Cuando culmina la primera semana de diciembre, se celebra en Colombia el emblemático Día de las Velitas. Se trata de una fiesta pagana y popular para celebrar la concepción mágica de Cristo; se toma las calles de forma masiva, y ni la pandemia ha podido romper la tradición. Sputnik entrevistó a jerarcas católicos sobre su origen ¿nórdico?

    Colombia es un país esencialmente católico que le rinde culto a las festividades religiosas, a tal punto que hacen parte de su calendario como días feriados. Y una de esas celebraciones, tal vez la más auténtica que se realiza en el país, es la noche de las velitas. Cada 7 de diciembre, las familias se reúnen en las ventanas o los pórticos de sus casas en las ciudades a encender velas y faroles, especialmente para recordar a sus muertos y para desearle fortuna a sus familiares. En algunas áreas rurales también se celebra, pero con hogueras o fogatas. 

    La ceremonia tiene un trasfondo religioso, no muy conocido, pero sí muy practicado. Este 2020, las calles de Bogotá y Medellín, por ejemplo, se llenaron de familias enteras. En las redes sociales el hashtag #DiaDeLasVelitas fue tendencia todo el día. Y es que la tradición marca socialmente el inicio de las festividades decembrinas

    El 7 de diciembre es cuando las ciudades encienden el alumbrado público, la pólvora y fuegos pirotécnicos se toman las noches —pese a las prohibiciones de compra y venta—, y muchas familias adornan sus casas con árboles de navidad, pesebres con el nacimiento de Jesucristo, luces y arreglos de colores rojos con verde. 

    A partir de este día, las rutinas de los colombianos se transforman. Mientras familiares y amigos se reúnen en las noches, otros se toman las calles y parques para ver el alumbrado público que, en ciudades como Medellín, constituyen una elaboradísima y costosa puesta en escena visitada por cientos de habitantes y visitantes de la segunda urbe más grande de Colombia. En síntesis, el día de las velitas, o más exactamente la noche de las velitas, marca el inicio de la época del año más familiar y más celebrada.

    Día de las velitas: ¿cómo y qué se celebra?

    Habitantes del barrio Parkway de Bogotá celebraron el día de las velitas
    © Sputnik / Alfredo Molano Jimeno
    Habitantes del barrio Parkway de Bogotá celebraron el día de las velitas

    Tras las velitas viene otra tradición exclusivamente latinoamericana, para decir más: solo celebrada en Colombia, Venezuela y Ecuador: las novenas de navidad. Una reunión social en la que familias y amigos se encuentran para cantar, rezar, comer y beber. Se inician el 16 de diciembre y van hasta el 23. Cada noche se rememora un evento determinado en la cuenta regresiva del nacimiento de Jesús, según la tradición católica. 

    En diálogo con Sputnik, el sacerdote jesuita Alejandro Angulo explicó que el día o noche de las velitas es una tradición popular católica típica de Colombia. Es decir, no constituye un rito universal del catolicismo, sino que ha sido especialmente cultivada en regiones como Antioquia y el altiplano de Cundinamarca y Boyacá, en el centro del país. En las zonas rurales, donde la conexión eléctrica sigue siendo un lujo, las velas son la fuente de energía, por lo que no se malgastan de forma masiva en esta celebración. 

    "El 8 de diciembre la Iglesia católica conmemora la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Se trata del mito católico en que la virgen concibió a su hijo Jesús Cristo sin que interviniera varón alguno. Tuvo un hijo que los cristianos llamamos Jesús. Es una fiesta muy española que encontró arraigo en Colombia. En la colonia antioqueña, a la víspera de la fiesta de la inmaculada prendían velas en las ventanas y los jardines. Es la víspera de la celebración de la fiesta católica", aclaró el sacerdote. 

    Angulo enfatiza que "es una tradición popular y doméstica. No la celebra la Iglesia, pero sí se difundió en las parroquias antioqueñas. Con esto las familias se van preparando para la navidad". 

    "El mito sostiene que la concepción fue milagrosa, el nacimiento fue milagroso, y la resurrección también fue mágica. Se celebra todo el ciclo de la vida de Jesús con la liturgia católica presentada a través de distintas fiestas. Y es importante porque constituye el mito fundador de Cristo", completó.

    Un mito sincrético

    La noche de las velitas es una tradición popular religiosa que no es aceptada oficialmente por la Iglesia Católica
    © Sputnik / Alfredo Molano Jimeno
    La noche de las velitas es una tradición popular religiosa que no es aceptada oficialmente por la Iglesia Católica

    De otro lado, Darío Echeverri González, párroco de la Basílica Menor del Voto Nacional, en Bogotá, explicó a Sputnik que la noche de las velitas es una festividad sincrética que toma elementos de la tradición nórdica, como el día de la luz, y de la católica española, el día de la inmaculada concepción. Echeverri coincide con Angulo en que no es una costumbre universal en la Iglesia y que es en la cultura paisa (referente a lo que es de Antioquia, Medellín y Eje Cafetero) donde adquirió más arraigo como tradición. 

    "Es una fiesta muy centrada en la realidad y espiritualidad colombiana, tiene raíces muy bonitas. En los países nórdicos se celebra un día especial de la luz. Y en esa evangelización católica se da un proceso de inculturación de esa celebración con un tinte religioso. Esta tradición también coincide con la celebración de la luz en los países románicos, como culto a la diosa griega Eos. Es una inculturación de unas fiestas paganas con el sol y la luz que significan para nosotros los cristianos la Virgen María", señala Echeverri.

    El párroco agrega sobre la particular fiesta: "Al celebrar esas fiestas, 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, se le está dando un tinte como el que tenía en esos países nórdicos y en los países románicos. Para nosotros los cristianos la Virgen María es una estrella, y esa es la traslación que se hace. Esa es la celebración de la noche de las velitas. No se celebra en toda Colombia es más una tradición de la cultura paisa; y en Cundinamarca y Boyacá se hace con grandes fogatas".

    Del mito al rito

    • Conmemoración de las 14 personas que murieron los 9, 10 y 11 de septiembre  en los choques entre manifestantes y Fuerza Pública
      Conmemoración de las 14 personas que murieron los 9, 10 y 11 de septiembre en los choques entre manifestantes y Fuerza Pública
      © Sputnik / Alfredo Molano Jimeno
    • La noche de las velitas se celebra principalmente en las capitales de Colombia y los centros urbanos
      La noche de las velitas se celebra principalmente en las capitales de Colombia y los centros urbanos
      © Sputnik / Alfredo Molano Jimeno
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    © Sputnik / Alfredo Molano Jimeno
    Conmemoración de las 14 personas que murieron los 9, 10 y 11 de septiembre en los choques entre manifestantes y Fuerza Pública

    Pero como muchos mitos, la celebración del día de las velitas se hizo rito. Y fue el 8 de diciembre de 1854, cuando el papa Pío IX proclamó la bula Ineffabilis Deus, que se estableció el día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Ese día, dice la tradición católica, cientos de personas salieron a las calles y encendieron velas para celebrar la decisión.

    En el sermón el pontífice expresó: "Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, salvador del género humano, ha sido revelada por dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles". Además, señaló entonces Pío IX que esta decisión no puede ser revertida por ningún otro papa.

    Es así, como el día de las velitas alcanza un profundo arraigo popular en un país que, como Colombia, vive sus fiestas decembrinas de manera extensa y particular. Para ellas existe un tipo de música y de comida que sólo se consume en esta época del año, la cotidianidad se trastoca y las familias se reúnen a diario a conmemorar el fin de año. 

    Por otro lado, lo que debería ser una linda celebración con la noche de las velitas, en 2020 se la ha vivido sin mucha cautela, en medio de la pandemia de COVID-19 que ha dejado en Colombia al menos 38.000 muertos hasta la fecha. Además, el uso masivo de la pólvora suele medirse en el trágico número de personas quemadas. Este año, el Ministerio de Salud registró 45 casos, 16 de ellos de menores de edad. Un saldo menor en número pero que deja ver falencias en la política pública de prevención en el uso indiscriminado de pólvora.

    Etiquetas:
    sincretismo, Iglesia católica, costumbres, Fin de Año, Navidad, religión, celebraciones, celebración, Colombia
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