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    Solo dos semanas después de la muerte de Diego Maradona, el fútbol argentino llora la muerte de Alejandro Sabella, el último entrenador en llevar al país a una final del Mundo en Brasil 2014. Se ganó el cariño de los argentinos por priorizar lo "colectivo" y ser el que mejor aprovechó a Lionel Messi. Aun así, no pudo volver a dirigir luego de 2014.

    Cuando todavía intenta asimilar la muerte de su máximo ídolo, Diego Armando Maradona, el fútbol argentino tiene que despedir a otra figura que supo llevar a la camiseta albiceleste a lo más alto: Alejandro Sabella, entrenador de la Selección Argentina en la Copa del Mundo de 2014, falleció el 8 de diciembre producto de complicaciones tras una afección cardíaca.

    Sabella había sido hospitalizado el 27 de noviembre, dos días después de la muerte de Maradona. Según indicaron en su momento medios argentinos, la noticia impactó profundamente en el ánimo del entrenador, de 66 años, y agudizó las dificultades respiratorias que padecía. Su estado de salud tuvo altibajos en los días siguientes pero no presentó la mejoría esperada por los médicos y, finalmente, dejó de existir a menos de dos semanas de haber sido internado.

    El "profesor", como le decían en Argentina, había comenzado su carrera deportiva como futbolista en 1970 en River Plate, uno de los grandes del fútbol argentino. Desde sus inicios se destacó como un mediocampista ofensivo, a la manera del tradicional número 10 del fútbol sudamericano.

    Tras un paso de tres años por el fútbol inglés, regresó al fútbol argentino para recalar en Estudiantes de La Plata, el equipo con el que más se identificaría. Con el club platense conquistó los torneos de 1982 y 1983, formando parte de un destacado plantel dirigido por Carlos Salvador Bilardo, otro nombre ilustre del fútbol argentino.

    Casi contemporáneo que Maradona, aunque un poco mayor, Sabella vio frustrado su sueño de calzarse la número 10 en la Copa Mundial de 1986, la que finalmente ganaría Argentina. El entrenador de esa selección fue el propio Bilardo, que ya lo conocía de Estudiantes, finalmente lo dejó fuera de la convocatoria final para llevar a otros mediocampistas ofensivos, entre los que destacaba el propio Maradona.

    Su carrera como futbolista culminó en 1989 y poco después inició su vida como entrenador. En realidad, pasó los primeros 20 años de su carrera como asistente técnico de Daniel Alberto Passarella, que por esos años entrenó al Parma italiano, al Corinthians de Brasil, al Monterrey mexicano, al River Plate argentino y a las selecciones de Argentina y de Uruguay.

    La vida de Sabella como entrenador principal recién llegaría en 2009, cuando asumió la conducción de Estudiantes de La Plata, el club en el que había brillado como futbolista. Ese mismo año su equipo obtuvo la Copa Libertadores de América, el máximo torneo de clubes de Sudamérica. Disputó la final del Mundial de Clubes con Barcelona pero cayó derrotado por los catalanes. Al año siguiente, Estudiantes logró el torneo del fútbol argentino, consolidándose nuevamente como uno de los equipos más relevantes del fútbol argentino.

    Su desafío más importante llegó en 2011, cuando fue convocado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para dirigir al representativo nacional y reencauzar a la albiceleste tras el fracaso de la Copa América de 2011, ganada por Uruguay en tierras argentinas. Sabella apostó por un esquema ofensivo, aprovechando la presencia de Lionel Messi, Ángel di María, Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín.

    Así logró culminar las eliminatorias para Brasil 2014 en el primer lugar, algo que Argentina no conseguía desde las clasificatorias para Corea y Japón 2002. Ya en la Copa del Mundo de Brasil, planteó un sistema más balanceado en el que el mediocampista Javier Mascherano fue estandarte.

    Con la eficacia como bandera —sus victorias siempre fueron por un gol de diferencia—, el equipo dirigido por Sabella alcanzó la final del torneo, que disputó con Alemania. El gol de Mario Götze en el tiempo extra frustró el sueño de la tercera Copa del Mundo para los argentinos pero hizo que Sabella se ganara el cariño de los fanáticos del fútbol del país.

    Fue la cúspide de su carrera pero no pudo disfrutarlo. De hecho, aquella final del mundo fue el último partido dirigido por Sabella. Tras el Mundial se tomó un descanso y, algunos meses después, se enteró de que padecía cáncer de laringe. Se dedicó a combatirlo y pudo mantenerlo a raya pero desde entonces prefirió alejarse preventivamente de las canchas.

    "No creo que pueda darle el 100% que uno les pide a sus jugadores. El día a día es demasiado exigente así que me parece que, si estoy bien, debería esperar un tiempito más para volver a pensarlo", declaró en febrero de 2020 a Radio La Red de Argentina.

    Aquella gesta de 2014 también dejó frases memorables como "el equipo es el otro", palabras con las que el entrenador intentó emular el "la patria es el otro" utilizado por Cristina Fernández de Kirchner durante su carrera. Sabella usó esas palabras cuando la entonces presidenta recibió al plantel vicecampeón luego del Mundial de Brasil y, en su tradicional tono sobrio, dejó en claro sus convicciones filosóficas: "Hablar del grupo significa hablar de construcciones colectivas".

    Otras de las particularidades de Sabella es que es considerado por la prensa deportiva de Argentina como el entrenador argentino que mejor aprovechó a Messi en el equipo, algo que no todos los entrenadores pudieron hacer. De hecho, el propio astro del fútbol argentino reconoció que el paso de Sabella por la albiceleste fue la etapa que más disfrutó en la Selección Argentina.

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