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    Elecciones parlamentarias en Venezuela (2020) (221)
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    Mauricio Rodríguez Gelfenstein ofrece a Sputnik la primera entrevista desde que fue nombrado encargado de negocios de Venezuela en España a finales de septiembre. Las elecciones legislativas del 6D, el bloqueo que sufre el país y la voluntad de mejorar las relaciones con España centraron la conversación.

    Mauricio Rodríguez Gelfenstein (Caracas, 1967) es un periodista venezolano que durante la presidencia de Hugo Chávez ocupó varios cargos en su gabinete. Entre ellos, ministro de Comunicación en 2010 y presidente de las televisoras estatales Vive Tv y Venezolana de Televisión.

    En España ha sido ministro consejero de la misión diplomática venezolana, cónsul en Madrid y ahora encargado de negocios ad hoc.

    A pocos días de las elecciones legislativas del 6 de diciembre, Rodríguez Gelfenstein recibe al equipo de Sputnik en la Embajada de Venezuela en España.

    —España y Venezuela ya no tienen embajadores, sino encargados de negocios. ¿Cree que en algún momento se mejoren las relaciones y ambos países retomen a sus embajadores?

    —Venezuela tiene toda la disposición de que eso sea así. Las instrucciones que yo traigo es mantener las mejores relaciones con España porque en Venezuela hay muchos españoles y en España hay muchos venezolanos.

    Nosotros venimos con esa plena disposición de dialogar, de conversar y de normalizar las relaciones. Hay dos opciones: o se normalizan o se empeoran las relaciones, y la disposición de Venezuela es de normalizarlas, mejorarlas cada día y eso debería llevar, en algún momento, a elevar las relaciones nuevamente al plano de embajadores. ¿Cuánto tiempo tomará eso? El tiempo que España considere, lo que ellos necesiten, y mientras tanto, Venezuela seguirá avanzando. En menos de una semana habrá unas elecciones en Venezuela que va a modificar la existencia de uno de los poderes del Estado, como lo es la Asamblea Nacional, que ha sido el argumento de algunos para desconocer las decisiones que se han tomado en Venezuela, incluyendo el nombramiento de embajadores en algunas partes del mundo. Entonces sí creo que las relaciones se normalizarán en algún momento.

    —España y otros países de Europa siguen reconociendo a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. ¿Por qué cree que se mantienen en esta postura?

    —Lo que pasa es que ese reconocimiento es más de palabra que en los hechos, además lo ha dicho el señor Josep Borrell en varias ocasiones. ¿En la práctica con quién se relacionan los gobiernos europeos?, ¿a quién le solicitaron el reconocimiento del nuevo encargado de negocios de España en Venezuela? Al Gobierno de Nicolás Maduro.

    ​Por lo tanto, en términos objetivos, el único gobierno que hay en Venezuela es el que encabeza el presidente Nicolás Maduro. Por ahora, y según lo que uno escucha y se comenta en algunos lugares, el problema es cómo salir de ese enredo en el que se metieron en el año 2019.

    —Acaba de reunirse con parlamentarios españoles en el Congreso de los Diputados. ¿Con quién se reunió?, ¿de qué hablaron?

    —Fue un acercamiento con algunos diputados que son miembros de la Comisión de Asuntos Exteriores del parlamento español, y con otros diputados que simplemente plantean la necesidad de reconstruir los lazos entre los dos países, la disposición que tienen de contribuir a ampliar la relación y facilitar el diálogo entre los dos países.

    Nosotros ahí planteamos que en Venezuela habrá una elección el 6 de diciembre, algunos dirán una cosa, otros dirán otra, pero el hecho concreto, como lo decía Josep Borrell, y es que habrá elecciones y habrá un nuevo parlamento. Entonces hablábamos sobre eso. También les llevamos información sobre los daños que está causando el bloqueo contra Venezuela, eso que llaman sanciones. Lo que establece el Derecho Internacional sobre ese concepto de sanciones es que para tengan legalidad solo lo puede aplicar el Consejo de Seguridad, pero no hay ninguna resolución del Consejo de Seguridad que permita la utilización de sanciones contra Venezuela. Por lo tanto, son medidas coercitivas unilaterales que toma Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y algunos países de América Latina, contra Venezuela, que son violatorias del Derecho Internacional y que están trayendo mucho dolor y pobreza en Venezuela.

    —El 6D se realizará una elección legislativa para elegir a los parlamentarios durante los próximos 5 años. Una parte de la oposición, específicamente la nucleada alrededor de Leopoldo López y Juan Guaidó, no va a participar porque lo consideran un "fraude". ¿Creen que esa abstención de la oposición podría restarles legitimidad a estos comicios?

    —La decisión de ese sector que ha decidido no participar no es nueva. Siempre participan a regañadientes y, cuando lo han hecho, muchas veces ha sido para desconocer los resultados. Por lo tanto, su participación generalmente suele ser medio tramposa, o bastante tramposa, diría yo.

    No creo, en la perspectiva de las leyes nacionales de Venezuela, que le pueda restar legalidad ni legitimidad a un resultado electoral el hecho de que no participe un sector al que no le da la gana de participar, que tiene todas las garantías constitucionales para participar, pero que han decidido no hacerlo porque son un artefacto para el cambio de Gobierno que impuso Estados Unidos.

    Ellos se han descalificado solos. Yo lo que creo es que está claro que los que quedarán sin legitimidad serán ellos. Las elecciones del 6 de diciembre ofrecen la oportunidad de que definitivamente queden aislados los sectores que tradicionalmente han estado aplicando una política de violencia permanente. Yo no los voy a calificar a ellos, pero creo que han aplicado una política de terror, de meterle miedo a la gente, de asesinar, de promover unas protestas con violencia, que eso no es permitido en ninguna parte del mundo. Por ende, no creo que puedan restarle ningún tipo de legitimidad.

    —Y si la parte de la oposición que participa se alza con la victoria, ¿el Gobierno reconocerá los resultados?

    —Como siempre ha hecho el Gobierno, gane quien gane. Lo que pasa es que se ha instalado un falso mito de supuesto fraude. Pero en Venezuela es imposible un fraude. El sistema electoral venezolano está tan certificado, pero además por personalidades que no son amigas del Gobierno venezolano, que han visto que técnicamente es imposible violar el sistema, por ende, el resultado que diga el Consejo Nacional Electoral se respetará. El Gobierno lo reconocerá automáticamente, como ha hecho siempre. En las elecciones de 2015 hubo lugares donde los diputados que estaban en el bloque del chavismo perdieron por 15 votos. Si hubiera posibilidad de fraude ¿cómo vas a perder por 15 votos? Y se reconoció de inmediato.

    —Pero algunos desde Europa aseguran, como lo hizo recientemente el canciller francés, que el Gobierno de Maduro no dejó ejercer sus funciones a la Asamblea Nacional de 2015.

    —Bueno, lo que pasa es que hay que ver el contexto histórico también. La Asamblea Nacional fue electa para hacer leyes y todo lo que establece la Constitución, pero se dedicó a intentar tumbar al Gobierno desde el primer momento. Es decir, violentaron, fabricaron leyes que no existen, desconocieron los otros poderes del Estado. Es decir, esa Asamblea Nacional se instala sobre la base de desconocer al resto de poderes del Estado y en ese marco intentaron imponer situaciones que eran imposibles porque eran violatorias del derecho venezolano.

    Se dice que el Gobierno no los dejó, pero no fue así. En Venezuela existe un poder, que es el Poder Judicial, que ante el intento de la oposición de crear leyes que eran violatorias de la Constitución respondió que eso no era posible. Entonces, no es cierto que no se le dejó ejercer su poder legislativo, sino que ellos no quisieron porque no fueron a ejercer las funciones que establece la Constitución Bolivariana para la Asamblea Nacional.

    Recordemos que desde el primer día lo que hicieron fue eliminar no solo cualquier vestigio de Chávez en la Asamblea Nacional, sino hasta del propio Libertador Simón Bolívar, donde se supone que todos nos reconocemos. Eso ocurrió desde el primer momento. Entonces siempre es fácil dictar sentencias y decir que no se dejó una cosa, pero no, no, hay que analizar cómo se desarrolló el proceso.

    Recordemos también que veníamos de dos acciones violentas tras procesos electorales: en abril de 2013 tras la victoria presidencial de Maduro y a finales de ese año, tras perder la oposición las elecciones municipales. Esos dos procesos electorales llevaron a protestas violentas, eso que en Venezuela llaman guarimbas. Las del año 2013 se terminaron relativamente rápido, pero las del 2014, encabezada por uno de esos figurones que ahora incluso lo quieren comparar con Mandela, fueron de una violencia extrema que mantuvieron al país en vilo, donde asesinaron a personas, hubo ataques contra la propiedad pública y privada, cosas que normalmente cuando un medio de comunicación muestra en su propio país, normalmente señala que eso es indebido, que viola leyes y le exige a los Gobiernos que tome medidas y al poder judicial que actúe contra los que dirigen eso.

    ¿O es que no hemos visto cuando ocurren protestas con cierto grado de violencia, incluso a veces sin violencia, hay personas detenidas por convocar la manifestación? Y les aplican con rigor las leyes de su país, pero a Venezuela no la quieren dejar.

    La victoria opositora en las elecciones parlamentarias de hace cinco años fue inmediatamente reconocida por el presidente Nicolás Maduro, y ellos inmediatamente asumieron que era un acto de debilidad y se fueron contra el Gobierno y contra los otros poderes del Estado, entonces claro que el Estado se tiene que defender. En cualquier territorio, en cualquier país en el que hay división de poderes ninguno puede imponerse sobre los otros y cada uno tiene que cumplir las funciones que les compete según la Constitución. Entonces no es cierto que nos les dejaron ejercer, creo que hay una intención de falsear la realidad.

    —Ya. Pero este tipo de argumentos como el del canciller francés, que ustedes advierten que son falseados, son algunos de los que se esgrimen en la Unión Europea para señalar al Gobierno de Maduro de autoritario y para luego no reconocer los resultados del 6D. ¿Qué puede provocar esta postura mantenida de la UE?

    —Eso dicen que van a hacer y hay declaraciones que dicen eso, el asunto es que después va a haber una nueva Asamblea Nacional que se va a instalar en enero y que va a estar ahí, que será otro poder del Estado y, por lo tanto, que se van a seguir relacionando con la Venezuela real, más allá de lo declarativo, se van a seguir relacionando con la Venezuela real. Pero ¿qué puede provocar? Lo que ya han provocado: el bloqueo que ya existe. Ahora, el bloqueo que existe y todos aquellos que lo apoyen o participen, también serán juzgados por la historia porque el daño que se le está causando a la población venezolana es grande.

    ​No podemos seguir escuchando que son medidas contra individuos específicos, sino que eso está causando daño en toda la población, y está demostrado. Incluso hay relatores de la ONU que lo han dicho, que el bloqueo está causando dolor y daños en la población venezolana, no solo en la economía, generando mayores índices de pobreza.

    —El bloqueo es una terrible realidad que ha provocado mayores índices de pobreza, muertes, enormes dificultades en el día a día de los venezolanos. Pero, en medio de esta crisis económica, política, social, institucional que vive el país, ¿qué responsabilidades asume el Gobierno?

    —Yo escuchaba hace poco al canciller venezolano cuando le hacían una pregunta similar y él decía "¿cuál es el principal fallo que hemos tenido? Que no supimos adelantarnos a prever este escenario que nos iban a imponer, no supimos poner coto en el momento".

    El bloqueo ha provocado la reducción de ingresos en el país, con la industria petrolera prácticamente parada porque no tiene cómo exportar porque se persigue a las exportaciones, persiguen también a los importadores de alimentos, a los que exportan a Venezuela, entonces han ido cerrando las posibilidades para que a Venezuela ingrese hasta la comida, las medicinas. Por eso Venezuela ha llevado esto hasta el Tribunal de la Haya, denunciando a Estados Unidos por lo que está causando entre los venezolanos.

    Otro de los problemas es que esto ha tenido un impacto moral en la población venezolana y probablemente no hemos sabido cómo contrarrestar este impacto, pero también debemos entender que en situaciones de crisis económica y material empiezan a saltar todas las mezquindades de los seres humanos, y seguramente más en aquellos que tienen responsabilidades, no estoy señalando que sea el alto, el mediano. No, funcionarios cualesquiera, y efectivamente esas cosas están pasando. Se han cometido errores o, incluso, abusos en la distribución de cosas materiales por algunos que desvían recursos. Seguramente en este período no se ha podido combatir la corrupción del todo, como se desearía. Pero ningún humanista, ningún demócrata puede permitir que se mantenga el bloqueo contra Venezuela. Por eso yo no me puedo adentrar en errores, que sí los hay, cuando todo esto se acelera como consecuencia del bloqueo. 

    —¿Qué significa para usted ser el jefe de la misión diplomática en España de un Gobierno que es acusado de violar los derechos humanos, de tener presos políticos, de ser autoritario y tirano?

    —Es una responsabilidad, más que por los elementos que citabas, por el impacto que tiene cuando fabrican esa imagen y toman medidas que después terminan afectando en la vida de los venezolanos, tanto en lo que tiene que ver con salud y alimentos, como hasta en la vida lúdica. Tener la responsabilidad de contar todo esto y de contribuir a que esto cambie, es un peso, un peso no buscado, pero que a uno le toca asumir en cierto momento. Yo diría como decía Chávez, que uno no es el cargo en el que está, sino que uno está en un cargo.

    Entonces, bueno, yo estoy en un cargo y asumo plenamente las tareas que corresponden y en extender la mano continuamente al Gobierno y al pueblo del país donde estoy, demostrando la sinceridad de nuestras palabras continuamente, demostrando y tratando de hacer ver, aunque es difícil porque hay una campaña constante en contra, que Venezuela lo que está buscando es su propio desarrollo. Todas las medidas que toma Venezuela son para lo interno de Venezuela, no tienen la intención de afectar a nadie ni fuera ni dentro del país, pero dentro del país se puede comprender que la democracia es un espacio de tensión. Entonces, en ese marco, respetando ese marco de tensión y crítica, y fuera de la lucha legal por el poder en nuestro país, Venezuela tiende la mano. También seguimos impulsando nuestra diplomacia de paz, llevar la paz a todos lados, y si hay alguien que ha llamado al diálogo, que ha tendido la mano una y otra vez, es Nicolás Maduro, y esto no es un eslogan, es indudable. Todos los que han participado como facilitadores del diálogo entre el Gobierno y la oposición reconocen y tienen plena conciencia de que nuestro gobierno es un gobierno dialogante y que ha buscado por todas las vías que los sectores que han ejercido la violencia entren a hacer política sin menoscabar su derecho a participar en ningún proceso, pero claro, no a través de la violencia.

    —La migración es una realidad de la actual Venezuela. La Organización Internacional de Migración habla de unos 4.5 millones de venezolanos que han dejado el país en los últimos años. Muchos de ellos están en España, y así como han migrado familias muy adineradas, también hay muchos de sectores humildes, venezolanos que vienen de barrios pobres, de zonas campesinas que dejaron el país y ahora trabajan en los sectores más precarios. ¿Qué mensaje les envía a ellos?

    —Primero, la migración es un tema mundial que no solo atañe a los venezolanos. Los datos que manejan algunas organizaciones nadie sabe muy bien de dónde las sacan porque no hay estudios que revelen realmente la situación, y lamentablemente, pareciera que eso sirve para que otros puedan conseguir recursos para supuestamente atender a migrantes.

    Lo de los venezolanos es una realidad, según el INE en España hay aproximadamente menos de 200.000.

    También hay muchos venezolanos que están retornado porque se acogen al sistema español de retorno voluntario, nos consta. En el último vuelo salió mucha gente de esa manera. Nosotros hemos contribuido a que eso ocurra.

    Hay que decir también que el Producto Interno Bruto se ha visto mermado en los últimos años en más del 50%. Si mañana quitaran el bloqueo estoy seguro de que las cosas mejorarían. Venezuela siempre necesita a sus hijos, pero estoy seguro de que en ese momento habrá condiciones mucho mejores que hoy para que sus hijos retornen. La migración es un fenómeno mundial desde el inicio de la humanidad, pero la gente suele querer estar donde ha crecido, donde tiene a su familia, a sus amores, sus esperanzas, sus olores, su clima. Siempre serán bienvenidos a volver al país. Han retornado más de 140.000 personas durante la pandemia, no turistas varados, sino ciudadanos que se habían ido a vivir a otros países. La mayoría de ellos volvió por un esfuerzo enorme del Gobierno para ayudarlos a retornar. Si logramos derrotar el bloqueo o avanzar en derrotar el bloqueo, de inmediato la economía va a mejorar y todos serán bienvenidos, además con la experiencia que han adquirido porque cuando uno migra hay dificultades, situaciones duras, pero también hay aprendizajes, y todo ese aprendizaje va a ser muy útil para nuestro país.

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    Etiquetas:
    oposición, chavismo, elecciones parlamentarias, Venezuela, España
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